Cultura

Cómo convertir un rodaje desastroso en un videoclip genial, versión Young Thug

A 17 de enero ya tenemos un candidato a videoclip del año: es este

¿Qué haces cuando te gastas 100.000 dólares en un videoclip y el cantante no se presenta a la grabación? ¿Qué pasa si, aun consiguiendo que grabe sus planos aparte, el vídeo no funciona en conjunto?

Ante en un caso como éste, la mayoría de realizadores optarían por tirar a la basura el material grabado y volver a empezar. Ryan Staake, el director a quien le encargaron el vídeo de Wyclef Jean de Young Thug tomó otra decisión: explicar en el propio videoclip cómo el rapero le dejó tirado en pleno rodaje.

Mediante cartelas que recuerdan a las que se usaban en el cine mudo, Staake nos desvela el proceso de creación del videoclip, desde el seminal audio que le mandó Young Thug con las ideas sobre las que debería girar la pieza, hasta el desplante del cantante sin haber grabado ni un solo plano. “Ahora os explicaré cómo el vídeo se hizo pedazos”, escribe Staake en la pantalla.

En un ejercicio de, podríamos llamar, metavideoclip, Staakes no sólo excusa la presencia de Young Thug -al parecer, el día en que debían rodar hackearon el Instagram del cantante-, sino que reflexiona sobre el propio acto de grabar, editar y posproducir una pieza audiovisual, añadiendo así capas de significado al vídeo.

Wyclef Jean es, a la vez, un videoclip y un making-of; si se quiere, también una pequeña película audiocomentada por su realizador, en la que cada detalle es susceptible de ser analizado.  “¿Sabías que la madera se dobla así cuando la pones en slow motion?”. Ahora sí.

El que sin duda es, hasta la fecha, el mejor videoclip de este 2017, tiene, cabe decir, un referente muy claro: el Funky Squaredance de Roman Coppola jugaba, hace más de una década, con un lenguaje similar al de Wyclef Jean.

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