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Culture

Val Kilmer comparte imágenes inéditas de su preparación para convertirse en Jim Morrisson

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Jim Morrison absorbió por completo a Val Kilmer durante el rodaje de 'The Doors'. Ahora, el actor ha compartido un vídeo en el que muestra una parte de ese proceso

Danielle Bombay

15 Junio 2017 12:32

Hay algunos actores que se meten tanto en su personaje que, cuando termina el rodaje, son incapaces de salir de él. Le pasó, por ejemplo, a Bela Lugosi con Drácula y terminó durmiendo en un ataúd. Le pasó a Val Kilmer con Jim Morrison y terminó yendo a terapia, para desembarazarse, aunque fuese vía prozac, del cantante de los Doors.

Kilmer, para preparar su personaje, aprendió de memoria 50 canciones de The Doors un año antes de que empezase el rodaje. Examinó minuciosamente a Morrison, su forma de expresarse, de moverse; hizo completamente suyo el manierismo del icono pop. ¿El resultado? Una performance tan asombrosa que, cuando visionas la película dirigida por Oliver Stone, tienes la sensación de estar viendo al auténtico Jim Morrison.

“Todavía me deja flipado, y pasa más de lo que os imagináis, el hecho de el ver a gente con tatuajes de mí caracterizado como Jim, sin saber que ése no es realmente Morrison”, dijo el propio Val Kilmer en Reddit. También, compartió este vídeo.

Las imágenes, que Kilmer describió como “el típico ensayo en Whiskey a Gogo para preparar The Doors”, muestran a éste, así como al resto de los actores que dieron vida a los músicos de Morrison, interpretando la mítica LA Woman. “Trabajé muy duro para deshacerme de mis maneras y adoptar las del Rey Lagarto”, añade, haciendo referencia al apodo del cantante.

Cuando uno de los usuarios de Reddit le preguntó al actor qué cambiaría de su actuación, viéndola hoy y con perspectiva, Kilmer contestó que no la haría tan burlona, “aunque, cuando la rodamos, intenté ser lo menos histriónico posible”.

Pese a que Kilmer haya terminado por convertirse en una parodia de sí mismo, volverlo a ver en el papel de Morrison sigue siendo tan impactante como lo era a principios de los noventa, cuando The Doors llegó a los cines. Sigue causándote el mismo escalofrío y la misma extrañeza. Y sí: dan ganas de sacar la máquina de tatuar.

Aunque sea, “pasa más de lo que os imagináis”, por las razones equivocadas.

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