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Lo que le falta a la lista de Bogotá39 son mujeres

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El 5 de mayo Hay Festival anunció a los miembros de Bogotá 39, equivalente a la selección Granta pero de América Latina. Aunque en la lista hay grandes firmas, sólo 13 de los 39 escritores son mujeres. En modo de protesta, aquí proponemos algunas más

Luna Miguel

08 Mayo 2017 18:00

Como con toda lista que pretende seleccionar “lo mejor de [inserte aquí modalidad artística/literaria]”, las críticas a las selección de Bogotá39 no tardaron en llegar.

Bogotá39 es el título que engloba a una serie de escritores de América Latina que un jurado selecciona después de que un comité de expertos —formado en su mayoría por grandes grupos editoriales, escritores y el Hay Festival— presente a concurso sus propuestas.

En palabras de los organizadores: “Bogotá39 busca promover el trabajo de escritores y escritoras jóvenes de Latinoamérica, mostrando su trabajo al público en general, y pretende establecer puentes entre las producciones literarias y la industria editorial de los diferentes países latinoamericanos”

El pasado 5 de mayo, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá, la lista de los 39 seleccionados de 2017 salió a la luz y provocó un terremoto en las redes sociales, causado en algunos casos por un evidente resquemor de los no seleccionados, aunque también, y sobre todo, por los peros que cualquiera que conozca la escena literaria actual podría poner a la selección final, y que tienen que ver con la “institucionalización” y la desigualdad.


Sin embargo, el dato que más revuelo ha causado entre los lectores es el de la poca representación de mujeres en la lista y que el novelista Juan Pablo Villalobos denunció maravillosamente en este estado de su Facebook personal:

“No hablo de igualdad de género, ¿pero 13 mujeres en la lista de Bogotá39 (33%, 1/3) les parece representativo de la literatura latinoamericana? A mí, por lo que he leído en los últimos años, no me lo parece, ni de lejos. Un ejemplo: los dos escritores más traducidos y con mayor prestigio de la lista son mujeres: Samanta Schweblin y Valeria Luiselli. Otro: Verónica Gerber, que me parece la narradora mexicana más interesante de esa generación, no aparece. Y ojo: el jurado que hizo la selección entre 200 postulados estaba integrado por 2 mujeres y 1 hombre (66%, 2/3). Una lista siempre es arbitraria y por eso mismo el resultado podría ser arbitrariamente más justo con la realidad literaria del continente. En 2007, por cierto, la lista contempló 11 mujeres: quien quiera ver en esto una tendencia (2 mujeres más cada 10 años), las mujeres serán mayoría (21/39) dentro de 40 años.”

Sin duda, resulta escandaloso que en 2017 el número de escritoras no llegue ni siquiera a “cumplir cuotas”. Sobre todo teniendo en cuenta que muchos sus nombres tienen cada vez más peso, que su éxito y proyección internacional es cada vez mayor, y que, como dice Villalobos, hablar de la realidad latinoamericana también es hablar de la realidad vivida, escrita y reivindicada por ellas.

Entre las seleccionadas por Bogotá 39 se encuentran: María José Caro (Perú), Liliana Colanzi (Bolivia), Lola Copacabana (Argentina), Gabriela Jauregui (México), Laia Jufresa (México), Brenda Lozano (México), Valeria Luiselli (México), Mónica Ojeda (Ecuador), Cristian Romero (Colombia), Samanta Schweblin (Argentina), Luciana Sousa (Argentina), Mariana Torres (Brasil) y Claudia Ulloa Donoso (Perú).

Así que a modo de reivindicación, pero también de celebración, desde PlayGround queremos añadir a estos nombres otros siete de jóvenes autoras que nos gustan y nos emocionan especialmente, aunque lo cierto es que podrían ser muchos, muchísimos más. Porque la lista sería inabarcable. La voz sería incontenible. Y la literatura, quizá, un poco más justa.

