Cultura

Aunque Drake no lo considere un álbum, 'More Life' emociona mucho más que 'Views'

¿Álbum? ¿Playlist? ¿Mixtape? More Life es, en todo caso, una poderosa declaración de intenciones

Cuando pienso en la intimidad de alguien muy, muy poderoso; cuando pienso, por ejemplo, en l a intimidad de la realeza, de cualquier realeza, me la imagino igual de opulenta que cualquier otra de sus propiedades. Imagino que, en lugar de Netflix, tienen un grupo de teatro dispuesto a representarles cualquier serie o película que les apetezca. Fantaseo con que, en lugar de Spotify, tienen la banda homenaje definitiva, lista para tocar desde polcas italianas al Let it happen de Tame Impala.

O el Hold On, We’re Going Home.

Drake, guste o no a sus detractores, también forma parte de esa realeza. Ya no es que el canadiense, en este punto de su carrera, pueda hacer prácticamente lo que quiera, sino que, ahora mismo, Drake puede darse el capricho de que los demás lo hagan por él. De ese envidiable status quo nace More Life, el último larga duración de Drake, que él mismo ha querido definir como ‘playlist’. Porque eso es lo que es: no un disco; no un álbum; una playlist. La más cara de la Historia.

Escuchando More Life, casi puedes imaginar todo el proceso de creación que hay detrás; las notas de iPhone obsesivas, con nombres de grupos y canciones recién descubiertas. Construido prácticamente mediante featurings; mediante colaboraciones con otros artistas­, More Life es tanto un disco de Drake como lo es de PartyNextDoor, Black Coffee o 2 Chainz. En ocasiones, como en 4422, Drake directamente no está, regalándole el track completo a Sampha. De esta forma, More Life es un Drake-sin-Drake —aunque, paradójicamente, también termina por ser uno de sus trabajos más reconocibles.

Nadie lo discute: Drake se pasó Internet en 2015 con el videoclip de Hotline Bling, una canción que lo convirtió en la superestrella que estaba llamado a ser. Sin embargo, el álbum del que terminó formando parte la canción, Views, cuarto LP del canadiense, no estuvo a la altura de las expectativas. Aunque quizás sea el disco más lucrativo para Drake, Views fue un ejercicio de narcisismo vacuo; canciones apesadumbradas sobre fama y exparejas de las que muchos de sus fans renegaron.

Views fue un descalabro; pequeño, pero descalabro, al fin y al cabo. Quizás por eso, para su siguiente larga duración, Drake quiera ser cauteloso; hacer balance; no errar el tiro. La reflexión lleva tiempo, pero no tiene que ser un trabajo a tiempo completo. Los seguidores de Drake no iban a conformarse con pequeñas pastillas espolvoreadas en su podcast OVO Sound Radio, con lo que se imponía liberar una mixtape nueva antes de discernir qué rumbo tomar tras el feedback recibido por Views. Una mixtape; un trabajo menor; un entremés-antes-del-plato-principal. Se suponía que More Life iba a ser eso.

Que conceptualmente haya acabado siendo el mejor LP de Drake en tiempo es un accidente. Uno por el que cobras el seguro millonario de un familiar al que no conocías.

De acuerdo: More Life no tendrá la contundencia y formas contoneadas de Take Care, el hasta ahora mejor disco de Drake, pero sí esa frescura y falta de pretenciosidad que el cantante parecía haber perdido. More Life no es un trabajo redondo, pero sí preciso: Drake ha incluido en él todos y cada uno de los artistas y estilos que le vuelven loco, con el entusiasmo del adolescente que forra su carpeta con recortes y motivos que le representan.

More Life no es un disco: es una cazadora parcheada.

Drake, que se negó a ir a la última ceremonia de los Grammy porque, al parecer, no se sentía cómodo con estar nominado en la categoría ‘rap’ — “quizás es porque soy negro”, llegó a decir en su podcast—, confirma con More Life estar más cómodo practicando un R&B sedoso que cualquier otro registro. Hay pocas cosas menos ‘rap’ que Passionfruit, Madiba Riddim o Get it together, donde Drake incide en su gusto por el dancehall, los ritmos caribeños, e incluso el house sudafricano.

Get it together, de hecho, sirve para introducir otro de los crushes que Drake explota en More Life: su obsesión con los artistas emergentes de Reino Unido. Jorja Smith, Sampha o Giggs son algunos de los activos británicos a los que Drake da espacio en su playlist. Tarde o temprano tenía que pasar: desde 2015, es habitual ver en los conciertos del canadiense alguna que otra estrella de la escena grime inglesa. No Long Talk o KMT no vienen más que a patentar esa conexión urban Canadá-UK.

‘More Life’ es la primera mixtape-playlist de la que se tiene noticia, con todo lo que eso implica en cuanto a su condición de capricho, muestrario de gustos personales y construcción poco estable

¿Apropiación cultural? Llevan acusando de ello a Drake casi desde el mismo día en que se tatuase el logo del sello grime BBK. More Life, en ese sentido, sirve para que el canadiense abra su defensa: no solo invita a su ‘playlist’ a voces que todavía no se han consolidado; voces que todavía no arrastran masa crítica de la que apropiarse, sino que en algunos casos ( 4422) directamente les cede un track completo. Drake, en ese sentido, más que fagocitar modas y estilos, localiza los diamantes en bruto de cada escena, les proporciona un lienzo con el que trabajar, y expone la obra resultante.

More Life es tan apropiacionista como una galería de arte moderno o una exposición comisariada. Es decir: todo lo que se quiera. Y viceversa.

More Life no solo tiene influencias transoceánicas, sino que, en ciertos tracks, apela también al trap estadounidense; la música que, aunque la regurgites desde Toronto, nadie va a acusarte de estar apropiándotela. Portland, con Quavo y Travis Scott, tiene una flauta que recuerda a la de Broccoli de Big Baby D.R.A.M. ft. Lil Yachty —la de estos, eso sí, no resultaba tan irritante según avanzaba el tema, como sí pasa en Portland. De los one-shots trap de la playlist, funcionan mucho mejor Sacrifices y, sobre todo, Ice Melts, ambas con participación de Young Thug.

Tres de las mejores canciones del disco las localizamos en su segunda mitad, seguidas, una detrás de otra: Lose You, una especie de carta de disculpas more-Drake-than-Drake, con un piano imponente; Can’t Have Everything, el Cameras de la playlist; Glow, la colaboración entre Kanye West y Drake que, aun y estando los dos a medios gas, termina por cristalizar en una de las mejores pistas de More Life. En lo que excede a lo puramente lo musical, muchos otros destacarán Free Smoke, la canción que abre la playlist y en la que el canadiense dice haberle mandando mensajes a Jennifer López estando borracho —se ha elucubrado mucho sobre una posible relación entre J Lo y el canadiense.

Analizándolo en conjunto, podemos encontrar muchos fallos a More Life: su extensión de 22 pistas; su aparente esquizofrenia estilística; lo muy irregular y poco compacto que se muestra en la primera escucha. Tiene, como coartada, el honor de ser la primera mixtape-playlist de la que se tiene noticia, con todo lo que eso implica en cuanto a su condición de capricho, muestrario de gustos personales y construcción poco estable. Todo eso, se entre o no en la propuesta, nos dice más de Drake de lo que nos decía Views un año atrás. El título, así, no es un vacile.

More Life es, en todo caso, una declaración de intenciones.

Tags: ,

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar