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Fidel Castro, el hombre que mejor corregía los libros a Gabriel García Márquez

La intensa relación entre el Premio Nobel y el líder revolucionario podría ser... editorial

Se ha escrito mucho sobre la conexión entre política y literatura en los escritores del Boom lationamericano.

A pesar de que al principio la mayoría de ellos se posicionaba claramente en la izquierda del espectro político y casi todos eran favorables a la Revolución Cubana —el evento histórico que definió su generación en 1959—, la situación fue cambiando.

Algunos trataron de desligarse de la ideología castrista, otros (como Vargas Llosa) se convirtieron en dinosaurios liberales y unos pocos (Cortázar y García Márquez) permanecieron fieles al régimen a pesar de las acusaciones de violación de los derechos humanos.

Pero lo que nadie sabía hasta ahora es que Fidel Castro ha desempeñado un importante papel en la historia de la literatura... por sus habilidades como corrector.

Según revela The Guardian, la relación ente Castro y Gabriel García Márquez era tan intensa que el escritor colombiano le enviaba todos sus libros al dictador antes de publicarlos para que se los revisara.

La historia empezó en 1977, cuando ambos se encontraron en un hotel de Cuba y mantuvieron varias conversaciones sobre literatura. Al final, Fidel Castro se ofreció a leer los manuscritos de García Márquez porque "tenía un buen ojo para el detalle".

Este fue el comienzo de una larga y (según parece) fructífera amistad en el campo editorial: el Nobel colombiano apreciaba enormemente las correcciones de Castro, que solían centrarse en el plano gramatical y a los detalles más nimos.

Por ejemplo, en la obra de no ficción Relato de un náufrago el líder revolucionario se dio cuenta de que García Márquez había cometido un error al calcular la velocidad de un bote.

Esta apreciación dio pie a que desde entonces el escritor le enviara a Castro todos sus manuscritos, en los que este detectaba cosas tan mínimas (pero importantes) como una inexactitud en las características de un rifle de caza o una falta de correspondencia entre una pistola y un tipo de bala.

Durante la vida de ambos, la amistad se mantuvo inquebrantable. En 1978, Gabo dijo en una entrevista que "criticaría al presidente de Cuba en su cara, pero que nunca lo haría en público".

Tal vez Gabo pensó que la amistad debía estar por delante de las disidencias ideológicas, y por eso se mantuvo siempre fiel al líder revolucionario.

O tal vez la razón por la que Gabo estuvo del lado de Castro fuera de orden editorial: ¿cómo iba a renunciar a un corrector tan atento?

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