Cultura

Las preguntas que deberíamos hacernos para evaluar si un videojuego es sexista

El Test de Bechdel evalúa el sexismo en el cine pero, ¿tiene sentido para videojuegos?

El Test de Bechdel lleva tiempo clasificando a las películas según si son sexistas o no. Se basa en tres reglas que, a priori, son muy fáciles de cumplir:

  1. En la película aparecen, como mínimo, dos personajes femeninos.
  2. Estos personajes hablan entre ellos en algún momento y cuentan con nombres propios o son identificados de alguna forma. 
  3. La conversación que tienen trata de algo más que no sea un hombre. No es necesario que hablen de algo sexual, sino que pueden hablar de una relación con un amigo o un familiar.

Aunque parezcan obviedades, hay películas de gran renombre que no lo pasan, como Avatar (que incumple la última norma), El Señor de los Anillos (cuyos personajes femeninos no coinciden) o el clásico Ciudadano Kane. Así que, a pesar de su sencillez, parece una fórmula bastante eficaz.

Pero, ¿podría adaptarse a los videojuegos? A primera vista, parece complicado. Para empezar, y tal y como explican en Mic, en los videojuegos se ha tratado a las mujeres de una forma considerablemente peor que en el resto de medios.

Desarrollados por hombres jóvenes y destinados a un público similar, los estereotipos de mujer a la que salvar o heroína hipersexualizada se repiten hasta la saciedad. Por supuesto, existen excepciones como el reciente Horizon: Zero Dawn o el nuevo Tomb Raider. Pero ni siquiera en estos parece lógico aplicar el Test de Bechdel.

En los videojuegos existen factores mucho más importantes que los diálogos para caracterizar a los personajes. Según la guionista de juegos Laura Kate Dale, “una escena en la que se cumplan estos criterios es algo inevitable en los juegos. Es imposible pasarse el juego sin pasar por una escena que cumpla esta prueba, independientemente de las elecciones que se hagan como jugador”.

Además, en los juegos se suele ver todo desde la perspectiva de un personaje. De este modo, a no ser que el protagonista sea una chica, es complicado que se den las circunstancias idóneas para cumplir las tres normas.

En 2011, la diseñadora UX Elsa Bartley propuso tres normas, aún más simples que las de Bechdel, con las que evaluar el sexismo de los videojuegos:

  1. Debe haber un personaje femenino con el que se pueda interactuar.
  2. Este personaje femenino no necesita ser rescatado.
  3. Tampoco es prostituta.

De nuevo, parecen reglas que cualquier juego cumple con facilidad. Pero si echamos un vistazo a la saga Grand Theft Auto o a Super Mario Bros, nos encontramos con que los títulos más punteros tampoco son, precisamente, inclusivos.

“Creo que es importante recordar que el Test de Bechdel fue concebido como una broma. Quería mantener ese tono. Con mi reto quería señalar la alta frecuencia con la que los NPJ (Personaje no jugador) femeninos ejercen como objetos sexuales o mujeres indefensas”, comenta Bartley.

Pero este test tampoco garantiza nada. Cada vez hay más títulos de mundo abierto en el mercado, por lo que hacer un hueco a una mujer no sexualizada no parece una tarea nada difícil. Así que la pregunta que parece más relevante hacerse es la siguiente:

Si los personajes femeninos no estuvieran, ¿qué impacto tendría sobre la narrativa? ¿El juego podría tener el mismo argumento sin ellos?

De nuevo, puede ser una pregunta trampa. En Grand Theft Auto V podríamos aplicar este reto. Los tres personajes jugables son hombres, y las mujeres que aparecen no ejercen un rol importante en la trama.

No obstante, títulos como Super Mario o The Legend of Zelda no son válidos sin los personajes femeninos. Y, aun así, su única función original es la de impulsar a los protagonistas hacia una gran aventura en la que acabarán rescatándolas.

En definitiva, en el sector de los videojuegos no ocurre igual que con otros formatos. El común de factores que lo componen hace que la simplicidad no sea una opción. Son demasiadas las preguntas que se deben plantear para catalogar a un videojuego de sexista o no. Y, aunque la trama suele hablar por sí sola, lo importante es generar un debate que acabe concienciando a los desarrolladores.

De momento, no parece posible que nadie nos libere nunca de un GTA machista. Pero títulos como Horizon han llegado con fuerza para equilibrar la b alanza.

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