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Culture

'American Gods' deja claro por qué será una de las series más controvertidas del año

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En su primer episodio American Gods demuestra que no evitará el riesgo

Juan Carlos Saloz

02 Mayo 2017 15:52

Cuando Neil Gaiman anunció que se estaba desarrollando una serie sobre American Gods, la mayoría de sus lectores se llevaron las manos a la cabeza.

La mayor obra del autor –con permiso de Sandman– era tan impúdica que pocos se imaginaban como podía llevarse a cabo su salto a la pantalla. Y, si alguien lo hacía, todo apuntaba a que se haría primando la sobriedad al respeto por el texto original. Además, poco más tarde se anunció que HBO ya no estaba interesada en realizarla. En su lugar, se desarrollaría en Starz, una cadena con algunos productos interesantes pero con pocos precedentes de un éxito como el que merecía tener American Gods. Las perspectivas, en definitiva, no eran las mejores.

Pero, tras el estreno de su primer capítulo, los dioses han vuelto a su panteón. Y lo han hecho con tanta violencia, sexo y crisis de identidad, que presenta su candidatura para erigirse como la nueva Juego de Tronos. Sí, por delante incluso de Westworld.

La primera escena de American Gods ya es una clara declaración de intenciones de lo que busca la serie. El pueblo vikingo desembarca en un nuevo continente, llevando la cultura nórdica a América y encontrándose una resistencia que solo pueden compensar con violencia. Los viejos dioses han llegado.

Pero, miles de años después, los seres mitológicos que homenajeaban a la guerra, el amor o la fortuna han sido sustituidos por otros mucho más volátiles. Tecnología, drogas, medios de comunicación. Los nuevos amos del mundo ya no tienen nada que ver con Odín o Anubis, sino con conceptos líquidos que representan a la perfección nuestros días.

Se trata de una lucha encarnizada entre los dioses antiguos y los nuevos; los valores tradicionales contra el nuevo paradigma social. Y, en mitad de esta batalla de proporciones épicas, se sitúa el espectador. A través de Shadow Moon (Ricky Whittle), un convicto que sale dos días antes de la cárcel por la muerte de su esposa, el público se coloca en una posición neutral de profundo escepticismo.

Moon no cree en nada. Pero, después de perder todo por lo que había luchado, descubre que su idea de ateísmo no es válida. En su lugar, es un hombre perdido que acaba de descubrir que está controlado por su propio sistema de creencias. Así, el descreído que actúa por pura rutina, se encuentra con que está tan dominado como quienes hablan en nombre de Jesús o Zeus.

Vía EW

Pero, tomando ejemplo del Olimpo griego, los dioses de Neil Gaiman no son para nada inocentes. Buscan la supervivencia, y esta solo les puede llegar a través de gente que crea en ellos. 

Durante el primer capítulo, el mejor ejemplo de la desesperación de los dioses pasados aparece con Bilquis, la diosa del amor aparecida en el Corán. Tras quedar con un hombre por Tinder, la también llamada Reina de Saba clama adoración mientras tiene sexo con él. Y, en una escena tan controvertida que parece hecha a propósito para salir en los titulares, el hombre acaba siendo absorbido por su vagina.

Sin duda, American Gods ha dejado claro que quiere tomar el camino del riesgo. Con diálogos calcados de la obra original pero con una oportunidad mayor para desarrollar sus ideas, la serie quiere dinamitar la parrilla televisiva.

En plena edad de oro de las series, Neil Gaiman no quiere quedarse atrás. Y, como uno de los mejores autores de fantasía de los últimos tiempos, se ha puesto en marcha para arrebatar del trono a George R.R. Martin.

Vía Starz

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