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Ayelet Waldman: «El LSD salvó mi matrimonio»

'A Really Good Day' es el libro del que todo el mundo está hablando en Estados Unidos. En él, su autora cuenta cómo el consumo de pequeñas dosis de LSD mejoró su vida

—¿Estás puesta de ácido, mamá?, preguntó la adolescente.

—Sí, respondió con sinceridad su madre, la novelista Ayelet Waldman.

A sus 52 años Waldman es, en realidad, una jovencísima provocadora. Según su descripción de Twitter —medio en el que, además, no es difícil verla involucrada en alguna que otra polémica— ella es “autora de A Really Good Day. Madre de 4. Mujer de 1. Y amante de los donuts (cuantos más mejor).”

Ese libro que menciona en su biografía, A Really Good Day (‘Un día realmente bueno’), acaba de salir a la venta en Estados Unidos, y no hay medio cultural o de tendencias anglosajón que no se haya hecho eco de él.

Esto no resulta extraño, pues se trata de un atractivo ensayo, en el que la autora no sólo reconoce cómo la introducción de pequeñas dosis de LSD en su día a día le cambiaron la vida, sino que también investiga y plantea cuestiones sobre la maternidad, el matrimonio, la medicina moderna y el uso responsable de drogas ilegales como medida terapéutica.

Puede que muchos lectores piensen que Ayelet Waldman sólo está intentando ser transgresora.

De hecho, es conocida por generar polémicas con sus letras, como por ejemplo aquella vez en la que se quejó públicamente de que The New York Times no hubiera elegido uno de sus libros entre los mejores del año “cuando SÍ se lo merecía”; o como aquella otra en la que decenas de lectoras se le echaron encima por llegar a reconocer en un ensayo que “amaba más a su marido de lo que nunca amaría a sus hijos”.

Sin embargo, lo cierto es que el motivo por el que Waldman empezó a experimentar con el LSD y a escribir sobre ello fue su enfermedad. Su temblor. Su cúmulo de sensaciones y dolores que le llevaron a pasar años visitando médicos que vagamente le diagnosticaban trastornos y le recetaban terapias que sólo le hacían sentirse peor, llegando incluso a generar cada vez más tensión en su casa y con su pareja, el también escritor Michael Chabon.

¿Cómo criar correctamente a cuatro hijos si estás deprimido? ¿Cómo manterner una relación amorosa sana si continuamente haces pagar al otro por tu malestar?

Pero Ayelet Waldman no quería seguir así, de modo que decidió dejar el mundo terrible de los fármacos y se adentró en otro aún más peligroso y experimental, el de las drogas. Gracias al LSD —tomas de 10 microdosis cada 3 días— consiguió despertar una mañana absolutamente radiante, feliz, lúcida como hacía tiempo que no lo estaba. Y entonces fue cuando sucedió: tuvo un día realmente bueno.

Luego decidió escribirlo.

Según medios como The New York Times —sí, ese que nunca selecciona sus libros como los mejores del año— o The Guardian, A Really Good Day es un libro valiente por contar lo que cuenta y de la manera en que lo cuenta, pero también peca de caer demasiado en fórmulas de manuales de autoayuda, o incluso en frases cohelianas.

Con todo, su experimento es interesante, y su manera de afrontar la depresión y los altibajos de la maternidad y el amor, así como su crítica a ciertas negligencias de la psiquiatría en los Estados Unidos hacen que merezca la pena todo ese ruido "drogadicto" que el libro de Waldman está generando.

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