Cultura

La conmovedora despedida de Mark Hamill (Luke) a Carrie Fisher (Leia)

Hamill publica en 'The Hollywood Reporter' una carta dirigida a su amiga y compañera fallecida

2016 se despedía con una noticia terrible para los fans de Star Wars: Carrie Fisher, la actriz que interpretó a Leia Organa durante toda la saga, ha fallecido. Lo ha hecho después de demostrarnos que las princesas también podían ser generales. Y apenas un día antes que su madre: Debbie Reynolds.

La muerte de Fisher ha pillado por sorpresa a muchos, y ha sido una verdadera pérdida para sus compañeros en el set. Ahora Mark Hamill, quien interpretara a su mellizo Luke en la franquicia, ha decidido despedirse de su hermana en la ficción y en buena parte de la realidad con una emotiva carta escrita en The Hollywood Reporter. La podéis leer a continuación:

"Pensé que sería como trabajar con una niña de instituto, pero me quedé boquiabierto".

Carrie y yo ocupábamos un lugar único en nuestras respectivas vidas. Era como si hubiéramos tocado en una banda de garaje que de alguna manera tuvo un éxito enorme. No teníamos ni idea del impacto que 'Star Wars' tendría en el mundo. Recuerdo que estábamos de gira promocional cuando la película se estrenó. Llegamos a Chicago y vimos que había una gran multitud esperando en el aeropuerto. Dije: 'Mirad chicos, debe de haber alguien famoso en el avión'. Miré a mi alrededor para ver quién podía ser. Y entonces vi, entre la muchedumbre, a un niño vestido con el chaleco de Han Solo. Luego, a una niña vestida como la Princesa Leia. Dije: 'Oh, Dios mío. Mira, Carrie, hay alguien vestido como tú. ¡Tiene los moños en la cabeza!'.

Conocí a Carrie en una cena en Londres antes de comenzar a rodar juntos. Primero fui a África con Sir Alec Guinness y los robots, para hacer todo el material del planeta desértico. Y una vez grabado volví a Londres, donde estaba Harrison Ford. Carrie era la última pieza del puzzle, así que les dije a los de producción que quería conocerla antes de empezar a trabajar juntos. Arreglaron una cena en la que nos conoceríamos. Mirad, tenía 19 años en aquel momento. Y yo era un chico de 24 años que había viajado mucho. Pensé que sería como trabajar con una niña de instituto, pero me quedé boquiabierto. En serio, ella me pareció instantáneamente agradable, divertida y honesta. Tenía una forma propia de ser brutalmente sincera. Acababa de conocerla, pero era como hablar con una persona de la que supiese desde hacía 10 años. Me contó cosas de su padrastro, de su madre, de Eddie Fisher. Todo me lo decía con desgarradores detalles. No dejaba de pensar '¿Debería saber todo esto?'. Es decir, yo no habría compartido todo eso ni siquiera con alguien en quien hubiera confiado durante años. Pero ella era lo contrario. Simplemente te arrastraba a su mundo.

"Estaba muy comprometida con la alegría y la diversión. Abrazaba la vida".

Yo era un chaval de clase media. Durante mi infancia, lo más parecido a un famoso que teníamos en el vecindario era un mozo de equipajes que le devolvió a Jerry Lewis su cartera cuando se le cayó en la pista del aeropuerto en San Diego. Pero Carrie era algo totalmente diferente. Dejó el instituto para estar en el coro de 'Irene' en Broadway. A mí me tenía fascinado.

Estaba muy comprometida con la alegría y la diversión. Abrazaba la vida. Era un poco como la protagonista de 'Auntie Mame'. Me gustaba hacer tonterías para hacerla reír en el rodaje. Hacerla reír era como una medalla de honor. Recuerdo que en el rodaje de 'El imperio contraataca' estábamos separados por la historia; era un rodaje difícil con mucha tensión en el set. Yo estaba en el pantano con marionetas y robots, pero al menos Carrie y Harrison pudieron trabajar con seres humanos. Durante una comida, ella dijo 'deberías ponerte mi uniforme'. Y yo le contesté '¿El traje blanco de una pieza? ¿Cuánto mides, un metro y medio? ¡No me cabe!' Insistió: 'Inténtalo'. Me puse ese traje de Princesa Leia y me estaba tan ajustado que parecía una cantante de Las Vegas. Por si eso no fuera lo suficientemente ridículo, me hizo ponerme un pasamontañas con una peluca de payaso, unas gafas y una nariz, y me paseó por la parte de atrás del estudio.

"Te hacía sentir que eras lo más importante de su vida".

No había límites en lo que hacíamos para divertirnos. La quería y adoraba hacerle reír. Hacía muchas locuras. Me hacía hacer locuras, pero en realidad no creo que fueran tan descabelladas después de todo. En cierto sentido, era un mecanismo de defensa para ella. Era tan extravagante que podía usarlo como protección. Lo que te llegaba de ella es que era vulnerable, que tenía un haz de luz de niña pequeña que emocionaba. Activaba la naturaleza protectora de mi personalidad.

Estoy muy agradecido de que siguiéramos siendo amigos y de que volviéramos a reunirnos en este segundo acto con las nuevas películas. Creo que le reconfortaba que yo estuviera ahí, la misma persona, que pudiera confiar en mí, por más críticos que fuéramos el uno con el otro a veces. Tuvimos de todo a lo largo de los años, desde amarnos hasta odiarnos hasta la médula. '¡No estoy hablando contigo, eres un imbécil pedante', me llegó a decir. Pasamos por todo. Es como si fuéramos familia.

Cuando estabas a buenas con ella, no podías divertirte más con otra persona de este planeta. Te hacía sentir que eras lo más importante de su vida. Creo que esa era una cualidad muy extraña. También podías encontrarte con justo lo contrario: estar furiosos el uno con el otro y no hablaros durante semanas. Pero eso es parte de lo que hace una relación completa. No tiene una sola cara. Como digo, ella no era fácil. Había que cuidarla mucho. Pero mi vida habría sido mucho más aburrida e incompleta si ella no hubiera estado a mi lado.

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