Cultura

Visto el primer capítulo, la temporada 3 de 'Fargo' podría ser la mejor de todas

Nuestras primeras impresiones sobre el primer capítulo de la temporada tres

En el primer capítulo de la tercera temporada de Fargo, hacia la recta final del mismo, asistimos a un momento, apenas medio segundo, que bien podría pertenecer a una viñeta de Mortadelo y Filemón; uno de eso instantes en los que algún personaje de Francisco Ibáñez muere aplastado por una bombona de butano.

De hecho, cambia ‘bombona de butano’ por ‘aparato de aire acondicionado’ y lo tienes.

¿Spoiler? Decir que alguien muere en Fargo es tan spoiler como decir que Trump caga en Washington —de hecho, es la única serie de la que podrías cifrar todas sus defunciones sin mancillar el futuro visionado de nadie. Y es que esta defenestración brugueriana ni es la única del episodio, ni parece que vaya a ser la única de la temporada: con las fichas dispuestas en este primer capítulo, nadie duda que en la morgue de Eden Valley, Minesotta, habrá overbooking.

¿El culpable? Un Noah Hawley en estado de gracia, dispuesto a pasar a los anales como el showrunner con las series más histriónicas de la Historia. El creador de Fargo, tras un paréntesis en el que nos regaló esa maravillosa chaladura que es Legión, vuelve al universo con el que se hizo un nombre en la industria.

Como en el trasvase de la primera temporada a la segunda, esta nueva tanda de episodios se sitúa en un contexto diferente tanto en época (de 2006 y 1979 pasamos a 2010) como de escenario geográfico (Bemidji y Luverne dan paso a Eden Valley, también en Minesotta). Como en aquellas, nos encontramos con un nuevo storyline y, por tanto, nuevos personajes interpretados por nuevos actores.

De entre todo el elenco, es imposible apartar los ojos de Ewan McGregor. Y lo es, casi, de forma literal: el actor británico da vida a dos de los personajes principales, los hermanos Stussy, enfrentados desde hace años por un intercambio en el que, supuestamente, uno (Emmit, empresario) se aprovechó del otro (Ray, agente de la condicional).

Cuando Ray decida vengarse de Emmit, los acontecimientos empezarán a desarrollarse como suelen desarrollarse las cosas en el universo catódico de Fargo: con la mierda desbordándose por todos lados, salpicando a todo el mundo y generando momentos de comedia tan negra como el corazón de estos personajes. Todos patéticos. Todos, una vez más, fascinantes.

Los personajes femeninos de esta tercera temporada también prometen brillar con luz propia. Por un lado, M. Elizabeth Winstead interpreta a Nikki Swango, una criminal ludópata pareja de Ray —agente de la condicional, insistimos. Por el otro, Carrie Coon da vida a Gloria Burgle, un personaje con un rol que echábamos en falta durante la segunda temporada: el de mujer agente de policía, como antes, en este mismo universo de ficción, fueron Frances McDormand (1996) y Molly Solverson (2014).

Desde la perspectiva que nos da este primer episodio, la tercera temporada de Fargo bien podrían ser la mejor de toda la serie. Noah Hawley, que dirige este capítulo —algo que solo había hecho en una ocasión, la pasada temporada—, ha conseguido lo imposible: no ya estar a la altura de su material de partida (la película homónima de los hermanos Coen), sino de haberlo excedido manteniéndose fiel a la esencia del film —esta serie es ya, no en vano, mucho más ‘Coen’ que ninguna película reciente de Joel y Ethan.

¿Crímenes cuyo móvil es la filatelia? Haz con nosotros lo que quieras, Hawley.

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