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Culture

Músicos esposados, encarcelados y deportados: la cara más amarga del festival SXSW

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Hasta 6 bandas han tenido que cancelar su aparición en el festival por problemas de visado. Hablamos con una de las más afectadas

víctor parkas

16 Marzo 2017 16:49

Esta semana, desde La Vendición Records, comunicaban la cancelación del concierto de Yung Beef en el festival South by Southwest (SXSW) por un problema con la concesión de la ESTA, un permiso de entrada a Estados Unidos para no-residentes. Lo del líder de Pxxr Gvng no era un caso aislado: cinco grupos más de los programados en la presente edición del SXSW también habían tenido que cancelar sus actuaciones en el festival por incidentes similares.

Algunos de estas bandas, como es el caso de los italianos Soviet Soviet, tuvieron incluso que pasar una noche en prisión.

El clima político estadounidense, con la amenaza de la immigration ban a la cabeza, ha dado a estas cancelaciones una cobertura que, años atrás, no hubieran tenido. ¿Bandas programadas en el SXSW y problemas de visado? Un clásico. Preguntar si queréis a los británicos Frankie & The Heartstrings que, en 2011, dos días antes de volar, se les comunicaba que sus permisos para viajar no llegarían a tiempo. ¿No les conocéis? Probad con Adele.

Sí: Adele tuvo que cancelar su actuación en el SXSW y en el Austin City Limits de hace siete años porque no les concedieron los visados correspondientes a sus músicos.

Estos problemas de orden burocrático no solo los viven las bandas que viajan a Estados Unidos para tocar en el SXSW, sino también en muchos otros escenarios y festivales norteamericanos: les pasó a Hinds hace dos años; a Mogwai y Grimes hace seis; a Buena Vista Social Club y TV Smith hace siete y ocho, respectivamente.

Incluso Happy Mondays, Boy George, Morrissey o Cat Stevens, todo iconos del pop británico, han sido tratados como delincuentes comunes cuando intentaban entrar a Estados Unidos para dar un concierto.

Si nos centramos solo en los afectados del SXSW 2017, hay que decir que cada uno de los seis casos —Yung Beef, Trementina, Soviet Soviet, United Vibrations, Massive Scar Era y ELOQ— tiene particularidades diferentes. No son parejos los casos de Yung Beef, Trementina o United Vibrations, a los que se les revocó la ESTA, que los que vivieron el productor danés ELOQ o Soviet Soviet. Estos últimos, aun y teniendo lo que ellos consideraban la documentación necesaria para acceder a Estados Unidos, terminaron siendo esposados, encarcelados y deportados.

“Cuando nos pusieron las esposas, nos asustamos mucho”, me cuenta Alessandro, batería de Soviet Soviet. “Fue humillante cuando nos sacaron maniatados, haciéndonos pasar por delante del resto de pasajeros que estaban esperando para embarcar”. Tras el bochorno, trasladaron a Alessandro y a los otros dos componentes del grupo a comisaría. “Allí, nos metieron a todos en la misma celda”.


Nos metieron a todos en la misma celda. No había suficiente espacio para que pudiésemos dormir los tres, y además dejaron las luces encendidas toda la noche


El batería de Soviet Soviet define el haber pasado la noche en prisión como una experiencia “extraña” y “terrorífica”. Sobre la celda: “No había suficiente espacio para que pudiésemos dormir los tres, y además dejaron las luces encendidas toda la noche”, recuerda Alessandro. “No podíamos hacer otra cosa que esperar a que amaneciera para que nos llevasen de vuelta al aeropuerto”. Y que los deportaran, claro.

ELOQ, según relataba él mismo en Twitter, pasó por una situación similar. Aun y teniendo el permiso correcto, según le habían informado desde el SXSW, fue retenido en una celda durante un total de 23 horas. Desde sus redes sociales, quiso lanzar una advertencia al resto de artistas internacionales que visitasen el SXSW.

“Tened mucho cuidado”.

En un comunicado posterior, ELOQ le quitaba hierro al asunto, asegurando que en realidad “se divirtió mucho” siendo detenido por policías americanos. “Les dije a los agentes que me sentía como el villano de una película”, escribía en su Facebook. También recuerda que en la sala de detención del aeropuerto había una TV emitiendo Friends “de forma ininterrumpida”. Ya en prisión y desde otro televisor, Friends dio paso a Los padres de él. “La pusieron tres veces”.

