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Culture

Del 'Parental advisory' a música para padres: la generación que maduró con el hip hop

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Acaban de cumplirse 20 años de uno de los mejores discos de rap europeo, L'école du micro d'argent. Coincidiendo con el aniversario, IAM vuelve a publicar un disco que sirve para reflexionar sobre el significado del hip hop para toda una generación

Antonio J. Rodríguez

19 Marzo 2017 06:00

«PARENTAL ADVISORY?». Durante años simbolizado por aquel adhesivo que advertía a los padres de contenido explícito, Parental Advisory, ahora el hip hop se trata de otra cosa. El rap no es ya aquella música que preocupaba a los padres, sino que se ha convertido en música para padres. O incluso, como veremos más adelante, música de padres a hijos.

Dos efemérides con mucho en común dan cuenta de este fenómeno: los veinte años de Hecho, es simple, excusa para traer de vuelta a los escenarios a 7 Notas 7 Colores, y los también veinte años recién cumplidos de L’ecole du micro d’argent, el LP de IAM que, junto con el de 7 Notas, tiene el honor de ser uno de los cuatro o cinco discos más emblemáticos en la historia del hip hop europeo.

En paralelo al aniversario de L’ecole, además, el grupo de Marsella acaba de publicar Rêvolution. Rêvolution suena exactamente igual que los demás discos de IAM y es un ejemplo muy bueno para explicar de qué va ese «rap para padres», separado en el tiempo por una generación de aquel 18 de marzo de 1997 en que el grupo francés daba un vuelco al corazón a sus oyentes con himnos como «Dangereux», «La Saga» o «Petit Frére».

Si están leyendo este artículo, es muy probable que aquel clip que se recreaba en la estética de La Haine lo hayan visto varias decenas de veces. Va aquí otra más:




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¿POR QUÉ AMAMOS TANTO A IAM? Liderado por dos músicos de 48 y 51 años —Akhenaton y Shurik’n, respectivamente—, la galaxia IAM se ordena alrededor de una serie de rasgos que configuran su reconocidísimo sonido.

IAM suena de una forma cruda pero emocionante: sus rudas/ rudimentarias bases 4x4, ajenas a las distintas modas en las producciones de hip hop, se entrelazan con samplers singularmente melodiosos; su disco Revoir un Printemps daba especial cuenta de ello.

IAM suena a disciplina, no solo por los 4x4 sino también por la abundante producción musical de sus integrantes, en conjunto y por separado, con discos larguísimos que a menudo rondan las 20 canciones; e igualmente por el imaginario marcial del grupo: Akhenaton publicó un LP titulado Soldats de Fortune, «Samouraï» es el título de una de las canciones más célebres de Shurik’n y la portada de L’ecole son unos jinetes armados, al amanecer o en el crepúsculo, listos para la batalla.



IAM suena como el viejo amigo del instituto cuyo teléfono siempre estuvo ahí, y que, con independencia de tus circunstancias personales y de la liquidez de tus gustos y caprichos, madura en paralelo a tu persona, como un siamés en la otra punta del mundo.

Y esto es algo especialmente elogiable.

Existen dos formas de envejecer si eres un músico de hip hop: la primera es renovar a tu público, cosa que frecuentemente produce imágenes angustiosas, como cuando vemos a músicos de 40 años impostar letras que no se ajustan muy bien a su edad pero que son jaleadas por adolescentes; en verdad algo tan penoso como el adulto que va al parque del instituto a corromper a los chavales…

La otra forma de envejecer en el rap es madurar conjuntamente con tu público, y eso es más o menos lo que ha hecho IAM: tanto por su puesta en escena como por sus letras y ritmos, existen pocos músicos que ronden los 50 años y rapeen con la dignidad, distinción y savoir faire de los marselleses. Su apariencia de escaparate de COS, que no de Grimey, junto con la autenticidad y carisma que despliega su música, desencadenan conexiones neuronales muy placenteras. Como la comunión con una pieza de museo que solo tú entiendes.



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MÚSICA PARA PADRES. Frente a la nueva generación dorada de traperos franceses, capitaneada por nombres como PNL, directa desde las periferias pero sin ningún interés por abundar en asuntos políticos, IAM siempre tuvo un discurso social muy bien ensamblado. Con una voz comprometida, firme y calma, los de Marsella han sido un poco los Martin Luther King del rap francés.

Frente a nombres y beats de su generación más agresivos —Supreme NTM, por citar otro icono—, IAM es un llamamiento a la revolución ordenada. En este sentido, el gran single de su último disco recoge excepcionalmente bien semejante legado.

Compuesto como una crítica a las redes sociales y la sociedad de consumo, así como una vindicación de la libertad y de los orígenes, «Monnaie de singe» habla a las generaciones del futuro, o al menos a las generaciones más jóvenes que las de IAM: no en vano, el clip abre con una alocución en segunda persona que reflexiona sobre los riesgos de la vigilancia en Internet.

Esto es algo especialmente difícil de explicar, pero si llevas algo así como veinte años siguiendo a este grupo, es imposible no emocionarse casi hasta las lágrimas con una canción como esta:



Digamos que así como hubo un tiempo en que el jazz evocaba desórdenes públicos y luego pasó a descansar en los anaqueles más distinguidos de las tiendas de discos, es posible que con el hip hop ya haya empezado a pasar un poco lo mismo. Discos como Rêvolution no tendrán la ferocidad, la energía y la originalidad de nuevos y prometedores nombres del rap, es cierto. Sin embargo, Rêvolution recrea un sonido que transmite la calma, el orgullo y la alegría de presenciar una promesa cumplida.

IAM es pasado, pero también los ecos del futuro. Larga vida al planeta Mars


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