PlayGround utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de navegación. Si sigues navegando entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

C
left
left

Culture

Eiza González: “Tenemos que entender que las mujeres, cuanto más unidas, más exitosas seremos”

H

 

Eiza González es una diva. Pero no lo es por capricho, sino como método de autodefensa. Hablamos con ella

víctor parkas

05 Julio 2017 14:09

“¿Pueden cerrar la puerta, please? Gracias”. Estas son las primeras palabras de Eiza que capta mi grabadora. Las dice muy rápido, las palabras chocan unas con otras; suena como pueden-cerrar-la-puerta-please-gracias. Apenas es perceptible la entonación interrogativa, ni el cese de ésta cuando llega el diplomático “gracias”. Es un todo. Ni siquiera suena como una orden, sino como algo que se enuncia y, por el mero hecho de enunciarse, sucede.

Es un poder que solo tienen las divas. Eiza González es una. Y la puerta está cerrada.

Me encuentro con la actriz en plena promoción de Baby Driver, la nueva película de Edgar Wright, en la que González da vida a Darling. “Para preparar mi personaje, me inspiré en una joven atracadora latina llamada Candice, conocida como 'la atracadora del teléfono móvil'. Entraba en los bancos hablando por teléfono y los atracaba simplemente pasando una nota al encargado”.

Los métodos de Darling, sin embargo, son bastante más expeditivos que los de Candice: en Baby Driver, González dispara a bocajarro armas de todo calibre sin apenas pestañear. ¿Su campo de tiro? La adaptación televisiva de Abierto Hasta el Amanecer. “Robert Rodriguez es mi mentor, la persona que me descubrió y me trajo a Estados Unidos”, reconoce la actriz. En la serie del mexicano, ella interpreta a la sensual Satánico Pandemonium.

“Robert hizo por mí lo mismo que hizo en su día con Salma (Hayek), con Antonio (Banderas) o con George Clooney. Yo no sería nadie sin Robert Rodriguez”.

Antes de ser alguien –o, al menos, ese “alguien” capaz de cerrar puertas con el poder del verbo– Eiza González había sido muchas otras cosas. “Al principio de mi carrera, trabajé en producciones para adolescentes”, me cuenta, sobre su paso por programas como Sueña Conmigo, de Nickelodeon Latinoamérica. “Ahora me dan papeles de femme fatale, como el que interpreto en Baby Driver, pero mi imagen se asoció a lo infantil durante mucho tiempo”.

Otro producto por el que se conoce a Eiza en México es Lola, érase una vez, una telenovela donde pudo dar rienda suelta a su faceta más histriónica. “Las telenovelas latinoamericanas no es que tengan un tono diferente a las otras series, sino que son, directamente, otro mundo”, considera González. “La gente siempre me pregunta como pude grabar algo como Lola, érase una vez, cuando en realidad, para mí, supuso un aprendizaje increíble”. 

Las telenovelas latinoamericanas no es que tengan un tono diferente a las otras series, sino que son, directamente, otro mundo

“En las telenovelas todo es extremo. Todo es muy grande y muy dramático. Es un poco como el teatro: puedes llevar las emociones tan lejos como quieras y, cuando necesitas adaptarlas al tono de una película, a algo más contenido, solo tienes que nivelarlas. El vis y el timing son muy diferentes. Para que te hagas una idea: en un día de rodaje de Baby Driver, apenas rodábamos una página de guión, mientras que en una telenovela se graban 30 escenas en una misma jornada”.

“Para mí es tan respetable trabajar con Edgar Wright o Robert Rodriguez como hacerlo en Lola, erase una vez. Sin esa telenovela, tampoco estaría donde estoy”.

Aunque ahora los mejores la reclamen para rodar películas –próximamente, también la veremos en Alita de James Cameron y en Marwencol de Robert Zemeckis–, Eiza celebra el formato que le sirvió de trampolín, las series, y su actual reinado. “Ahora ves chicos de 16 años que ven todas las series, cada una de un género distinto y, sin saberlo, se están educando visualmente. Con cada nuevo capítulo, su ambición como espectadores crece, y eso se traduce en que la industria se ve obligada a esforzarse por subir el nivel”, reflexiona.

“Como yo siempre digo: cuando la cosa se pone difícil, se pone mejor”.

Que Trump sea o no presidente está fuera de mi control; pero, como latina, desde mi espacio, aunque sea pequeñito, puedo intentar romper con la imagen que él intenta dar de nosotros

Sigamos hablando de dificultades; pongamos sobre la mesa la mayor de ellas para una inmigrante que vive y trabaja en Estados Unidos. Él, sí. “Es difícil ser una mujer mexicana en los Estados Unidos de Donald Trump”, reconoce Eiza. “Va más allá de si eres republicano o demócrata. Va sobre si promueves o no la unión, porque lo que quiere él es dividirnos”, añade. “Tenemos que entender que las mujeres, cuanto más unidas, más exitosas seremos. Los latinos, cuanto más unidos, más exitosos”.

“Cuando ustedes sacan una nota y hablan bien de los latinos, eso tiene un efecto en Estados Unidos. La gente lo lee. Los estudios lo leen. Sucede, entonces, un efecto parecido al que ocurre en la escuela, cuando crees que alguien es cool porque el que se sienta a tu lado piensa que lo es. Que Trump sea o no presidente está fuera de mi control; pero, como latina, desde mi espacio, aunque sea pequeñito, puedo intentar romper con la imagen que él intenta dar de nosotros”.

Según avanza la entrevista, me doy cuenta de que Eiza no es diva por capricho: lo es como método de autodefensa. Lo es porque, al menor descuido, tiene todos los números para que la jodan. “Hay muy pocas oportunidades para una actriz latina en Estados Unidos; hay muchos actores latinos, pero muy, muy pocas mujeres”, me cuenta González.

“Al menos”, continúa, “ahora las cosas son más fáciles que años atrás, cuando llegaron a Hollywood actrices como Salma o Penélope (Cruz). Era una época en la que, directamente, no había personajes escritos para ser interpretados por latinas. Y ellas, aun así, hicieron un trabajo absolutamente impecable”.

González, que revisa el papel de Hayek en Abierto Hasta el Amancer, está intentando hacer por su comunidad lo mismo que hizo Salma en los noventa. “Me encantaría que mi trabajo y él de otras compañeras sirviese de pequeña puerta de entrada para más y más actrices latinas”. Otra vez: no suena como una orden. Suena como algo que se enuncia y, por el mero hecho de enunciarse, podría suceder.

Porque, si el verbo de Eiza puede cerrar puertas, debería poder abrirlas con la misma facilidad.

share