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El cáncer se ha llevado a la escritora que conmocionó a medio mundo con su carta de amor

Nos despedimos de Amy Krouse Rosenthal, una autora prolífica y polifacética

Amy Krouse Rosenthal se definió en su web como «una persona a la que le gusta hacer cosas». Entre esas cosas, aseguró, se encontraban las ensaladas, los deseos, las conexiones con el universo y aquello a lo que se dedicó desde los 33 años hasta ayer: escribir libros.

Y eso que la redacción de libros —más de 30 de tipo infantil y 4 con los adultos como público— ocupó sólo una parte de su vida.

Rosenthal, natural de Chicago, se dedicó a la publicidad hasta que, según señaló en varias entrevistas, tuvo una epifanía en un McDonald’s y decidió que se convertiría en escritora.

Y, desde entonces, casi a un ritmo equiparable al de Woody Allen, la maquinaria no ha parado. Y no ha parado porque Rosenthal ha dejado siete libros que se publicarán en los próximos años, uno de ellos escrito junto a su hija Paris.

Esta escritora, además, poseía un carácter polifacético: cortometrajes, narración de cuentos para la radio y charlas TED son algunas de las actividades que ocuparon su vida.

No obstante, no fueron sus libros —definidos por The New York Times como «libros que irradian diversión en la misma forma que los tulipanes irradian primavera: elegantes y elevan el espíritu»— lo que llevaron el nombre de Rosenthal a las portadas de periódicos digitales de todo el mundo. Fue una carta.

Una carta publicada hace apenas dos semanas por The New York Times titulada “Deberías casarte con mi esposo”. Una misiva abierta al público que revolucionó a extraños. Y decimos a extraños y no incluímos a propios porque, según asegura su entorno más cercano, esta carta fue sólo la punta del iceberg de su generosidad.

La noticia de su fallecimiento ha conmovido al mundo literario. John Green, autor de la novela Bajo la misma estrella, publicaba en Twitter lo siguiente:

A Rosenthal le diagnosticaron un cáncer de ovarios en 2015 contra el que ha luchado mientras ha podido. Mientras libraba este combate, Rosenthal, como Sarah Polley en Mi vida sin mí —la célebre película de Isabel Coixet— se ha dedicado a ordenar su vida para cuando ella no esté.

Por eso, hoy más que nunca, deberíamos leer y releer sus palabras, hacer caso nosotros también de lo que con tanta sabiduría, y a pesar del dolor y de la morfina, dejó por escrito:

«Así que dejaré este espacio en blanco a propósito, para que tú y él puedan tener el nuevo comienzo que merecen».

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