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Hay una biblioteca para los manuscritos rechazados

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Está en Canadá y nació como homenaje al escritor estadounidense Richard Brautigan

Alberto Del Castillo

14 Junio 2017 15:40

El club de los fracasos, el bulevard de los sueños rotos. Eso es la Biblioteca Brautigan. Un centro cuyas estanterías sólo admiten libros que hayan sido previamente rechazados por editoriales.

Inspirado en una novela de Richard Brautigan y bajo una idea que gravita alrededor de su obra, el fotógrafo Todd Lockwood se armó de valor y creó la biblioteca. Años después de que el autor estadounidense se suicidara, este exégeta aficionado quiso rendir su particular homenaje a Brautigan.

El centro está en The Clark County Historical Museum en Vancouver (Canadá) y se rige por la “Ley de la mayonesa”. Éste es un criterio de clasificación de libros que engloba las siguientes secciones: aventura, familia, futuro, humor, amor, significado de la vida, mundo natural, social/político/cultural, espiritualidad, vida callejera, guerra y paz y el resto.

En total 304 libros malogrados, libros no publicados que, por no estar en un archivo .doc en el ordenador del autor, están en un centro donde alguien, quizás, los puede valorar. Aunque, eso sí, sin poder sacarlos. No es una biblioteca al uso, los libros no se pueden sacar de ahí.

La idea nace de The Abortion: an historical romance -novela de Brautigan en la que aparece este concepto- y la principal diferencia de la que existe entre la que se le ocurrió a Brautigan y la que existe en Vancouver es que en la de la ficción nadie tenía permiso para entrar.

Curiosamente, el libro de Brautigan no es el único sitio en el que ha tenido cabida esta marciana biblioteca: este mismo año Alfaguara publicaba La biblioteca de los libros rechazados, de David Foenkinos, libro en el que explora esta misma idea.

La Biblioteca Brautigan no es un cementerio de libros. Aunque está cerca de serlo. Es más bien una Unión de Cuidados Intensivos. O mejor, una perrera. Quién sabe si el día de mañana alguno de los manuscritos ahí presentes llamarán la atención de un editor. 


(Vía ActuaLitté)

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