Cultura

Himnos punk y mociones municipales: David González, un skinhead en Podemos

El cantante de Kaos Urbano es también concejal de la formación morada en Alcobendas

Unidad y humildad”, clamaba Pablo Iglesias este sábado, en el segundo congreso de Podemos. El mantra — unidad y humildad—, repetido ad nauseam por el secretario general durante su primer discurso tras conocerse los resultados de Vistalegre II, venía a recoger, por lo menos, una de las peticiones más coreadas por los militantes durante todo el fin de semana: unidad.

 “ ¡U-ni-dad!”, aullaban los militantes del partido morado en el madrileño Palacio de Vistalegre, sin importar el ponente que hubiese sobre el escenario, los documentos que se estuviesen defendiendo, o la hora a la que te conectases al streaming. “ ¡U-ni-dad! ¡U-ni-dad!”.

Gritos de unidad. Como en la canción de Decibelios, sí.

“Botas y tirantes/ Hostias en el bar /Cabezas rapadas / Gritos de unidad”, cantaba en los ochenta el grupo barcelonés, uno de los pioneros estatales dentro del género oi! —la vertiente más cruda y agresiva de la música punk. Decibelios no solo marcarían estéticamente —cabezas rapadas, botas y tirantes— a cualquier banda de oi! posterior, sino que también les proporcionaron conceptos a los que aludir en sus canciones —el bar, las hostias y, por encima de todo, la unidad.

Por ejemplo: ese “la unidad es nuestra forma de actuar” de Non Servium.

Por ejemplo: este “grito de lucha, grito de unidad de Kaos Urbano.

“Yo abogo por la unidad dentro del partido. En los próximos días veremos qué pasa, pero espero que, entre todos, consigamos llegar a un consenso”, me dice por teléfono David González, concejal y militante de Podemos en el ayuntamiento de Alcobendas y, en régimen de pluriempleo, cantante también de Kaos Urbano.

Sí: los mismos Kaos Urbano de “los políticos estafan mientras piden tu voto”.

Antes de que dar el salto a la política institucional hace ahora dos años, cuando la candidatura de unidad popular Sí Se Puede Alcobendas arañaba cuatro escaños en las municipales, David González llevaba más de una década arengando a los jóvenes antifascistas mediante las letras de su grupo de oi! Kaos Urbano.

Exacto: los mismo Kaos Urbano de “político cabrón: te queremos muerto”.

Si la política consiste, como dijo Pablo Iglesias, en cabalgar contradicciones, David puede ser acusado de lo que sea excepto de dogmático. “Aunque la política es a lo que le dedico más tiempo en mi día a día, sigo al frente de Kaos Urbano”, me explica el concejal. “Son dos facetas de mí completamente distintas, pero no es imposible alternarlas”.

“El punk es una forma de expresarte y de liberar tensiones”, continúa David, “y la política es algo más serio que eso. Sin embargo, tanto desde un grupo de oi! como desde un ayuntamiento puedes luchar por cambiar la sociedad; por transformarla; por buscar un mundo más igualitario y en el que la calidad de vida de los obreros sea la mejor posible”.

La voz de David es tan gutural como la que se aprecia en las discos de Kaos Urbano; sus respuestas, igual de escuetas y directas que las canciones de su grupo. El cantante, al dar el salto a las instituciones, no ha obrado de la misma forma en la que lo harían —y lo hacen— sus enemigos naturales: naziskins que, refinando las formas y negando su pasado, consiguen colarse en las listas de PxC o Democracia Nacional.

La voz de David es tan gutural como la que se aprecia en las discos de Kaos Urbano; sus respuestas, igual de escuetas y directas que las canciones de su grupo

Aparte de los límites que le marque su agenda, David no intenta esconder sus raíces subculturales. “Yo siempre he ido con la cabeza bien alta, orgulloso de lo que soy”.  

Básicamente, un skinhead antirracista.

Si se quiere, el cantante de uno de los dos grupos antifascistas más influyentes del país.

