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“Somos menos libres, cualquier frase sacada de contexto te puede hundir la vida”

Hablamos con Albert Monteys, antiguo director de El Jueves, autor de 'Carlitos Fax' y recién nominado al Eisner por 'Universo!'

Manuel Pastrana

Cuando el pasado mayo se publicaron los autores nominados a los Eisner (lo más similar a los Oscars del cómic), varios nombres españoles se colaron en la prestigiosa lista. El primero era el de Santiago García, autor del compendio Spanish Fever, que reúne a decenas de autores españoles de novela gráfica. Junto a él encontramos a Emma Ríos (Island), Pere Pérez (Faith) y Paco Roca (Arrugas). Pero uno de esos nombres destacaba por encima del resto: el de Albert Monteys, antiguo director de El Jueves y actual autor del webcómic Universo!

Que un dibujante famoso por sus viñetas costumbristas gane un Eisner suena similar a que Fernando Esteso suba al escenario de los Oscars. Sin embargo, Monteys hace tiempo que compagina su faceta de autor antipolítico en Orgullo y Satisfacción:

Orgullo y Satisfacción

Con historias propias de la ciencia ficción, género en el que se ha especializado con Universo!:

Universo!

—Acabas de publicar un tomo recopilatorio de Carlitos Fax (Astiberri), la que podría considerarse tu tercera obra de ciencia ficción junto a Calavera Lunar (1996) y Universo! Lo que me resulta más curioso es que, pese a ambientarse en un futuro muy lejano, el protagonista sigue empeñado en que su función (la del fax, y por tanto el papel) es necesaria. Pero en tu caso ha ocurrido lo contrario: de El Jueves has pasado a Orgullo y Satisfacción(revista humorística online) y Universo!, obra nominada como “Mejor webcómic”.

Tal y como está ahora la cosa, veo al digital como la grapa del kiosco. Es el día a día, lo que te alimenta y te permite tirar adelante los proyectos más largos. Es fácil, barato y de consumo rápido. El libro sigue teniendo sentido, pero como perla al final del proceso. El lector más fiel quiere tenerlo todo recopilado, así que en esas estoy. Voy haciéndolo todo en digital, que es de producción barata, de fácil acceso para el lector y el 100% de los beneficios van para el autor. Pero, al cabo del tiempo, publicaré Universo! en un tomo en papel, al igual que las mejores viñetas de Orgullo y Satisfacción.

—¿Huir del papel te ha servido para encontrar tu camino?

Sin duda, me ha servido para ser más libre. Principalmente, se trataba de una cuestión económica. Cuando nos fuimos de El Jueves en 2014, nos planteamos si queríamos tener una revista en papel o algo distinto. Esa opción la desestimamos pronto, pues hubiera implicado pedir un préstamo, esperar si teníamos beneficios y, además, nos habría obligado tener las manos atadas con el banco, las marcas publicitarias, etc. Como justamente huíamos de la censura, decidimos fundar Orgullo y Satisfacción en forma de revista online. Como la inversión era tan barata, a los 10 minutos ya estábamos cobrando un sueldo.

Carlitos Fax / Astiberri

—Sin embargo, hace unos meses anunciasteis que a Orgullo y Satisfacción solo le queda un año de vida. ¿Os habéis dado de bruces con la realidad?

Cerramos Orgullo porque hay un grupo de cinco personas que estamos tirando del carro (sobre todo dos que dedican casi todo su mes a eso) y su rendimiento no es suficiente. Creo que no hay una fórmula que pueda dejar más rédito por número que la que usamos en nuestra revista. Con lo cual, si no hemos podido salir a flote nosotros, nadie más puede llevar a cabo una revista digital en este país. Quizás hubiera sido posible con menos autores, pero con una gran estructura es imposible. Además, nuestro problema es que no somos editores, sino dibujantes. Cuando dedicamos demasiado tiempo a hacer de editores, vemos que se nos está comiendo el trabajo y tampoco nos sale a cuenta a nivel creativo.

—Pero en Universo! utilizas un sistema similar (en esta ocasión el lector elige si pagar o prefiere descargarlo gratis) y te está yendo a pedir de boca.

Lo bueno de internet es que hay un montón de modelos y está por ver cuál es el mejor. En Universo! es el lector quien decide cómo gestionar el pago. Hay gente que, por ejemplo, se baja gratis cinco números y en el último igual dice “mira, llevo mucho tiempo leyendo esto pero no tenía dinero, así que ahora lo pago todo”. Aquí, el lector asume la responsabilidad, que es muy importante a nivel didáctico.

—¿Podrías vivir solo de lo que ganas con Universo!?

No. Podría vivir solo de Universo! si de verdad lo dibujara cada dos meses. Pero como no digo que no a nada porque no sé en qué punto de mi carrera estoy, acabo publicándolo cada tres o cuatro. Puede ser un sistema rentable, pero al final los autores que trabajamos en Panel Syndicate (la plataforma en la que se publica) ya somos bastante reconocidos. Tenemos un 40% de descargas pagadas y un 60% gratuitas. Pero dudo que alguien que empezara de cero pudiera amoldarse a este sistema.

