Cultura

La "Marilyn Monroe nazi" que enamoró a los alemanes sin saber en lo que participaba

Kristina Söderbaum fue la pin-up estrella de las películas que el régimen nazi utilizó para consagrar el odio a los judíos. Años más tarde, se dio cuenta de lo que había ayudado a propagar

oi oi

A principios de los noventa, la historiadora Karen Liebreich entrevistó a una gran cantidad de alemanes que habían alcanzado el estrellato en el cine trabajando mano a mano con los nazis, entre ellos a la mujer a la que podríamos llamar la "Marilyn Monroe nazi", Kristina Söderbaum.

La mayoría de películas de Söderbaum fueron dirigidas por su marido, Veit Harlan. Entre ellas está Jud Süß, la que se considera la película más antisemita de la historia. En la gran pantalla, Söderbaum murió tantas veces ahogada que empezaron a llamarla "Reichswasserleiche", el "cadáver acuático oficial del estado".

La entrevista tuvo lugar en la casa de Edie Bechter, su "protector". Según dijo, "Kristina se habría colgado si llega a saber la cantidad de problemas que Jud Süß iba a acarrear". Betcher era un tipo... digamos peculiar: primero fue su fan número uno, luego su mejor amigo y en ese momento tenía una relación extraña con ella. Su casa estaba forrada con sus fotos y llevaba puesta la alianza de boda de su difunto marido.

Incluso a sus ochenta años, Söderbaum seguía siendo preciosa. Sueca de nacimiento, tenía grandes ojos de color azul verdoso y pelo platino rizado. Siempre se maquillaba con lápiz de ojos azul y un pintalabios rosa intenso. En un documento de 1942 se explicaba que "sus clases de actuación básicamente consistieron en refinar su pronunciación del alemán". En un cuestionario, ella se presentó como "100% aria".

Söderbaum aseguró que Joseph Goebbels, jefe de la propaganda nazi, nunca la miró con muy buenos ojos, que – exceptuando a su mujer, Magda – él era más de morenas. "Me dijo que no era sexy, pero sí erótica" explicó. "Terriblemente, muchísima gente se enamoró de mí. Si eso me convierte o no en un sex-symbol, no lo sé".

De Goebbels dijo que "tenía unos ojos muy bonitos, pero era el diablo". De Hitler, que siempre fue muy amable con ella.

Söderbaum insistió en que su marido, Harlan, era reticente a grabar Jud Süß, pero el todo poderoso Goebbels le insistió hasta conseguirlo. La historia narra cómo Joseph Oppenheimer Süß, un prestamista judío, viola a Dorothea Stum (Söderbaum). "Me querían a mí para interpretar a esta chica rubia, no muy inteligente, amable y aria". Para ella Jud Süß no era una película antisemita, al contrario: "todo el mundo sentía simpatía por su protagonista".

En 1943, unos 20 millones de personas de toda Europa habían visto Jud Süß.

Cuando Liebreich le preguntó por la escena de la violación, ella respondió: "Cuando lo miras ahora, se ve muy diferente. Hoy todos sabemos mucho más de la guerra. Entonces no sabíamos nada. Ahora lo sabemos por las películas que hemos visto, por fotos horribles en los campos de concentración y ese tipo de cosas. Entonces de repente se vuelve mucho peor y una dice, 'por Dios, yo ayudé a que esto pasara'. Cuando actuábamos en esto, incluso siendo forzados a hacerlo, no pensábamos eso. No sabíamos para qué se usaría".

En el caso de Söderbaum todavía podríamos considerar darle el beneficio de la duda y creer que actuó desde la ignorancia. En el caso de su marido, eso es casi imposible: Harlan fue acusado de crímenes contra la humanidad por dirigir una película incendiaria que alimentó el odio hacia el pueblo judío.

En su autobiografía Söderbaum escribió que Jud Süß "quemó una herida en su alma, y que cada vez que se parecía que estaba casi curada, volvía a desgarrarse una vez más. Sé que nunca se curará. Es mi destino, y tengo que vivir con él".

[Vía The Guardian]

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