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Culture

3 motivos por los que el célebre evento de videojuegos E3 es cada vez menos relevante

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¿Tiene sentido que sigamos diciendo que es el evento más importante de la industria de los videojuegos?

Juan Carlos Saloz

12 Junio 2017 18:13

Arte PlayGround

Esta semana está marcada en el calendario de los jugones como una de las más importantes del año. El E3 está de vuelta, y con él llegan las conferencias, las novedades y el hype descontrolado.

El Electronic Entertainment Expo lleva celebrándose desde 1995 en el Centro de Convenciones de Los Ángeles. Un espacio que, hasta el pasado año, estaba reservado solo para empresas y medios especializados. Después de mucha insistencia, el E3 ha abierto las puertas al público general, evidenciando, irónicamente, que es un evento con cada vez menos relevancia.

Al contrario de lo que ocurre en sectores culturales como el cine o la literatura, en los videojuegos se sigue dando más importancia a lo que vendrá que a lo que ya ha llegado. De este modo, aunque los The Game Awards son el equivalente a los Oscars, el E3 y su publicación masiva de tráilers y anuncios lleva la delantera. Alberto Venegas, director de la revista Presura, cree que se debe a su vínculo con la tecnología:

“El E3 procede de la industria tecnológica y guarda la misma forma que las exposiciones ligadas a la telefonía móvil o incluso al automóvil, eventos donde las compañías presentan sus nuevos productos. En ellas se premia el lanzamiento, la espectacularidad del anuncio y las diferencias del producto anunciado con sus anteriores versiones. Aún existe una fuerte relación entre la industria tecnológica y la del videojuego. En muchas ocasiones se solapan, como por ejemplo cuando hablamos de análisis de videojuegos en lugar de críticas. Sin embargo, esta situación está cambiando”.

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El evento, por tanto, bebe más de la faceta tecnológica de los videojuegos que de su vertiente cultural. Pero esta última dimensión, que ya está apareciendo incluso en los Oscars y los BAFTA, es la que está ganando fuerza en los últimos años.

“El formato que utilizan en el E3 es una rémora de la concepción del videojuego durante los años 90 y 2000”, asegura Venegas. Así que, por más que se haya abierto al público, parece condenado a convertirse una simple galería de empresas competidoras.

No obstante, este no es el único problema que tiene el E3. Existen otros tres que han ido provocando que pierda fuelle:

1. MUCHO HUMO Y POCAS NUECES

“Todas las empresas [venden humo] en mayor o menor medida. En honor a la verdad, hay que decir que la que menos lo hace es Nintendo, que juega en su propia liga”, relata Pablo Grandío, director de Vandal.

Lógicamente, un evento centrado en conferencias de las empresas más importantes de la industria tiene mucho más de marketing que de honestidad.

El ejemplo más claro puede encontrarse en Kingdom Hearts III. Desde 2010, Square Enix lleva anunciando que este videojuego está en desarrollo. Normalmente, cuando se publica un anuncio así, no se tarda más de 4 o 5 años en revelar el juego. Pero Kingdom Hearts III fue presentado oficialmente en la conferencia de Sony del E3 de 2013. Cuatro años después, la única novedad que hemos visto en esta edición es un nuevo tráiler que no aporta mucho más a lo visto hasta el momento. Más de siete años han pasado desde el primer anuncio, y todavía no tenemos ni fecha de estreno.

Los tráilers revelados en esta convención son famosos por las grandes expectativas que generan... pero no siempre se cumplen. Títulos como Tom Clancy’s: The Division o No Man's Sky llenaron de hype a los gamers en sus respectivos E3, pero se convirtieron en grandes decepciones al salir al mercado. El caso más claro se encuentra en Scalebound, un videojuego presentado por Microsoft en 2014 en el que controlábamos a un dragón en un mundo cyberpunk. El juego se fue retrasando hasta 2017, pero acabó siendo cancelado sin previo aviso.

En cuanto a las consolas anunciadas no hay mucha diferencia. Project Milo, la Inteligencia Artificial de Kinect que nos permitiría interactuar con los personajes virtuales como en la vida real, acabó siendo cancelada. También en 1996, en la segunda edición del evento, se anunció en el E3 la consola Sega Saturn. Lo hizo a la par que la lanzaban en tiendas, así que la mala distribución acabó por convertirla en un desastre.

Aun así, tras todos estos errores y decepciones, la tendencia podría estar cambiando. Lo explica Venegas:

“La agenda del E3 está protagonizada por Sony, Nintendo o Microsoft, grandes entes empresariales que marcan el inicio y el fin de las consolas. Pero este año se ha sumado al E3 Devolver Digital, una empresa indie que marca un referente y un inicio en la forma de entender el E3 como un escaparate de la gran industria del videojuego”.

