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La librería LGTBI más icónica del país no morirá

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Berkana, la célebre librería LGTBI de Madrid, ha salvado el matchball y se mantendrá abierta gracias a los lectores

Alberto Del Castillo

22 Marzo 2017 20:46

A pesar de Amazon o de que el 35% de los españoles reconoce no leer nunca o casi nunca, en 2015 aumentó el número de librerías en España.

El romanticismo de quien se sabe rodeado de libros, la idealización de un oficio que se resiste a desaparecer. Las librerías viven una situación de inestabilidad cuyo supuesto auge sólo se entiende desde la perspectiva soñadora del librero.

Bajo esta perspectiva soñadora, aunque en un sector no aquejado todavía por unos problemas de reciente creación, nació en 1993 Berkana, la primera librería española especializada en temática LGTBI.

Resguardada entre Gran Vía y Malasaña, en el corazón de Chueca, Berkana supuso desde su nacimiento un punto de referencia para gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales. Es lógico, sobre todo si se tiene en cuenta que el 80% de las obras que se venden en esta librería no se encuentran en librerías generales.

Hace tres días Mili Hernández y Mar de Griño, dueñas y fundadoras de Berkana, publicaron en la página web de la librería que Berkana no podía pagar la renta y que necesitaba de la ayuda de sus clientes para sobrevivir. Mili Hernández nos dice: “En este momento era cerrar o lanzar un SOS para ver si podemos concienciar a la gente de que venga a las librerías especializadas”.

Y el SOS ha sido un éxito.

La llamada de auxilio está compuesta de tres aristas. Por un lado, la compra de libros telefónica u online. Por otro lado, la compra presencial. Y, por último, el patrocinio de una estantería a través de una donación de/o superior a 100€.

A Mili no le quedan adjetivos positivos que califiquen su sorpresa: “Estamos asombradas, maravilladas y abrumadas por la respuesta que hemos tenido: hemos recibido más de 200 pedidos en tres días, donaciones que nos han permitido pagar la renta…”. Tanto es así que Mili asegura no tener estanterías suficientes para toda la gente que ha efectuado su donativo: han recibido más patrocinios que estanterías.

Y es que, cerrar una librería como Berkana supondría un gran problema, no sólo para los lectores, sino también para la industria: “Hay editoriales que dependen de nosotros, autores jóvenes que no tendrían donde visualizarse…”

No obstante, una vez salvado el matchball de la renta, el objetivo es que el público vuelva a fidelizar con Berkana. Mili asegura que pueden mantener la librería abierta lo que queda de año, pero cabe no olvidar que la salvación de Berkana no pasa por una donación: pasa por el día a día y por la necesidad de seguir vendiendo libros para poder comer.

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