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Culture

Lil Yachty: trap de algodón de azúcar

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¿Es Lil Yachty un genio o un oportunista?

víctor parkas

14 Diciembre 2016 06:59

En Yeezy Season Three, la tercera edición de esa mezcla entre eucaristía y pasarela que viene organizando Kanye West para presentar sus diseños, había una figura que destacaba entre las demás. De entre el negro azabache que predominaba sobre las cabezas de los modelos, sobresalían unas rastas rojo chillón de las que era imposible apartar los ojos.

Eran las de Lil Yachty (Atlanta, 1997), el rookie más prometedor que nos deja este 2016.

Y, también, el que está dando más que hablar dentro de la escena trap.

¿Es Lil Yachty un visionario? ¿O es sólo un payaso?

Por lo que sabemos, podría ser incluso las dos cosas a la vez.

Aunque su primera referencia —Summer Songs EP— apareció el año pasado, Lil Yachty nos explotó en la cara a principios de 2016, cuando su single 1Night se hizo viral. El tema, con una 808 machacona sobre un ritmo ambient, nos presentaba a un cantante con voz nasal defendiendo una letra tan pegadiza como bobalicona y naif.

¿Ñoñihop? ¿Tontitrap? ¿Twee rap? Es imposible etiquetar 1Night sin inventar subgéneros nuevos, porque da la sensación de que Yachty, con su hit, está haciendo justamente eso.

El tema, con una 808 machacona sobre un ritmo ambient, nos presentaba a un cantante con voz nasal defendiendo una letra tan pegadiza como bobalicona y naif

Cuando meses después pudimos ver el videoclip de 1Night, de repente el universo de Yachty entró en proceso de expansión: cromas imposibles, disfraces estúpidos, y un uso feísta de todo tipo de filtros y efectos digitales.

Para entonces, la gente no sabía si Lil Yachty era un pionero del net art o simplemente un oportunista que venía a reírse de la escena trap; o incluso las dos cosas a la vez.

Pero, ¿por qué esta Yachty cabreando a los raperos de la vieja escuela? Hace semanas, cuando Billboard le preguntó por sus cinco favoritas de Notorious BIG, Yachty contestó que el autor de Bip Poppa estaba “sobrevalorado”; un comentario del que ha tenido que retractarse.

“No hablaba con conocimiento de causa y siento que le debo a la gente una disculpa”, se lamentaba Yachty, más tarde, en la misma Billboard. “Hablé sin pensar antes”.

Pero escupir sobre la tumba de Biggie no era necesario: los activos ortodoxos de la escena trap —es decir, los malotes— nunca vieron que buenos ojos a Yachty. Porque, ¿de qué iba exactamente ese hijoputa, utilizando samplers de Super Mario 64 o Rugrats como instrumentales para sus canciones?

“No soy un rapero, soy un artista”, declaraba en The New York Times.

“Y, más que un artista, soy una marca”.

En efecto: Yachty ha sido chico Sprite. El rapero ha creado un universo excéntrico, sí; pero tan ca para los cánones del trap (en sus vídeos, por no haber, no hay ni tabaco rubio) que las marcas, pese a su corta carrera, se sienten comodísimas trabajando con él: además de colaborar con Sprite, Yachty también prestó su imagen a Nautica para una colección con aire noventero que lanzó Urban Outfitters.

Que todavía no haya publicado ningún álbum no importa: aquí lo que importa es que, por lo que sabemos, sus únicos antecedentes son haber utilizado tarjetas de crédito fraudulentas.

El origen de esta pureza casi cristiana que tanto gusta a las marcas no tiene nada que ver con el arrepentimiento —no estamos, digamos, antes una figura como Gucci Mane, que salió transformado de la cárcel. “Yo no rapeo sobre algo que no hago”, reconoció. “Nunca rapeo sobre beber o fumar, porque ni bebo ni fumo”.

Y como Gucci tampoco, se hicieron un tema a medias.

Aunque la sobriedad unió a Mane y Yachty, de entre todas las colaboraciones que ha hecho el segundo, brilla con luz propia Broccoli, junto a Big Baby D.R.A.M. Que la simbiosis en Broccoli sea perfecta hay que achacarlo a la sintonía entre las respectivas imaginerías de D.R.A.M. y Yachty: poso infantiloide, sensibilidad indie y gusto por la autoparodia.

Dos chicas, en lencería pero con botas de agua, bailan en medio de un pantano, mientras D.R.A.M. aporrea las teclas del piano de cola semi-undido sobre el que se erige Yachty. La canción, aun teniendo doble autoría, trabaja sobre el concepto de extrañeza y vergüenza al que Lil Yachty nos tiene acostumbrados; fascina y sonroja a partes iguales.

Nunca rapeo sobre beber o fumar, porque ni bebo ni fumo

Broccoli ya no es que se tome a pitorreo el noble arte de hacer trap, sino que directamente coge algunas de sus constantes —por ejemplo, bailarinas haciendo twerking— para, literalmente, meterlas en una ciénaga.

“Mi rollo es completamente distinto al de los demás raperos”, aseguró en otra ocasión. “¿Por qué debería hacerlo como el resto? Estoy haciendo esto a mi manera y estoy ganando dinero”.

Casi siempre atrincherado en colaboraciones puntuales, cuando no directamente arropado por su crew —unos chalados maravillosos llamados Sailing Team—, Lil Yachty todavía tiene pendiente demostrar si funciona o no en un disco de estudio. Tras las dos excelentes mixtapes Lil Boat y Summer Songs 2, parece que por fin en 2017, bajo el sello de Universal Capitol Records, Yachty podrá grabar su álbum debut.

Algo que, por otro lado, y atendiendo a su meteórica carrera, parece más un trámite burocrático que una verdadera necesidad.

“Todos esos viejos hablan de cómo debería ser esta industria”, opinó en la radio. “Que se enteren de una puta vez: el rap no va a ser como antes nunca más”.

Ahora, además de cadenas, tiene helados, flautas de juguete y gatitos.


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