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Culture

'Jericó', el documental que rinde homenaje a todas nuestras abuelas

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La historia de ocho señoras colombianas que son todas nuestras abuelas a la vez

anna pacheco

02 Junio 2017 06:00

Un grupo de señoras de un pueblo de poco más de 8000 habitantes hacen cosas de señoras. Chila, camiseta de colores talla grande, espaciosa, señorona, pasea por el pueblo con desparpajo y saluda a todo el mundo. Tiene más de 100 rosarios colgados en su pared. Fabiola, menudita, limpia con cuidado una figurita del niño Jesús y lo echa en el cojín para dormir con él. Elvira tiene más de 100 años, pero aún se acuerda de cuando era profesora y fue la primera mujer del pueblo en vestir jeans. Luz prepara arepas como quien lleva toda la vida haciéndolas y, a ver, es que lleva toda la vida haciéndolas. Licina cose mientras se acuerda de los novios que una vez tuvo. “¡Ay, m’hijo, pero qué hombres tan hermosos!”, salta ahora Chila, siempre tan pancha. Habla tan rápido que es imposible de seguir.

Las señoras de Jericó, a dos horas de Medellín (Colombia), tienen algo que fascina y es que son todas nuestras abuelas a la vez. La película Jericó, el infinito vuelo de los días, de la directora Catalina Mesa, es un homenaje a todo eso, a las vidas distintas de ocho mujeres que viven en una localidad pintoresca franqueada por montañas, de casas bajas y fachadas de colores, custodiada por una estatua de un Cristo enorme ahí en lo más alto.

En Jericó los niños aún juegan en las calles y fabrican cometas.

“Yo quería celebrar mis raíces femeninas y homenajear a las tías abuelas con las que yo crecí, quería preservar también nuestra memoria como región y también como país”, explica Catalina a quien la idea le surgió, inicialmente, como un tributo para su tía Ruth. La cinta revela todo ese patrimonio inmaterial que guardan nuestras mayores: canciones, expresiones, recuerdos, chistes, recetas, canciones.

La región donde tiene lugar el documental es conocida también por su vitalidad cultural. De la región han salido, nada menos, que 76 escritores. La religión lo impregna todo en Jericó: se pueden contar hasta 15 templos y todo el mundo rinde culto a la Santa Laura, la primera santa de Colombia, nacida en 1871 y originaria de allí. Pero aunque es Jericó bien podría ser cualquier pueblito del interior de España, de la Francia rural, del sur de Italia. Por eso es tan fácil conectar con sus gentes y querer que te sigan contando batallitas de gente mayor.

Pero hay algo imposible de desligar también aquí. Jericó, a tres horas de su capital, Medellín, también es una de las regiones más afectadas por el conflicto armado que azota el país desde hace años. En sus gentes también perviven las secuelas de la guerra: como Celina, madre de un hijo desaparecido por las guerrilla del narcotráfico. Celina vive en el campo con su marido y cuenta que ella tiene “la historia más triste de todas”. Hace más de 20 años que no ve a su hijo. Un día fue a la escuela y nunca volvió.

Jericó, el vuelo infinito de los días

El drama atraviesa todo el documental, pero nunca llega a ser deprimente. El carisma de esas señoras, que ya lo han vivido y llorado todo, te muestra la guerra, la vejez y el dolor desde el buen humor y la resignación de quien espera la muerte paciente... o de quien nunca pudo estudiar, pero ahora mira con orgullo las carreras de todos sus nietos.

“Los últimos años en Colombia los ha protagonizado el narcotráfico, las guerrillas, la corrupción. Los jóvenes creen que Colombia es Pablo Escobar porque solo han vivido eso, pero cuando yo crecí, la Colombia de nuestros abuelas era la de los boleros, el campo, la finca, las tertulias religiosas, la de salir a la calle, cocinar juntas"

"La guerra empobrece la cultura y yo no quería quedarme con eso, yo quería echarme 20 años para atrás”, explica Catalina, que ha debutado con este largo ganador del Premio del Público en el Festival Doc’s. Catalina creció en Medellín junto a sus padres y sus dos hermanos, pero emigró a Estados Unidos a la edad de 18. Luego, se embarcó rumbo a Europa y se instaló en Francia donde vive desde hace años. Este documental también supone un reencuentro con sus raíces.

“Me inspiró la obra de algunos artistas franceses como Raymond Depardon, que hace un retrato de la francia rural a partir de Profil Paysans (retratos paisanos). Y también la película Tourbillion, de Clarissa Campolin, una película que recrea en un escenario que se mueve entre el costumbrismo y el surrealismo a partir la vida de de una mujer de 81 años en Brasil”, cuenta.

El ensayo la Poética del Espacio, de Gaston Bachelard, sobre la relación entre la imaginación poética y la vida doméstica, acaban de redondear este documental. “Todo es importante, yo me interesé mucho en grabar los objetos, los espacios, no solo como forma de guardarlos y preservarlos, sino también como forma de explicar quiénes eran estas mujeres y cómo eran”.

Estas señoras ahora pasean por el pueblo como actrices de Hollywood, son auténticas celebridades, eso contó la directora en la presentación. Algunas de ellas ya la han visto más de una vez. En la primera proyección en Jericó no quedaba ni un asiento en el teatro. Los vecinos aplaudieron, rieron y lloraron con las anécdotas de todas esas señoras que, al cabo de un rato, ya sientes casi parte de tu familia. Cuentan que el día de la proyección se agotaron los números en la peluquería.

La película se estrenará en España a partir de octubre.

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