Cultura

La doble vida de Eduardo Martins, el falso fotoperiodista de guerra que engañó a Instagram

Decía que lo suyo era "retratar el sufrimiento humano". Claro que, bueno, lo hacía con Photoshop

Su cuenta de Instagram tenía 127.000 seguidores y su perfil impresionaba a cualquiera: fotos de la guerra, siempre en primera línea de conflicto, imágenes en campos de refugiados y hasta menciones a la ONU, para quien decía trabajar. Eduardo Martins creó otra versión de si mismo, un yo ficcionado, un personaje de mentira. Para sus seguidores de Instagram, era un fotoperiodista de reconocido prestigio, que además había sufrido abuso infantil y leucemia. La historia mezclaba épica y ternura. Decía que lo suyo era “retratar el sufrimiento humano”. Y, a ratos, también exhibía su cuerpo escultural al lado de una tabla de surf, por aquello de que todo el mundo tiene un hobbie.

Eduardo Martins tenía el perfil perfecto, de perfecto impostor. Y tardó bastante en revelarse la verdad. La revista VICE le dedicó, incluso, un reportaje completo, ahora retirado, titulado ‘En el frente con los Peshmerga’.

En ese momento nadie sabía que este ciudadano de brasileño estaría probablemente en el sofá de su casa comprobando cuántos likes tenía su última foto publicada.

Una vez, durante un tiroteo en Irak, dejé de fotografía par ayudar a un niño que había sido golpeado por una bomba molotov y lo saqué de la zona de fuego. Dejé de ser un fotógrafo y fui un ser humano”, relató en una entrevista para la revista Recount en octubre 2016. No, tampoco le faltaba épica. Para darse más importancia también compartía comentarios de supuestos amigos (influyentes, del gremio) como el de Thomaz Griffin, un supuesto reportero del The Wall Street Journal al que no conocían ni en su propio diario.

The Wall Street Journal abrió con una foto suya

¿Pero en qué momento se descubrió todo? ¿En qué momento se empezó a descomponer el pastel a trocitos? Fue BBC Brasil quien se lo encontró de frente y se tragó el bulo: en junio de este año, ofreció algunas de sus fotos e historias a la BBC de forma gratuita. Supuestamente se encontraba en el frente de la bada de Mosul, en Irak. Así que la BBC publicó una entrevista acompañada de imágenes y vídeo de Martins, que ya han sido retirados de la web. Poco después, una colaboradora de BBC Brasil en Oriente Medio, Natasha Ribeiro, sospechó de la publicación ya que ni ella ni ninguno de sus compañeros en Oriente Medio habían oído nunca hablar de Eduardo Martins.

Martins llegó a inventar que Netflix estaba haciendo un documental sobre Mosul gracias a su colaboración. Obviamente Netflix no sabía nada de esto.

Cuando sospechó que le estaban siendo investigado y entre el mundillo de periodistas dudaban de su identidad, Martins explicó que era voluntario en un campo de refugiados, de ahí que tuviera acceso a las fotos. Pero más adelante se demostró que ese campo humanitario tampoco había tenido el gusto de conocer a Martins. Además: se conoce que Martins mantuvo relaciones con cinco mujeres, que se encontraban en campos de refugiados. Pero solo fueron relaciones virtuales. Ninguna de ellas nunca llegó a conocerlo en persona.

Imágenes robadas de las que se apropiaba

Cuando se descubrió todo el fraude, algunos fotógrafos alertaron que Martins había estado plagiando sus fotos, como Daniel C. Britt. El falso fotoperiodista robaba imágenes de fotógrafas profesionales, las editaba, incluso les invertía el plano, y luego las vendía a agencias como Getty Images o Zuma Press. Muchas de estas fotos estaban tan editadas que incluso eran difícil de reconocer para los propios autores. A otras se les cambiaba el pie de foto, de modo que los rastreadores de búsqueda ni siquiera eran los mismos. ¿Niño en la ciudad iraquí de Kirkuk? Qué más da. Lo cambia a: niño palestino gritando después de un enfrentamiento con las fuerzas israelíes”

Las agencias de imágenes que han sido víctimas de este fraude ya han retirado todas las imágenes firmadas por Martins. El hombre, que entendemos ya se ha visto completamente acorralado, ha cerrado su cuenta de Instagram y ha borrado su número de teléfono.  

Eso, sí: ha acabado su cuento con un poquito más de fantasía.

"Estoy en Australia. Tomé la decisión de pasar un año en una furgoneta rodando por el mundo. Voy a cortar todo, incluyendo internet, tb (también) eliminar el IG (Instagram). Quiero estar solo. Hablaremos qd (cuando) vuelva. Abrazos".

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