Cultura

Stephin Merritt: “Las Spice Girls fueron muy crueles conmigo”

Hablamos con el líder de Magnetic Fields a raíz de su nuevo álbum, ‘50 Song Memoir’, una peculiar autobiografía sonora

Stephin Merritt está asustado. Aunque no lo reconozca, lo está. Mucho. Acaba de sacar nuevo álbum con Magnetic Fields, 50 Song Memoir, y eso significa que tendrá que dar algunos conciertos de promoción. “No me gusta tocar en directo”, me dice Merritt. “Nunca entenderé por qué a los otros artistas parece encantarles. Yo creo que muchos de ellos lo fingen”, opina el cantante. “Aunque es preferible dar un concierto, si no tengo que viajar para ello, que ir de gira”.

“Detesto ir de gira”, continúa. “Me parece una actividad insana y durísima: siempre que salimos de tour, algún miembro de mi banda enferma al tercer día. Y lo peor no es que sea incómodo, que lo es, sino que resulta mortalmente aburrido”, asegura. “No sé por qué nadie más habla de esto en las entrevistas, pero te aseguro que las giras son tediosas”.

“Además, siempre que salgo de gira, acabo teniendo una ruptura sentimental”.

50 Song Memoir, una especie de autobiografía musical, está dividida en cinco discos, uno por cada década que Merritt, de 52 años, dejó atrás. Con una duración de dos horas y media, este álbum quíntuple supone la referencia más ambiciosa de Magnetic Fields desde su afamado 69 Love Songs, el trabajo que Stephin sigue considerando su “carta de presentación”.

“No me preocupa que 69 Love Songs ensombrezca cualquiera de mis obras posteriores; tiene que hacerlo, estaba diseñado para ello”, determina. “Que me sigan preguntando ‘¿Por qué 69?’ entre risas nerviosas sí que resulta algo más molesto”.

Detesto ir de gira. Siempre que salgo de gira, acabo teniendo una ruptura sentimental

Con una industria musical cada vez más centrada en los one-shots y en la explotación del single, Merritt, con 50 Song Memoir, quiere poner en valor el formato álbum. “No hay ninguna canción que, por sí sola, me haya cambiado la vida”, dice el líder de Magnetic Fields. “Los discos, en cambio, sí que han tenido ese efecto en mí. Si alguien robase mi colección de discos, tendría que vender mi casa para recuperarla”, asegura. “Y lo haría”.

“Quizás, el álbum que para mí ha sido más transformador”, continua, “sea el Ella Fitzgerald Song Books Box Set, un cofre que considero parte imprescindible de mi educación musical. A mi madre lo único que le gustaba era el folk, y fue gracias a este recopilatorio que descubrí e hice míos los estándares de la música pop”.

“Without your bar, you’d have no place to go”, canta Merritt en Be true to your bar, uno de los temas que conforman 50 Song Memoir. Los que le conocen, saben que para Stephin los bares no son solo una zona de recreo, sino también una (improvisada) oficina. “Si se trata de escribir canciones, en ningún sitio soy tan productivo y creativo como lo soy en la barra de un bar”.

“Una de las cosas que más me gusta de componer mis letras en bares es que son sitios donde suelen poner una música que me sirve para reaccionar en contra”, explica. “Cuando escribo, necesito escuchar un género distinto a aquél en el que estoy trabajando. Lo que quiero decir es: si intentase, por ejemplo, escribir un rap mientras escucho rap, el resultado sería desastroso”.

¿Le gustará el rap a un gurú indie como Merritt? “Mi problema con el rap es que, aunque canten en mi idioma, no entiendo las letras”, responde Stephin. “Soy capaz de disfrutar de música en otros idiomas, pero no me siento apelado por aquella que, aun y estando cantada en el mío, no soy capaz de comprender. Por lo que no: no escucho rap”.

No: a Stephin Merritt no le gustan ni las giras, ni el rap. La carne, tampoco. “No soy vegetariano por razones políticas”, recalca, “sino por intolerancia a ciertos alimentos”. Para asegurarme de no estar causándole más angustia de la necesaria, le pido su opinión sobre las entrevistas. “Me gusta dar entrevistas; es divertido”, responde, para mi alivio. “El único inconveniente es que te entren ganas de mear en medio de una”.

Años atrás —quizás eso sirva para explicar su cordialidad rayana a la violencia—, Merrit estaba en mi lugar: entrevistando a grupos para Time Out Nueva York. “Entrevisté a las Spice Girls una vez”, recuerda, “y fue horrible”. Según cuenta Stephin, todo se torció cuando su grabadora empezó a darle problemas. “Eso es algo muy común, como tú debes saber”, bromea.

Crecí con ABBA; tengo su música grabada a fuego. ABBA es el filtro bajo el que he escuchado todo lo demás

“Cuando les hice saber a las Spice que estaba teniendo problemas con la grabadora, ellas no fueron nada comprensivas al respecto”, desvela. “Te diría que fueron incluso malévolas, repitiéndome una y otra vez que estaba siendo muy poco profesional. Aunque yo intenté ser majo, ellas se portaron de forma súper cruel conmigo”.

“Lo peor en esos casos es que, si quieres que salga una buena pieza, no debes enfrentarte al entrevistado. Yo no lo hice y, aun así, no creo que a las Spice Girls les gustase el artículo que salió publicado”, dice Merritt. “No tengo nada en contra de ellas, pero no está de más recordar que hay que ser amable con los periodistas”.

“Is there a man in heaven looking out for you?”, se pregunta Merritt en No —la respuesta, claro, la encontramos en el título. “Mi madre era budista, pero yo soy ateo”, dice el cantante. “La Biblia, por ejemplo, siempre me pareció incoherente. ¿Una fuerza superior diciéndote que no debes tener sexo? A mí eso me suena francamente ridículo”.

“En especial, tengo problemas con la cristiandad”, confiesa Merritt. “Eso hace que no pueda disfrutar del góspel, no digamos ya del rock cristiano. Lo único bueno que tiene el rock cristiano en comparación con el góspel es que sus espectáculos no incluyen baile —cuando alguien se pone a bailar, pierdo la empatía por él, sin importar la buena voz que tenga. Me pasa lo mismo con los musicales de Hollywood: me quedo dormido en las secuencias de baile porque”, susurra, “no-me-interesan”.

Con la entrevista entrando en su recta final, me doy cuenta de que hemos hablado más de las fobias de Merritt que de sus filias. Y me niego. ¿Qué cosas le vuelven loco? “Utilizar vampiros y aliens como metáforas de la alienación —lo que era bueno para Bowie es bueno para mí. De estilos musicales, supongo que la psicodelia y la new wave —aunque, si solo pudiera escuchar un género, me suicidaría. Y ABBA. Me encantan ABBA”, confiesa Stephin. “Crecí con ABBA; tengo su música grabada a fuego. ABBA es el filtro bajo el que he escuchado todo lo demás”.

¿Cree que la escena de música independiente se va a tomar bien su pasión por ABBA?

“¿Hay una escena de música independiente?”.

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