Yamila Bêgné (1983, Argentina)

En 2015 publicó Protocolos naturales en la editorial argentina Metalúcida. La contraportada del libro venía firmada por Ricardo Piglia, quien dijo de ella que «Bêgné es una de esas apariciones sorpresivas e inolvidables. En sus relatos las pasiones son llevadas al extremo y sometidas a una suerte de microscopía alucinatoria: los objetos, las personas, los acontecimientos se clasifican, se detallan y se iluminan con una prosa, a la vez íntima y distanciada, de gran fuerza poética».

Legna Rodríguez Iglesias (1984, Cuba)

Aunque se dio a conocer como poeta, Legna Rodríguez también es novelista. Ha publicado Mi novia favorita es un bulldog francés (Alfaguara), un libro que muchos han calificado de estridente, quizá porque la poeta cubana no se conforma con las narraciones convencionales. Ella necesita música, necesita ritmo, necesita frases que ocupen toda la página, necesita dientes afilados, necesita descolocar al lector todo el tiempo, y lo consigue, y precisamente por ese torbellino es por lo que su prosa-desprosada enamora.

Gloria Susana Esquivel (1985, Colombia)

En una entrevista de la revista Vice llaman a esta escritora la “poeta gonzo”. Ha publicado en Alfaguara la novela Animales del fin del mundo que trata de cómo una niña que vivió los finales de los 80 se enfrenta a la violencia de Bogotá y a la de su familia. Según cuenta Esquivel en esta entrevista, para ella “escribir tiene mucho de disciplina, mucho de intentarlo y fracasar, mucho de conocer los límites propios del cuerpo y del talento. Lo mismo sucede al practicar un deporte”.

Arelis Uribe (1987, Chile)

“Cuando chica con mi prima nos dábamos besos. Jugábamos a las barbies, a la comidita con tierra o a las palmas. Me quedaba en su casa fin de semana por medio. Dormíamos en su cama. A veces nos sacábamos la camiseta del piyama y jugábamos a juntar nuestros pezones, que en esa época eran apenas dos manchones rosados sobre un torso plano”, así empieza uno de los relatos de Quiltras (Los Libros de la Mujer Rota), el libro de la activista feminista Arelis Uribe, que es una de las voces más valientes de la joven escena narrativa en Chile.

Paulina Flores (1988, Chile)

Dijo el crítico Javier Rodríguez Marcos en El País que Qué vergüenza (Seix Barral) no sería el libro del año a pesar de sus enormes virtudes, pero o era ironía, o un reclamo, o simplemente se equivocaba, porque lo cierto es que el primer libro de relatos de Paulina Flores ha sido uno de los más leídos, comentados y mejor valorados de los últimos tiempos. Sin ir más lejos, Babelia lo destacó en su Top 10, y al final sí que fue el libro del año. Bueno, en realidad ya lo predijo el propio Rodríguez Marcos al final de su reseña: “yo diría que dentro de 12 meses seguirá siendo uno de los libros del año”.

Luisa Geisler (1991, Brasil)

Cuando se anunció la lista de mejores narradores de Bogotá39, uno de los seleccionados, el mexicano Daniel Saldaña París, también se lamentó de que la cantidad de mujeres representadas fuera tan poca. Y en su cuenta de Instagram, destacó algunos nombres, entre los que se encontraba el de Luisa Geisler —una de las primeras y más destacadas narradoras de los 90— cuya novela adolescente Quizá fue publicada en España por Siruela.

Aura Xilonen (1995, México)


Si ha habido un nombre brillante en la narrativa mexicana última es el de Aura Xilonen. El año pasado publicó Campeón gabacho, su primera novela, gracias al Premio Mauricio Achar de Literatura Random House. Como suele pasar con las cosas buenas, el libro pasó desapercibido por buena parte de la crítica hispana, que quizá miró a Xilonen como una primeriza, pues nació en 1995. Sin embargo, en Francia, Holanda, Alemania, Bélgica y otros países europeos, la joven se ha convertido en un fenómeno. Xilonen, como Geisler y Flores, es tan joven, que quizá pueda ver su nombre entre los seleccionados de un Bogotá39, aunque para ello tenga que esperar a 2027. Pero, ¿de verdad a alguna de todas ellas les hará falta tal reconocimiento?

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