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"¿Que qué queda de la Ruta? YO"

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Chimo Bayo, superstar de la 'Ruta del Bacalao', nos propone salir de fiesta destroy con Nietzsche, Beckett y La Tía Enriqueta. Aceptamos, claro

Ignacio Pato

16 Diciembre 2016 06:01

Ayer mismo su pueblo, Rubielos de Mora, menos de mil habitantes en Teruel, ganó un concurso que le convierte en "el pueblo más bonito de España". Cuentan que cuando publicó su primer —y demoledor— éxito, Así me gusta a mí, el padre de Chimo Bayo iba por Rubielos con el tema en el coche y las ventanillas bajadas.

"Mi padre siempre ha presumido de hijo porque él y mi madre me han educado muy bien. Y luego también es que soy transgresor, que eso le gusta a los padres, que hagas cosas", nos dice Chimo, que ahora también es escritor: acaba de publicar su primera novela. Sobre la sinopsis de No iba a salir y me lié (Roca), una ficción rutera escrita junto a la periodista Emma Zafón, estamos bien encaminados desde el título.



Esta misma semana hablábamos de diez subidones memorables de la Ruta Destroy valenciana. Pues bien, en el punto en el que lo dejamos, alrededor de 1991, Chimo Bayo, que pinchaba en las discotecas Arsenal (Oliva) y Templo (Cullera), consiguió que toda España se aprendiese el sortilegio cañí chiquitanchiquititantantanquetumbambamquetumbam quetepetepetanbambamquetumbamquepín. Todo dios, desde los patios de EGB a las abuelas de esos niños, conocía 'la del chiquitán ese'.

Poca broma, aquello vendió más de un millón de copias, el maxi más exitoso de la historia ibérica. Después llegarían Bombas y otro jitazo, La Tía Enriqueta. "Es una historia que me contaron sobre una señora mayor que se iba a por el pan a 4 kilómetros, hacía la comida, limpiaba... siempre a punto, vaya. Tiene mucho más fondo del que parece. Y como en Templo teníamos Los 10 Movimientos en vez de Los 10 Mandamientos, pues de ahí Los 10 Movimientos de la Tía Enriqueta", dice Bayo.



Su éxito masivo coincidió con un cambio de tercio musical en la Ruta y con el apellido 'del Bakalao' que la prensa —casi exclusivamente pendiente de filmar lavabos o cunetas— le puso. "El estigma de la época es injusto", resume él. "En mi caso fue mi despertar a la música, me convertí en profesional, tuve mi primer sueldo, mis primeras canciones. Aquello fue hedonismo de masas, y cuando una estrella brilla con mucha luz, dura menos. Los medios, la masificación y la fiesta que se hacía en los párkings mataron a la Ruta".

¿Chunda-chunda?

Chimo sale al corte. "Mira, yo pinchaba EBM Electronic Body Music, la mejor electrónica que había en toda Europa, Front Line Assembly, todo eso. Lo que ocurre es que en la época en la que todo salió en los medios, la mayoría de discotecas empezaron a poner música más cantadita, pero chunda-chunda aquí en Valencia no se puso nunca, aquí nunca sonó hardcore. Cualquiera sabe que eso es mentira".



Al final, Chimo Bayo ha quedado como figura sana de tan denostada época. Tiene 55 años, buena salud, una hija también DJ y trabajo suficiente. Si en algo se esfuerza es en explicar que no vive de la nostalgia. "Sigo muy activo, este verano fui trending topic en el Arenal Sound, tengo canción nueva —Diablo—, saco disco en breve y en mayo tengo un festival en el Palacio de Deportes de Madrid con 2 Unlimited, Snap! o Technotronic". 

Será un revival sin gorra de CCCP. "Yo con llevar la contraria ya soy feliz, y en aquella época todo el mundo llevaba gorras de New York, de los Celtics o de Jordan. Llegó a mí una gorra que venía de Londres en una caja de discos y bueno, en cuanto la ví me enamoré de ella. Y todo eso que dicen que si soy comunista que si soy de derechas  —ríe —, pues ya ves que unas veces llevaba una bandera de España otras una gorra de comunista ruso".


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Chimo Bayo es muy consciente quién es. Una figura reivindicada sin ironías por el rapero El Coleta y el flamenco Niño de Elche ("a Paquito le han quitado del caballo y han subido a Chimo Bayo"), el director Bigas Luna, el showman Berto Romero o los humoristas chanantes. "Cuando vi lo de La Hora Chanante, el tomate ese que habla, me partía. Uno tiene que saber reírse de sí mismo porque eso es llegar a la cultura popular. Y a mí siempre me han tratado con mucho respeto".

Se lo toma con filosofía. Literalmente. En No iba a salir y me lié  —"mi libro es uno de los mejores regalos para estas navidades, mira conozco gente que ha comprado ocho para regalárselo a sus familiares" —, además del intento de los exfiesteros Paco y Toni por resucitar la Ruta, hay una cita de Nietzsche: "yo solo creería en un Dios que supiera bailar".

Y otra de Samuel Beckett: "baila primero y piensa después, es el orden natural".

Vale, Chimo, pero entonces, ¿queda algo vivo de 'aquello'?

 —¡Yo!

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