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Dijo que el cerebro de las mujeres era 'animal', pero quizá Darwin no era tan sexista

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Un libro revela que Charles Darwin se carteó y mantuvo estrechas relaciones de amistad con algunas de las feministas más famosas de su época

Xaime Martínez

10 Febrero 2017 11:31

La opinión del biólogo Charles Darwin sobre la capacidad cognitiva de las mujeres es tristemente conocida: dijo que los cerebros del sexo femenino eran "análogos a los de los animales".

En general, Charles Darwin mostró en sus intervenciones públicas un sexismo muy similar al de otros hombres ingleses de su época y, de hecho, llegó a expresar que las mujeres eran "superiores a los hombres en cualidades morales pero inferiores intelectualmente".

Sin embargo, un libro que acaba de llegar al mercado podría cambiar nuestra opinión sobre el pionero de la teoría evolutiva: se llama Darwin y las mujeres y lo ha escrito Samantha Evans como parte del Darwin Correspondence Project, que pretende publicar toda la correspondencia del científico.

En ella se revela que Darwin —a pesar de hacer en público declaraciones conservadoras sobre lo que él consideraba "el sexo débil"— mantuvo una intensa relación epistolar con algunas de las investigadoras, pensadoras y activistas feministas de la época.

Así, por ejemplo, Charles Darwin se carteó (o animó a que su esposa e hija se cartearan) con célebres figuras como Elizabeth Garrett Anderson, la primera médica "de carrera" del Reino Unido, o con Josephine Butler, que luchó a favor de los derechos de las mujeres sexualmente explotadas.

Y es que muchas de las sufragistas que en la Inglaterra de finales del siglo XIX hicieron campañas a favor del voto femenino eran amigas de Darwin y pertenecían a su círculo más cercano.

Uno de las amistades más llamativas del biólogo inglés podría ser Lydia Becker, científica y líder sufragista con la que Darwin intercambiaba en estado de igualdad trabajos y estudios de Botánica.

La explicación para este extraño fenómeno no está clara. Es difícil saber a qué se debe la distancia que existe entre las opiniones públicas de Darwin sobre las mujeres y su propio epistolario. Quizá tenga que ver con el salto que siempre existe entre las ideas y los individuos o, en su caso, entre la idea de "mujer" y las mujeres concretas que conoció.

En todo caso, lo que está claro es que el Darwin Correspondence Project, que lleva funcionando desde 1974 y que tiene previsto acabar su actividad en el 2022, ha revelado al pionero inglés como un personaje más complejo de lo que se creía.

Y parece que aún nos queda mucho por conocer.

(Vía The Guardian)

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