De todos modos, Grandío asegura que quien tiene la última palabra en el evento son los medios. Y, como lo que vende es lo que siguen presentando las grandes compañías, las empresas pequeñas no creen que sea una buena inversión anunciarse en el evento.

2. CONFIRMACIONES EVIDENTES Y FALTA DE ORIGINALIDAD

“Internet ha impuesto una velocidad mucho más rápida de lanzamientos y anuncios. El E3 es una vez al año, y los grandes estudios no pueden depender de una ocasión anual para presentar sus nuevos títulos o secuelas. Tienen que distribuirlos durante todo el año para que sean visibles por los medios la mayor parte del tiempo”, asegura el director de Presura.

Quizás por la necesidad de mantenerse activas durante todo el año, las compañías han convertido sus conferencias en confirmaciones oficiales de rumores sonados. Sin ir más lejos, de XBOX One X hemos conseguido saber su nombre, su precio y su fecha de estreno. Pero sus características se habían filtrado mucho antes de la conferencia.

Pese a que las empresas siguen reservándose grandes joyas para el E3, pues al tener una gran atención mediática es un escaparate tremendo, se ha convertido en una herramienta destinada a la inutilidad. “En la era del streaming ya no es tan necesario reunir a todo el mundo en un sitio para enseñar las cosas. Puedes saltarte los intermediarios y enseñárselas a través de Youtube y Twitch a tu cliente final”, plantea Grandío.

3D Juegos

A esto se le suma una crisis de originalidad cada vez más evidente. En 2015, de los 170 juegos presentados, 100 fueron continuaciones y nuevas versiones. La mayor parte de los otros 70 ya habían sido presentados antes del E3, así que el papel del evento no tuvo mayor relevancia.

En esta ocasión, con muchos de los juegos todavía por anunciar, la tendencia parece seguir un camino similar. Algunos de los títulos más esperados, como Call of Duty: WWII, Destiny 2, The Elder Scrolls Legends o Star Wars Battlefront 2, no son ninguna novedad. Y el gran anuncio de Ubisoft, el lanzamiento de Assassin’s Creed: Origins, era un secreto a voces.

“Esta situación se debe a una regla dorada del sistema capitalista actual: mínima inversión, máximo beneficio. Si tengo una marca que funciona bien, que la han comprado millones de personas y me aporta la base tecnológica sobre la que construir próximos juegos, la opción más fácil y con menos riesgo es crear una secuela. El problema es la repetición de este mismo esquema de juego – éxito”, argumenta Venegas.

Por supuesto, este problema no es exclusivo del E3 ni del mercado de los videojuegos. Ocurre igual en Hollywood, donde cualquier película que triunfa pasa a tener una secuela automáticamente. Pero con los videojuegos algunas franquicias llegan a tener hasta 15 títulos continuados, postergando un sistema que no parece tener fecha de caducidad.

3. SOLO REPRESENTA A UN SECTOR DEL MERCADO

Hay dos motivos esenciales por los cuales el E3 está perdiendo mucha relevancia: los eSports y los smartphones.

Tradicionalmente, la presencia de Sony, Nintendo y compañía representaban a la perfección la industria de los videojuegos. Pero con el auge de los juegos en los smartphones tiene poco sentido definir al E3 como “el mayor evento de los videojuegos del año”, ya que deja un gran bloque de la industria completamente apartado. El director de Vandal suma su hipótesis a esta idea:

“Ahora mismo, el E3 es el referente de una parte del mundo del videojuego, cuando antes lo era de todo. Electronic Arts gana mucho más con el juego de Los Simpson que con varios de los juegos que ha presentado este año en su conferencia a bombo y platillo”.

Con los eSports ocurre igual. League of Legends recaudó más de 1.700 millones de dólares el pasado año, el torneo más caro de eSports se premia con 21 millones de dólares y no debemos olvidar que el mejor videojuego de 2016 fue un eSport. Teniendo en cuenta los números y la integración que han tenido en el mundillo, es un despropósito decir que un evento que no cuenta con ellos es el más importante de la temporada.

Dribbble

Con 22 años de historia, el Electronic Entertainment Expo se ha convertido en un templo sagrado para los gamers. La nostalgia de sus primeros años se mezcla con la ilusión que siguen generando sus tráilers, anuncios y confirmaciones. Pero si hay una industria que crece a una velocidad de vértigo es la de los videojuegos. Y el E3, por más que este año haya dado grandes pasos para actualizarse, no consigue estar a la altura de las circunstancias.

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