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Culture

Increíbles fotografías que retratan el peculiar mundo de los cibercafés chinos por dentro

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En occidente los cibercafés practicamente han desaparecido. Pero en China son un templo

Juan Carlos Saloz

15 Mayo 2017 13:52

Todas las imágenes pertenecen a Jingli Wu

El mercado chino de los videojuegos es el más grande del mundo. Es el lugar donde más personas juegan. Y, sin embargo, existen cientos de restricciones para poder hacerlo con libertad.

Como una república teóricamente comunista, el gobierno restringe con creces las conexiones a internet y la posesión de hardware, así que solo un pequeño porcentaje del 1.300 millones de personas que habitan allí pueden jugar de manera independiente. Entonces, ¿cómo puede ser el país que cuenta con más gamers del mundo?  

Aparte de por su alto número de habitantes, la respuesta está en los cibercafés.

Los rincones que durante los primeros dos mil llenaron Europa (y desaparecieron poco después) son el lugar de encuentro favorito de los jugadores chinos. Hay más de 144.000 cibercafés repartidos por todo el país, con más de 14 millones de terminales conectados. Y a este número hay que sumarle todos los centros no registrados, que no son pocos.

En Wired han hablado con Jingli Wu, un fotógrafo que desde los seis años va a centros de este tipo para jugar. Ahora que ha crecido, se encarga de realizar fotografías que captan a la perfección el ambiente único que generan. “Cuando se juega en casa, esta atmósfera no existe”, comenta el fotógrafo.

Adolescentes comiendo fideos mientras miran la pantalla, gente fumando y acompañada por perros, personas disfrazada de Santa Claus en Navidad, tipos mirando porno sin pudor… una vez se observan estas imágenes, se entienden noticias con titulares como “Una joven china dada por muerta pasó 10 años jugando en cibercafés”, “Joven muere electrocutado en cibercafé de China” o “Mujer china da a luz en un cibercafé y luego sigue jugando”.

En un interesante reportaje de Alberto Venegas para la revista Presura, el periodista resume este fenómeno en tres claves:

1- En China no existe prácticamente el acceso a ordenadores:

“El jugador medio chino no cuenta con ordenador propio, ni con acceso a internet en el hogar. El precio medio de todo estos productos se aleja del presupuesto de un ciudadano medio, 168€ al mes”, remarcan en Presura.

2- La prohibición de la venta de consolas

Desde el año 2000, solo estaba permitida la venta de consolas dentro de los límites de la zona de comercio libre de Shangai. De este modo, hasta que el gobierno chino no levantó esta prohibición durante 2015, las videoconsolas extranjeras solo se podían comprar de manera ilegal. Además, su alto coste –tanto entonces como ahora, que son legales– aleja a la mayoría del público.

3- La restricción de los juegos móviles

Aunque los videojuegos para smartphones están dominando el mercado chino en la actualidad, también existen restricciones sobre estos. Solo se pueden jugar a los videojuegos creados en China, ya que el resto no están disponibles para descargar. Y la mayoría de estos juegos aparecen a través de la app Wechat, que integra la mayoría de servicios para móviles. De este modo, son mucho más limitados de lo que podrían llegar a ser.

Todos estos problemas provocan que los cibercafés estén llenos hasta los cimientos. Además, como advierten las noticias anteriormente citadas, los más adictos no dejan los juegos ni para dormir. El jugador chino juega de media más que el occidental y es más fiel al juego. Pero, por el ambiente que se crea en estos centros, los juegos a los que más recurre son los MMORPG Y MOBA. Es decir, los de rol en línea tipo World of Warcraft y competitivos tipo League of Legends en los que pueden jugar con más personas.

De hecho, este último es el juego más popular en China, seguido de cerca por los similares Dungeon Fighter OnlineCrossFire. Todos se crearon durante los años 2000 (2009, 2005 y 2007) y por lo tanto tienen requerimientos básicos que los ordenadores de los cibercafés soportan.

Pese a las dificultades de acceso, algunos juegos han conseguido aprovechar un mercado restringido pero con gran potencial. De poco sirve que el gobierno crea que son “focos de delincuencia juvenil y depravación”. En realidad, los cibercafés son templos donde los gamers de China pueden disfrutar de su afición favorita.

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