PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Culture

Ansiedad, timidez y ataques de pánico: el duro camino de Emma Stone hacia el Oscar

H

 

Emma Stone tuvo que vencer la ansiedad y los ataques de pánico antes de ganar el Oscar

Juan Carlos Saloz

28 Febrero 2017 16:21

Entre las decenas de discursos que sonaron el pasado domingo en la gala de los Oscars, hubo uno que destacó por encima del resto. Y no por su contenido político o por su carisma, sino por la emoción que había detrás de cada palabra.

Con la voz entrecortada y visiblemente emocionada, Emma Stone agradecía a todos los que le habían ayudado a llegar tan lejos. Como Mia, su personaje en La La Land, parecía ser una joven aspirante a quien le habían dado su primer papel. Y, sin embargo, había sido reconocida como la mejor actriz del año en todo Hollywood.

Clip courtesy A.M.P.A.S. © 2017

En una entrevista para The Hollywood Reporter, Stone explica el gran vuelco que ha dado su vida en los últimos años y cómo supera la ansiedad que arrastra desde que era una niña.

“Lo pasé bastante mal hasta que mis padres vieron que la actuación era lo que me hacía sentirme realizada y feliz”, relata Stone. A los siete años, sus padres le apuntaron a terapia por sus ataques de pánico y sus problemas de timidez extrema. Gracias al teatro juvenil, consiguió reducir un problema que podría haberse agravado preocupantemente.

Durante los primeros años de su adolescencia siguió viviendo en su Arizona natal. Pero, a los 14 años, volvió a sufrir una gran crisis emocional. No le iba bien en el instituto, y los ataques de ansiedad cada vez eran más recurrentes. Así que, decidida a hacer de su futuro algo distinto, preparó un Power Point titulado “Proyecto Hollywood”.

Después de volver un día del colegio, presentó el Proyecto Hollywood a sus padres, proponiéndoles mudarse a Los Ángeles para que comenzara su carrera como actriz profesional. En un principio, no se atrevieron a darle cancha. Pero, viendo la insistencia de una Stone de quince años, su madre acabó mudándose con ella a la meca del cine, donde comenzó a asistir a audiciones.

Al principio, la actriz tuvo que conformarse con pequeños papeles en series como Malcolm in the Middle mientras trabajaba con camarera en una cafetería –de nuevo, al igual que su personaje en La La Land–. Pero, poco a poco, fue haciéndose un hueco en la industria. Hasta que, en 2007, cuando apenas tenía 19 años, se colocó en lo alto del radar de Hollywood al hacer de Jules en Superbad.

Pero, apenas dos años después, cuando ya comenzaron a reconocerla allá donde fuera, volvió a recaer. “Sentí sobre mí todo el peso de Hollywood. Era abrumador. Me gustaba salir fuera, pero estaba totalmente rodeada por la industria del entretenimiento. Me sentía superada”, explica.

A los 21 años, decidió mudarse a las afueras de Nueva York, donde podía quedarse mínimamente apartada de la parafernalia de Hollywood. Aun así, su fama no dejaba de crecer, y con The Amazing Spider-Man terminó de llegar a la cumbre. Tras protagonizar Birdman, por la que ya fue nominada al Oscar como mejor actriz secundaria, necesitaba un nuevo impasse, y este le llegó en forma de teatro musical.

Fue entonces, mientras protagonizaba Cabaret en Nueva York, cuando llamó la atención de un Damien Chazelle que estaba buscando protagonistas para La La Land. En un principio, pensaba contar con Miles Teller y Emma Watson, pero las negociaciones se truncaron y pensó directamente en Stone. “Necesitaba a alguien con habilidades cómicas, pero también alguien capaz de atraer una completa vulnerabilidad. Ella lo tenía todo”, comenta el director.

A partir de este momento, todo es historia. La La Land se hizo con decenas de premios y Emma Stone fue su máxima exponente. Pero, aunque haya ganado el Oscar, su personalidad sigue estando marcada por la timidez. Incluso, reconoce sentir verdadero pavor ante las entrevistas:

“Hablar con los periodistas me parece una especie de terapia, con la excepción de que todas tus respuestas están siendo escritas e impresas. Siempre quiero estar al otro lado de las entrevistas. No me gusta ser deconstruida para millones de personas, prefiero hacer yo misma la deconstrucción”.

share