Fundamentalmente, un blanco demasiado fácil para la prensa de ultraderecha española.

A los pocos meses de que David entrase en el ayuntamiento de Alcobendas como número tres de la candidatura Sí Se Puede Alcobendas, medios como La Gaceta le dedicaban artículos al concejal, incidiendo en la ‘defensa’ e ‘incitación’ a la violencia que éste ejercía desde Kaos Urbano con temas como Anti-Español o Bronka y Rebelión.

“La persecución a la que fui sometido es la misma que han sufrido muchos otros compañeros de formación. Siempre han encontrado motivos para demonizarnos y para echarnos mierda encima”, lamenta el concejal. “Está claro que los mass media los lleva quién los lleva; siempre están de parte del poder. Siempre van a por nosotros: a por la gente de izquierdas”.

Pese a la presión mediática, no sólo Sí Se Puede Alcobendas cerró filas en torno a su concejal, sino que también lo hicieron sus músicos. En un (tosco) comunicado de Facebook, Kaos Urbano, además de reafirmarse en su condición de ‘anti-españoles’, escribían: “¿Violentos? Violencia es la vuestra; violencia son vuestros desahucios; violencia es saquear este país para llevaros el dinero a paraísos fiscales y luego tener la poca vergüenza de ir de patriotas (…)”.

“Desde luego que lucharemos, como llevamos haciendo toda la vida, dentro y fuera de las instituciones para cambiar poco a poco todo esto”, afirmaban desde el comunicado. Dos años después, David continúa con ese mismo sentimiento. “Hemos de combinar el trabajo en las calles con el de las instituciones”, remarca el concejal. “Luchar en las calles no es suficiente. Las instituciones te proporcionan caminos más directos para resolver ciertas problemáticas, por no decir que te otorgan más voz y respeto del que recibes fuera de ellas”.

David, claro, es pablista. “La visión de Pablo es la que me parece más eficaz; creo que sus documentos son el camino a seguir”, me revela. “Me alegro mucho de los resultados de Vistalegre II, y creo que el trabajo que hizo nuestro secretario general fue muy intenso”, dice el concejal, que aboga por una ‘vuelta a los orígenes’ en Podemos. “Tengo esperanza en que el partido vuelva a lo que era en sus inicios, pero que, a la vez, se vuelva más grande y más fuerte”.

Mientras, como dice David, todo se “asienta” a nivel estatal tras el congreso de Podemos, el concejal sigue haciendo oposición en su Alcobendas natal. “Ahora mismo en el ayuntamiento manda el Partido Popular, apoyado por Ciudadanos. Es por eso que, aunque consigamos sacar adelante mociones con el apoyo de otros grupos municipales, éstas jamás llegan a cumplirse”.

Entre las mociones impulsadas por Sí Se Puede Alcobendas, encontramos desde las que apelan a la defensa de la memoria histórica, hasta aquéllas otras de carácter animalista. “Conseguimos entendernos con el PSOE, con Izquierda Unida y con UPyD, pero nunca con el equipo de gobierno”, señala David.

Si en Anti-Español, el concejal cantaba aquello de “nuestro barrio, nuestra patria”, en la charla que mantenemos por teléfono no hace más que ahondar en esa idea. “Me gusta trabajar a nivel municipal, porque soy de Alcobendas de toda la vida y prefiero dedicar todos mis esfuerzos a cambiar el pueblo, que suficiente falta le hace”.

“Si alguna vez me propusieran algo a nivel nacional, no te digo que no me lo pensaría. Pero si es cierto que no estaría tan motivado como lo estoy trabajando por y para Alcobendas”, afirma David. “Primero es tu barrio, después tu pueblo, y luego tu país. Si quieres hacer la revolución, tienes que ir por partes”.

¿Existe algún tema punk que encaje con esa revolución morada que propugna David? “Igual todavía no existe esa canción”.

“Igual hay que hacerla”.

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