Cultura

Switch es el milagro que necesitaba Nintendo para volver al trono de los videojuegos

"Es lo que todo usuario lleva soñando desde su primera consola. La mayor revolución funcional que he vivido desde NES, cuando las recreativas se nos 'metieron' en casa"

Nintendo siempre se ha caracterizado por ser una empresa que se reinventa constantemente. Fundada como una tienda de cartas en 1889, la que ahora se ha convertido en una de las empresas de videojuegos más importantes del planeta continúa arriesgándose cada poco tiempo.

Mientras Microsoft, Sony o Atari fidelizaban un formato funcional basado en sentarse delante del televisor, Nintendo apostaba por sacar los videojuegos fuera de casa (Game Boy), por las pantallas táctiles mucho antes de que se popularizaran los smartphones (Nintendo DS) o por el movimiento físico como parte interactiva de los juegos (Wii).

Ahora, diez años después de su último gran éxito, ha vuelto con una consola que promete ser la mayor revolución en el mercado de la década: Nintendo Switch.

El mayor cambio que implanta Switch es su modo híbrido, por el cual se puede jugar tanto en la pantalla de la televisión como en la tableta. Nacho Castañón, periodista de AlfaBetaJuega, explica por qué podría marcar un antes y un después:

“El modo portátil es realmente impresionante. Poder jugar a grandes títulos fuera de casa, como en el autobús o en la calle, es sencillamente algo único, algo especial. Gracias a su fórmula híbrida ya se podría considerar como revolucionaria, ya que es la primera consola que permite jugar al mismo juego a través de la televisión de tu casa como en plena calle. Además, sin necesidad de reiniciar la partida ni nada por el estilo”.

La implantación de este sistema híbrido parece ser el siguiente paso que necesitaban las consolas. Después de que el 3D no terminara de calar con Nintendo 3DS –pese a que las ventas de las portátiles sean realmente buenas– y de que la Realidad Virtual de PlayStation VR convenciera a muy pocos, los videojuegos se habían estancado en los formatos más tradicionales.

Aun así, gracias a Switch existe la posibilidad de mantener la gran calidad narrativa de los juegos actuales con un formato revolucionario.

Como explica Gustavo Acero, redactor jefe de la Revista Oficial Nintendo, “es lo que todo usuario lleva soñando desde su primera consola. La mayor revolución funcional que he vivido desde NES, cuando las recreativas se nos ‘metieron’ en casa. Ya no se trata de idear un nuevo concepto jugable o tipo de control (como ocurrió con Wii), sino de satisfacer una necesidad real del jugador”.

No obstante, Switch no llega como un producto más de una galería de éxitos de Nintendo, sino al contrario. El último gran momento álgido de Nintendo llegó en 2006. Cuando estrenó la Wii, se convirtió en  la principal compañía de videojuegos del mundo.

 Su jugabilidad era copiada por todas las compañías, al igual que en el pasado lo hicieron con las aventuras de sus carismáticos personajes. Consiguió superar a XBOX 360 y PS3. Consiguió llegar a los más jugones y a quienes nunca habían tocado una consola. Y lo hizo, como siempre, obviando las tendencias del mercado para imponer sus propias ideas.

Sin embargo, en 2012 el sueño llegó a su fin. Con WiiU, una consola completamente distinta a la anterior que se vendía como un avance, la popularidad de la empresa cayó en picado. Las críticas y los consumidores se sintieron decepcionados. Apenas vendiendo 12,6 millones de consolas hasta principios de 2016 (muy alejadas de los 37,7 millones de PS4 y los 101 millones de Wii), la Wii U fue uno de los mayores fracasos de la compañía, llegando a provocar que  el valor de la empresa descendiera un 80%.

Desde entonces, Nintendo ha vuelto a ser la tercera del podio, siguiendo por un camino propio pero sin poder igualar a la competencia. Y, aunque en las consolas portátiles seguía siendo la líder, necesitaba un milagro para no hundirse del todo. Un milagro que, después de éxitos relativos como Super Mario Run y la NES Mini, parece haber llegado con Nintendo Switch.

De momento, las críticas de la consola no pueden ser mejores. Quienes la han probado ya advierten de que estamos ante algo muy distinto a Wii U.

“Switch es lo que debería haber sido Wii U desde el principio. Esta vez, Nintendo sí ha rematado la faena. Además, parece tener la potencia suficiente como para estar a la altura de la competencia”, explica Daniel Quesada, redactor de Hobby Consolas.

Además, Quesada enmarca el mayor problema de Wii U en una cuestión de imagen:

“Los usuarios no tenían claro si era una consola nueva, un periférico para Wii… Además, el enfoque 'casual' para el gran mercado era demasiado parecido al de Wii, por lo que parecía apelar a un público que jugaba muy de higos a brevas. Y, por tanto, no estaba interesado en volver a desembolsar una gran cantidad de dinero tan pronto”.

