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Culture

Los sinsabores de la vida moderna, según la Cope

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15 ilustraciones que se ríen de los pequeños grandes problemas de la vida del joven de hoy

silvia laboreo

27 Enero 2017 17:58

“¿En qué piensas? En todos los peores escenarios posibles”.



Un final de mes con telarañas en la cartera, el calor infernal de una ciudad en agosto o esa ansiedad de tener muchas cosas por hacer que al final provoca que no hagas nunca nada. Un fin de semana demasiado corto. Un febrero sin festivos. La pila del fregadero llena de platos sucios. Y ninguno tuyo.

La melancolía del medio limón abandonado en la balda central de la nevera. La cerveza demasiado cara de los bares y la comida demasiado sana. Los viajes en autobús de 8 horas y los vuelos que se cancelan. Las ganas de seguir durmiendo. La gente demasiado insoportable para la poca paciencia que tienes. Las comidas familiares y las rupturas. Los anuncios de YouTube y la publicidad segmentada que dice que debes quedarte embarazada.

Decir te quiero y que te digan gracias.

Un engaño en directo.

No encontrar bragas limpias en el cajón cuando más las necesitas.

Desgraciadamente, la vida está compuesta por infinidad de “peores escenarios posibles” a cada cuál más cutre y peor decorado que el anterior. Escenarios simples y cotidianos, pero no por ello menos peligrosos. Y de todos esos escenarios sabe mucho la Cope, el personaje de pelo rizado creado hace ya dos años por la ilustradora argentina Lia Copello.

Cada día, esta mujer bosquejada a golpes de boli y sarcasmo, de pelo rizado y humor afilado, nos enseña el mejor secreto para afrontar una vida repleta de sinsabores. Porque con las ilustraciones de la Cope aprendemos a reírnos a carcajadas de las neuras, las contradicciones y las paranoias de aquello que llamamos vida.




De esos findes en los que pierdes años de vida pero ganas en salud. Porque no sales de casa ni para tomarte una mísera caña.




O de los días mugrientos en los que te encuentras hasta a tu primer ex novio. Ese que tenías en la guardería y al que no habías vuelto a ver desde entonces.



También nos enseña a reírnos del escenario menstruación. Ese que lo vuelve todo rojo. Como la furia que te entra cuando tienes que levantarte para ir a trabajar y lo único que quieres es arrancarte los ovarios y colocarlos en un bote hermético.



O de la procrastinación. Ese mal necesario.



La Cope también se ríe del trabajo. Un mal que, al contrario que la procrastinación, es bastante innecesario...



... a no ser que quieras pagar las facturas a tiempo.




Aunque para el sueldo de mierda que cobras igual te sale más a cuenta vender un riñón en el mercado negro.



Pero la Cope no solo se ríe. También nos recuerda que somos imperfectos. Y que a veces es mucho menos doloroso escuchar el zumbido de un mosquito que a la voz de nuestra conciencia.


También nos recuerda lo efímero de los buenos propósitos.


O nos habla de uno de los grandes secretos de las relaciones personales. Lo que ha unido el odio que no lo separe el hombre... ¿Se dice así?

Pero, más allá de relaciones sociales complejas, trabajos deprimentes, días raros y vidas absurdas, la Cope retrata a la perfección y con una precisión clínica el verdadero drama de la sociedad posmoderna. 



 




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