Cultura

La turbulenta historia de 'Silencio', la película maldita de Scorsese desde 1978

Durante muchos años fue su película maldita. Ahora, finalmente se ha redimido

El 30 de diciembre, Martin Scorsese cerrará un el  año con Silencio. La película protagonizada por Andrew Garfield contará la historia de dos jesuitas que son perseguidos en Japón mientras buscan a su mentor.

Se trata de uno de los filmes más íntimos del director. Después de contar los excesos de Jordan Belfort en El lobo de Wall Street, explorará su propia búsqueda espiritual con una historia que le marcó en un momento determinante de su carrera.

I

Corría el año 1978 y Martin Scorsese se debatía entre la vida y la muerte en la cama de un hospital. El cineasta acababa de estrenar New York, New York y una sobredosis de drogas le había hecho temer por su vida.

“El mal uso de los medicamentos me dejó en los 50 kilos. Además, el asma había provocado que me mantuviera en un estado de salud muy débil. Estuve en el hospital durante 10 días enteros. Allí me di cuenta de que no quería morir y desperdiciar mi vida”, explica Scorsese para The Hollywood Reporter.

“Comencé a rezar durante esos diez días y noches… y me sentí salvado por alguna razón".

Durante su estancia en la clínica, el director recibió la visita de sus amigos más íntimos, como Robert De Niro. Pero se sentía completamente solo. Como en la película, en absoluto silencio.

“Comencé a rezar durante esos diez días y noches… y me sentí salvado por alguna razón. Incluso si no hubiera ninguna razón detrás, me sirvió para salir adelante”, comenta.

Para una persona completamente escéptica, aquello fue una revelación de lo que ocurría dentro de sí mismo. No entendía cómo podría haber caído en la oración, pero le había ayudado.

II

Después de este suceso, Martin Scorsese exploró su lado cristiano en La Última Tentación de Cristo (1988). La película también le sirvió para ganarse un enorme número de detractores religiosos. Pero todavía tenía una parte espiritual de sí mismo que necesitaba contar, y encontró la manera de hacerla con una novela de Shusaku Endo: Silencio.

Precisamente, el texto llegó a las manos de Scorsese durante los últimos retoques de su película sobre Jesús. Estaban examinando la cinta con grupos religosos cuando el arzobisto de Nueva York, Paul Moore Jr., le regaló el libro.

Rápidamente, el cineasta se enamoró de la historia y los personajes. Tanto que, solo un año más tarde, decidió comprar los derechos de la novela. Al ver su interés, la productora italiana Gecchi Gori Pictures le contrató para desarrollar un guión junto a Jay Cocks (Gangs of New York). Pero no salió como ambos esperaban.

“Tuve una crisis creativa. Cuando terminé, sabía que el guión no era bueno”, cuenta Cocks.

“Tuve una crisis creativa. Cuando terminé, sabía que el guión no era bueno”.

En vistas de que el proyecto se había estancado, Scorsese se enroló en otras tantas películas que veía más factibles. Así, mientras los guionistas seguían sin dejar listo el guión y el director tanteaba a actores como Benicio del Toro o Daniel Day-Lewis, continuaba estrenando filmes de éxito.

El problema surgió cuando Gecchi Gori Pictures, que se encontraba en una situación económica compleja, comenzó a presionar al director para que llevara a cabo el proyecto. Durante más de una década le demandó por llevar a cabo otros proyectos en vez de Silence y, después de una cuantiosa multa por hacer lo propio con El Lobo de Wall Street, decidió que era hora de volver a su proyecto más largo, personal, y ambicioso.

III

No solo fue difícil que Martin Scorsese se convenciera a sí mismo de que era hora de desarrollar Silence. Su producción también ha sido turbulenta.

Por un lado, la ronda de financiación no funcionó como esperaban. Que tuviera la marca del director ganador del Oscar no significaba nada, y tuvo que conformarse con un presupuesto final de 51 millones de dólares para un proyecto que tenía previsto superar el centenar.

En enero de 2015, en el estudio en el que estaban grabando, un constructor murió.

Una vez se comenzó a rodar, llegó uno de los momentos más difíciles para Scorsese como director. En enero de 2015, en el estudio en el que estaban grabando, un constructor murió:

“Estábamos reestructurando el set para las necesidades de la película. El estudio contrató una compañía independiente de construcción para una estructura que necesitábamos, y mientras trabajaban, un empleado tuvo un accidente horrible. Una plataforma se le cayó encima, matándolo al instante. También hirió de gravedad a otras dos personas”

Este no fue el único problema que tuvieron. El clima semitropical de Taiwan (China) les complicó las cosas. Un día, alcanzaban temperaturas récord, obligandoa  detener el rodaje para descansar. Otro, caía lluvia torrencial o tenían que huir de un tifón.

IV

Finalmente, Scorsese encontró un fiel aliado que contestó perfectamente a sus exigencias: Andrew Garfield.

El actor que acaba de petarlo gracias a Hasta el último hombre protagoniza una película en la que tiene todas las papeletas para colocarse como uno de los candidatos con más posibilidades de llevarse un Oscar. Y, sin duda, se lo habría ganado a pulso.

Una vez estrenada The Amazing Spider-Man 2, película condenada que acabó con la saga, Garfield quería huir del estrés hollywoodiense, así que no dudó un instante en aceptar el papel de Silence.

"Se convirtió en un viaje muy personal para mí. Era un doble viaje: el mío y el de Rodrigues".

Durante un año estudió la literatura jesuita con el padre James Martin, asesor del filme. Aprendió todo lo que necesitaba sobre la religión que profesaba Sebastiao Rodrigues, el personaje que interpreta, y llevó a cabo el mismo debate en su interior que tenía el propio personaje.

“Se convirtió en un viaje muy personal para mí. Era un doble viaje: el mío y el de Rodrigues. Ambos caminaban juntos, de modo que podía permitir que los acontecimientos de la historia me afectaran”, explica Garfield.

Pero esto no fue nada. Una vez aprendió lo necesario sobre el cristianismo, se propuso completar los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola, “un programa de 12 pasos que te enseña a meterte en la piel de Cristo”.

V

Por lo que parece, los esfuerzos han dado sus frutos. A finales de noviembre, Scorsese comenzó a mostrar la cinta a expertos, que salieron encantados de la historia. Y, al final, voló a El Vaticano junto a su esposa Helen y sus dos hijas para proyectar la película delante de 200 sacerdotes jesuitas.

Los mismos que le condenaron por La última tentación de Cristo ahora alababan su buen hacer en Silencio. Y el que más lo hizo fue el propio Papa Francisco, con quien tuvo una reunión privada en la que se mostró encantado con el director.

Martin Scorsese se redime con la religión cristiana.

“Hablamos de la película y se rio mucho cuando le dije que Andrew se había sometido a los ejercicios espirituales. Fue realmente emocionante. Nos bendijo a mi esposa y a mí y me deseó suerte para que la película diera muchos frutos”, cuenta Scorsese.

38 años después de encontrar su espiritualidad, Martin Scorsese se redime con la religión cristiana con una de las películas que más complicaciones (y satisfacciones) le ha dado: Silencio.

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