De este modo, el principal obstáculo de Wii U podría haberse resuelto desde el origen de Switch.

La consola ha sido recibida con gran entusiasmo desde el minuto 1, con un primer vídeo oficial que tuvo un 96% de feedback en su presentación de YouTube. También se ha invertido muchísimo en dar una limpieza de cara a Nintendo, con un anuncio de la Super Bowl que llamaba al público masivo a volver con la compañía.

Como consecuencia, las ventas no paran de crecer. Aún no existen datos oficiales de sus números, pero tiendas como Amazon han agotado su remesa de reservas, lo que ha obligado a Nintendo a ampliar su producción de Switch más allá de los dos millones de unidades que estaban previstas para su lanzamiento.

“La atmósfera que envuelve a Switch es muy diferente a la que se respiró con Wii U: se ha convertido en un objeto de deseo entre jugadores de toda la vida que habían perdido su interés de Nintendo y por propuestas alternativas a la guerra gráfica que actualmente libran el resto de grandes compañías”, aclara Acero.

Gracias a Switch, Nintendo podría seguir haciendo crecer el mito de una compañía que ya ha vendido 4.400 millones de videojuegos y más de 696 millones de unidades de hardware en todo el mundo, según su web oficial.

Pero una consola no es nada sin sus juegos, y aquí es donde Switch ha puesto más énfasis en comparación a Wii U. Aunque en la última consola surgieron algunas ideas interesantes como Splatoon o Xenoblade Chronicles X, se han estrenado pocos títulos realmente remarcables. 

Para paliar este problema, en Switch han querido comenzar por la puerta grande. The Legend of Zelda: Breath of the Wild tiene la mayor nota de la historia de los videojuegos según los críticos, únicamente empatando con otros cuatro en Metacritic. La mayoría de medios le dan un 100 sobre 100, y muchos están de acuerdo en que es el mejor título de la saga.

Gracias a su preciada estética y a su inmenso mundo abierto de Hyrule, los fans de la saga –y los nuevos curiosos– están aprovechando su lanzamiento para comprar rápidamente la Switch. 

También se han anunciado otros títulos muy llamativos: Super Mario Odyssey, una original aventura de Mario que llegará a finales de año –suponemos que para lograr un récord de ventas en Navidad1–; y 1-2-Switch, un nuevo Wii Sports que ya se ha estrenado y busca explotar al máximo el modo multijugador de la consola.

No obstante, con estos ejemplos es inevitable acordarse del propio lanzamiento de Wii, cuando se lanzaron  Wii Sports, The Legend of Zelda: Twilight Princess y Super Mario Galaxy. De algún modo, Nintendo está intentando repetir su último gran éxito siguiendo cada paso que dieron.

Pero, ¿puede vivir eternamente de sus títulos clásicos?

“Lanzar una nueva entrega de Mario, Link y compañía es sinónimo de éxito, y si encima los llevas a una consola completamente diferente y atractiva, lo normal es que las ganas de adquirir dicho producto sean mayores. Quizás Nintendo ha explotado demasiado a sus iconos, pero es una fórmula que les ha dado muchas alegrías”, relata Castañón.

Sea o no un recurso facilón, la empresa lo ha convertido en una marca de identidad sin la que no tendría sentido continuar existiendo. Lo resume Castañón:

“Al final, Nintendo nos recuerda a nuestra infancia. Cuando juego a algún título de Mario o Zelda, aparecen recuerdos de cuando jugaba de pequeño. Nintendo sabe tocar el corazón de los jugadores, y seguro que lo continuarán haciendo con el paso del tiempo”.

Pero, por más que la nostalgia sea uno de los motivos principales que motivan a los seguidores de Nintendo, es una fórmula que puede tener una fecha de caducidad temprana. De momento, los nuevos títulos de Switch parecen originales, lejos de parecerse a otras franquicias repetitivas como Call of Duty o Assassin’s Creed. Sin embargo, solo hay que echar un vistazo al plantel de Super Smash Bros, el juego que integra a los mayores iconos de Nintendo, para darse cuenta de que se han perdido a muchas sagas por el camino.

Juegos como F-Zero, Mega Man, Pikmin o EarthBound no han sobrevivido a las nuevas generaciones de consolas. Otros, como Star Fox o Kid Icarus, apenas han recibido nuevas entregas totalmente prescindibles en los últimos años. E incluso Pokémon, que tan bien aprovechado está en las portátiles, nunca se ha hecho un hueco real en las consolas de sobremesa. 

Así pues, aunque todo apunta que con Switch Nintendo ha vuelto a dar en la tecla, la compañía haría bien en no dar nada por seguro. Al fin y al cabo, hay que recordar que Wii U vendió 400.000 copias en su primera semana de vida, pero su recorrido a largo plazo ha dejado mucho que desear.

¿Habrá aprendido la lección?

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