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Culture

Muere Chuck Berry, padre del rock 'n' roll

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Él inventó la idea del rock 'n' roll. Con él llegó la actitud

Luis M. Rodríguez

19 Marzo 2017 13:52

Los orígenes del rock and roll son un asunto borroso, una madeja de hilos deslavazados. La música no evolucionó de una manera lineal. Por eso nunca ha estado claro quién lo inventó o cuál es la primera canción que puede catalogarse como tal. Como escribía Ed Ward en su History of Rock & Roll, aquellos comienzos “eran como cuatro o cinco avenidas desembocando las unas en las otras”.

Esas avenidas eran, claro, el blues, el country, el gospel, el doo woop, el rhythm and blues. Y en ese relato no lineal hay nombres que se repiten. Hay gente que cita el The Fat Man de Fats Domino como el primer rock 'n' roll. O el momento en el que la cantante de gospel Sister Rosetta Tharpe se colgó una guitarra eléctrica para interpretar canciones como Strange Things Happening Everyday o Rock Me. Otros buscan sus trazas aún más atrás en el tiempo, señalando a artistas de los años 20 como Jim Jackson o Clarence "Pinetop" Smith como raíces de lo que luego vino.

Pero hay algo en lo que los historiadores de la música suelen estar de acuerdo: la idea del rock 'n' roll moderno llegó con Chuck Berry. Y hay quien dice que ayer, esa idea se fue para siempre con él.



Más que con cualquier otro de los pioneros de la época, la idea del rock 'n' roll llegó con Chuck Berry


Ayer sábado, Berry fallecía en el condado de St. Charles, en un suburbio cercano a St Louis, Missouri. Los agentes del servicio de emergencias acudieron a su casa en respuesta a una alerta sobre una emergencia sanitaria. Allí encontraron a Berry inconsciente. A pesar de sus esfuerzos para reanimarle, no lograron salvar su vida. Tenía 90 años.

A Chuck Berry se le recordará por muchas cosas. Por sus riffs electrizantes. Por su presencia desenvuelta y chulesca sobre el escenario, coronada por movimientos nunca vistos hasta entonces como su famoso duckwalk. Y, sobre todo, por clásicos inmortales como Roll Over Beethoven, Maybellene o Johnny B. Goode, posiblemente el título perfecto para explicarle a un alienígena lo que fue el rock 'n' roll. No en vano, la canción está incluida en el disco de oro que se mandó al espacio en las sondas espaciales Voyager.



Con sus primeras grabaciones en el sello Chess Records, Berry edificó sobre la base del rhythm and blues para crear el lenguaje del rock 'n' roll en su versión más enérgica, fresca, excitante y liberadora. Con el tiempo, sus letras —inteligentes para lo que se estilaba en la época; el fue uno de los mejores storytellers del primer rock 'n' roll— y su manera de atacar la guitarra sentaron la base para un nuevo sonido y un nuevo modo de vida. Porque el rock 'n' roll fue más que una música nueva. Había una historia que contar.

Se suele decir que si Elvis representaba la imagen libidinosa del rock 'n' roll, Berry era el autor. Con sus letras definió un nuevo escenario mental y social, una nueva narrativa para una generación que ya no estaba marcada por las adversidades de la guerra. A su manera, Berry entendió lo que los jóvenes de la época querían antes que ellos mismos, y se lo puso en las rocolas.

En la puritana Norteamérica de los años 50, aquello fue una revolución. Una música vibrante, fresca, juvenil, que ayudó a definir esa idea del teenager y su cultura que llega hasta nuestros días.


Sobre la base del rhythm and blues, Berry creó el lenguaje del rock 'n' roll en su versión más enérgica, fresca, excitante y liberadora


A Berry se le recordará también por su actitud arrolladora, desenvuelta y excéntrica. La actitud de una persona de la calle, que siempre tuvo dificultades para escribir y leer, pero con la guitarra se comunicó mejor que nadie. Porque antes de lograr el éxito con la música, el joven Berry iba camino de convertirse en un bala perdida.

En el relato de sus años de juventud hay robos a mano armada, estancias en reformatorios, experiencias con el boxeo... Esa guitarra que empezó a tocar de adolescente gracias a un libro titulado Nick Manoloff's Guitar Book of Chords le dio un rumbo a su vida.


En el relato de su vida hay robos a mano armada, estancias en reformatorios, experiencias con el boxeo, procesos por evasión de impuestos o episodios de persecución racista por parte de los poderes blancos Saint Louis. Todo eso marcó un carácter arrollador y excéntrico



A pesar de los éxitos, la vida de Berry no fue un camino de rosas. La ley le persiguió por violar la Mann Act (se le acusó de introducir a una menor ilegalmente en el país con "fines deshonestos") y por evasión de impuestos. Pasó hasta tres veces por la cárcel ("Parece que, de hecho, cada 15 años cometo un gran error", escribía en sus memorias) y en sus últimos años de carrera se ganó una merecida fama de borde, pesetero y excéntrico.

Chuck Berry solía girar por el mundo el solo, sin banda. En cada ciudad se hacía acompañar con músicos locales con los que se negaba a ensayar. Él simplemente se lanzaba a tocar y esperaba que los otros le siguieran. A veces cambiaba de clave las canciones sin avisar, y pasaba lo que pasaba...

¿Le importaba que a veces la cosa sonara desafinada? No demasiado. A él lo que le importaba era cobrar. Siempre por adelantado. No se subía al escenario sin un cheque en el bolsillo. En sus últimos años decidió cobrar incluso por todas las entrevistas que ofrecía. Tampoco permitía que las cámaras de televisión grabaran ni un solo minuto de sus conciertos por considerar que era "promoción gratuita para las cadenas".



Incluso en los momentos malos, Berry siempre tuvo el apoyo y el respecto de muchos grandes de su gremio. Si rastreas las biografías de los mayores ídolos del rock y el pop de la segunda mitad del siglo XX, es fácil que encuentres referencias a su persona y a su música.

Bob Dylan le admiraba por sus letras. Los Beatles lo versionaron en su segundo disco (célebre es esa frase de John Lennon que reza: "Si intentarás darle otro nombre el rock 'n' roll, bien podrías llamarlo Chuck Berry"). The Rolling Stones le veneraban (su primer single, Come On, es un tema original de Berry). Bruce Springsteen siempre le ha tenido en su altar (siendo muy joven, llegó a formar parte de la banda que amenizaba las noches del Bandstand, el club antisegregacionista que Berry se atrevió a abrir en un barrio blanco de clase alta de St. Louis). The Beach Boys tomaron prestada la melodía de Sweet Little Sixteen para su Surfin' U.S.A.

Su influencia se puede rastrear incluso en el primer punk, tan dado a rechazar influencias y a querer matar a los ídolos. Legs McNeil lo ponía así en Please Kill Me: The Uncensored Oral History of Punk:

“Luego los Ramones volvieron a salir, y hicieron su cuenta de nuevo, y tocaron los mejores 18 minutos de rock n roll que yo haya escuchado nunca. Podías oír a Chuck Berry en su música, que era todo lo que yo escuchaba entonces, Berry y el segundo disco de The Beatles, con todas las versiones de Berry”.

De un modo u otro, todos los hilos llevan a Chuck Berry. Si hablamos de guitarras, él lo empezó todo para muchos. Y bien que lo sabía.



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