Manuel Pastrana

—El humor tradicional que llevas dos décadas reflejando en las páginas de El Jueves y Orgullo y Satisfacción se sustituye en Universo! por historias que nos recuerdan más a tus orígenes, cuando ganaste el Premio al Salón del Cómic de Barcelona por Calavera Lunar. A día de hoy, ¿te encuentras más cerca del sci-fi que del costumbrismo?

Desde que dibujé Calavera Lunar, Universo! es el primer tebeo en el que he decidido cómo debe ser todo. Aunque reivindico mi época en El Jueves y me lo pasé muy bien, allí siempre estuve adaptándome a un formato ya existente, incluso a una filosofía humorística ya impuesta. Calavera lo dibujé antes de entrar a El Jueves, por lo que hice lo que me dio la gana. Con Carlitos Fax pude tener una pequeña pausa en la que poder tratar temas más libres. Pero ha sido con Universo!, 21 años después de mi proyecto totalmente libre, cuando he podido recuperar ese espíritu de hacer lo que me dé la gana. Que haya vuelto a la ciencia ficción con este punto retro, un highlight muy chulo y un toque de humor, creo que identifica muy bien cómo es mi perfil como autor.

—En cualquier caso, cuando has conseguido más reconocimiento como autor ha sido cuando has hecho lo que te da la gana. Con Calavera Lunar ganaste el Premio del Salón del Cómic de Barcelona y con Universo! te han nominado a los Eisner.

¡Cierto! Y curiosamente, el otro premio que he conseguido por obra mía ha sido por Carlitos Fax: el mejor guion en el Salón del Cómic. Supongo que se nota que es donde estoy más a gusto y libre. Igual si llevara 20 años haciendo cómics de ciencia ficción, ahora estaría haciendo chistes de página. Pero como la parte profesional, la de ganar mi sueldo cada mes, me ha ido coartando, es con estas obras con las que me reconozco más como autor.

Calavera Lunar

—¿Acabaste quemado de los chistes políticos?

Bueno, he intentado compensar este cansancio tirando por el humor costumbrista. Siempre me ha gustado hablar más del amor o la amistad que de la actualidad, ya que al final se torna aburrida porque es muy cíclica. Entré a hacer humor en los 90, en mitad de una crisis, y esos mismos chistes se repitieron a partir de 2008. Pero sí, la actualidad me ha llegado a saturar tanto que me ha dejado de importar estar informado.

—¿Y qué hay del elemento reformador del humor?

A la conclusión que he llegado es que el humor no cambia las cosas. No existe un chiste que provoque que en este país (en el que nadie convence a nadie de nada) se cambie nada. Como lector, puede servirte para sentirte menos solo. Si tienes una opinión y hay un humorista de tu cuerda que te resume todo a través de una imagen o frase brillante, puedes acabar consolado. Pero cada vez creo menos en el humor como una herramienta para nada más que para ratificar una opinión que la gente ya tiene.

Manuel Pastrana

—Te marchaste de El Jueves en 2014, después de que no os publicaran una portada sobre el cambio de rey. ¿Qué opinión te merece El Jueves actual?

Me parece lo que me parecía cuando me marché: una revista hecha dentro de lo posible. Una revista con una tradición muy larga y de un humor muy nuestro, muy particular. Es una cosa única en el mundo. Pero ahora la leo muy poco. De vez en cuando me llega un número y lo miro. Pero intento no hacerlo porque me duele.

—Desde que te marchaste, ¿ha cambiado la concepción de la censura en España? ¿Sirvió para algo vuestro toque de atención?

En general, creo que estamos en un momento en el que hay mucho ruido, pero también mucho miedo y censura. Solo hay que ver cómo los medios tratan temas como Inditex para verlo. Además, en internet y en el mundo se está creando cierta paranoia en cuanto a la corrección política. En las redes salta la alarma a la que alguien dice algo que se sale del paradigma o puede herir la sensibilidad concreta de una persona. Es curioso, porque en El Jueves de los noventa se daba por sentado que íbamos a herir a alguien cada semana y nos parecía normal. Ahora da miedo porque, en esencia, si haces algo cara al público, esto te puede costar tu trabajo. Si eres director de cine y pones algo que no entra dentro de lo establecido, puedes acabar en el paro. Hace cinco años éramos mucho más libres opinando que ahora, donde cualquier frase sacada de contexto te puede hundir el resto de tu vida.

Universo!

—¿Este fenómeno te ha afectado a nivel profesional?

En cuanto a las viñetas, no. Ese es mi espacio de libertad. Si algún día hago algo en lo que meto la pata, ya me comeré mi marrón. Pero en redes hace mucho que no entro en ninguna polémica. Estoy ahí para contar los tebeos que he dibujado y hablar con la gente que los quiere. Ya antes no se me ocurría entrar a opinar en Twitter, así que ahora mucho menos.

—¿Quieres decir que hemos dado un paso atrás en cuanto a hacer coñas se refiere?

La incorrección política y el humor negro está más capado que nunca. El Jueves de los 80 (antes de que yo entrara) o el Charlie Hebdo de los 70 serían impublicables hoy día. Todo lo que había ahí dentro era una animalada. Como el buen underground de los 70, claro. Siempre ha habido momentos en los que ha podido hacer de todo… y otros momentos como el actual.

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