“Realmente”, concluye ELOQ, “si dejamos a un lado el aburrimiento extremo, la pérdida de la noción del tiempo, y las camas de mierda, ¡ahora tengo una historia bastante guay que contar!”.

No: ELOQ no padece síndrome de Estocolmo. La resignación del artista danés viene porque, aunque las situaciones que han vivido tanto él como Soviet Soviet son inauditas, al parecer también son completamente legales.


En la sala de detención del aeropuerto había una TV emitiendo Friends de forma ininterrumpida. Ya en prisión y desde otro televisor, ‘Friends’ dio paso a ‘Los padres de él’


“Los artistas, vayan o no a cobrar por un concierto, legalmente no pueden acceder al país con documentos de visitante B-1 o B-2, ni tampoco con el ESTA”, escribía Brian T. Goldstein en Hello Stage. “Cualquier tipo de actuación se entiende como ‘trabajo’, al menos en lo que respecta a las leyes de inmigración de Estados Unidos”.

Goldstein, en su artículo, incidía en el carácter no lucrativo que el SXSW tiene para los artistas: más que un festival, es un escaparate en que no se remunera a los grupos por sus actuaciones. Esto hace que, desde el propio SXSW, se hable de una ‘excepción’ a la hora de tramitar los permisos de entrada a Estados Unidos para tocar en el festival: la conocida como showcase exception.

El problema de la showcase exception no es que esté abierta a interpretaciones por parte de los agentes de seguridad de un aeropuerto —lo está—, sino que también confunde a las bandas: al entender éstas que, no cobrando por concierto y teniendo únicamente permisos ESTA, pueden programar más directos en USA además del de Austin, lo hacen.

“Teníamos un total de seis conciertos apalabrados en Estados Unidos, además de un directo en la radio de Seattle”, me explicaba Alessandro de Soviet Soviet, dejando entrever las razones por las que, teniendo en cuenta que viajaban con ESTA, su deportación fue quizás no justa, pero sí completamente legal.

I fought the law and the law won. De acuerdo; pero, ¿esposas? ¿Cárcel?

Según el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, si el vuelo para ejecutar una deportación no está disponible el mismo día en el que se dicta, el procedimiento estándar, en este caso, es el que aplicaron a Soviet Soviet y a ELOQ —ambos coinciden, además, en que el trato por parte de los agentes fue, en palabras de Alessandro, “serio y profesional”.

Pese a todo, la amenaza de un immigration ban que entra en vigor esta semana —y del que muchos han dicho notar ya un efecto goteo— ha provocado que algunos de estos artistas se hayan sentido, además, discriminados por motivos raciales y religiosos. El grupo de afrobeat londinense United Vibrations —los hermanos Kareem, Yussef Kamal y Ahmad Dayes— se preguntaba en un breve comunicado: “¿Por qué no nos dejan entrar? ¿Por cómo nos llamamos? ¿Por nuestra música? ¿Por el color de nuestra piel?”.

Massive Scar Era, otra de las bandas afectadas, también denunciaron haber sufrido un trato discriminatorio. Cherine, la cantante del grupo, cree que “seguramente haya sido mi pasaporte egipcio el que haya causado todo esto”. Al bajista de Massive Scar Era, incluso le pidieron un análisis de sangre para probar que era first nation —descendiente de las Naciones Originarias de Canadá. Según el relato de la banda en sus redes, los agentes justificaron el veto porque creían que Massive Scar Era "utilizarían el festival para manifestarse".


¿Por qué no nos dejan entrar? ¿Por cómo nos llamamos? ¿Por el color de nuestra piel?


“No vamos a salir nunca más de Canadá”, dice Cherine, en un vídeo publicado el lunes.

Puede que el goteo del immigration ban, sobre el papel, no esté provocando directamente los vetos y deportaciones que han sufrido todos estos artistas durante lo que llevamos de semana. Pero, en cualquier caso, algunos de ellos sí que sirven para sentar un precedente nada alentador.

Por lo que respecta a Soviet Soviet, United Vibrations y Massive Scar Era, son casos en los que ya no basta con preguntarse cuál de las dos partes —músicos u oficiales— tiene razón; ya no basta con contrastar fuentes para determinar si el immigration ban avala o no que se les haya denegado la entrada a Estados Unidos a estos grupos.

Lo realmente sustancial —y también lo irreparable— es cómo les hicieron sentir.

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