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Culture

Carrie Fisher, la mujer que nos enseñó que las princesas también podían ser generales

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Escritora, guionista y mujer responsable de encarnar al mayor icono femenino de la cultura pop

Juan Carlos Saloz

28 Diciembre 2016 12:51

En El Retorno del Jedi (1983), la princesa Leia es raptada por Jabba el Hutt, el alienígena más asqueroso de la galaxia. Obligada a llevar un bikini de metal que deja poco a la imaginación, ejerce como esclava mientras espera que vayan a rescatarla.

Sin embargo, cuando por fin aparece la ayuda, es ella misma quien acaba con su secuestrador. Con las propias cadenas que la mantenían sumisa a los pies del extraterrestre, Leia lo ahorca poniendo fin a su vida.

Esta escena de la tercera película de Star Wars es, por mucho, la más representativa de la vida de Carrie Fisher.


Posiblemente, el mayor icono femenino de la cultura pop.



La actriz, escritora y guionista californiana ha fallecido a los 60 años, después de sufrir una parada cardíaca. Fisher se ha marchado tras una vida marcada por luces y sombras. Durante años, entabló una cruenta lucha contra las adicciones y el trastorno bipolar que sufría. Pero todos las recordarán por haberse convertido en el mayor icono femenino de la cultura pop, por encima de Mary Poppins y Wonder Woman.

Con tan solo 19 años, la hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds se encontró con una oportunidad que marcaría para siempre su carrera: participar en Star Wars.

Por aquel entonces, la película parecía una cinta de ciencia ficción de serie B. Pero en cuanto llegó a los cines catapultó la carrera de sus actores a un estrellato del que nunca han descendido.

En un primer momento, el personaje de Leia Organa parecía el más prototípico del filme. Era la princesa secuestrada que debía ser rescatada por el valeroso héroe. Pero, de pronto, la mano de Leia se colocó sobre un arma y disparó a los soldados imperiales, tal y como hicieron el resto de protagonistas.

Por primera vez, la princesa no era alguien a quien proteger, sino a quien tener en cuenta, e incluso alguien a quien temer.


La princesa no se había convertido en reina, sino en mucho más. De pronto, era la General Organa. La encargada de dirigir el Ejército Rebelde por encima de sus miles de soldados masculinos.



“La única forma que entendían de que una mujer fuera más fuerte era hacerla enfadada. En El Retorno del Jedi es más femenina, solidaria y cariñosa. Pero no olvidemos que estas películas son, básicamente, fantasías de muchachos. Así que la manera en la que la hicieron más femenina fue quitándole ropa”, criticó Fisher en una entrevista para Rolling Stone en 1983, remarcando que a la saga todavía le quedaban muchos defectos por resolver.

Sin embargo, cuando la vimos de nuevo en una “fantasía para muchachos” llamada El Despertar de la Fuerza (2015), a Leia ya no le quedaba ningún atisbo de debilidad. La princesa no se había convertido en reina, sino en mucho más. De pronto, era la General Organa. La encargada de dirigir el Ejército Rebelde por encima de sus miles de soldados masculinos.

El papel de Leia como único referente de racionalidad entre una camada de bestias ha sido rescatado por cientos de personajes femeninos posteriores. El más importante de todos es, también, el único que le ha conseguido quitar el puesto como mujer más importante de la historia de Hollywood: Hermione Granger.

Además, consiguió que muchos directores apostaran por mujeres fuertes para protagonizar cintas de ciencia ficción, como ocurrió con Ellen Ripley en Alien o Sarah Connor en Terminator.


"Tengo una enfermedad mental. No me avergüenzo de ello. Estoy sobreviviendo y puedo llevarlo adelante”



Pero no solo Leia marcó tendencia. Carrie Fisher, doctorada en escritura de guiones, fue de las primeras artistas en hablar abiertamente sobre sus problemas con el alcohol y las drogas en el libro Postcards from the edge (1987) y, posteriormente, en Wishful Drinking (2008). Aunque más se le ha reconocido su labor en los últimos años como activista contra la estigmatización de los trastornos mentales.

“Tengo un desequilibrio químico que, en su estado más extremo, me llevará a un hospital mental. Tengo una enfermedad mental. No me avergüenzo de ello. Estoy sobreviviendo y puedo llevarlo adelante”, reconoció por primera vez en una entrevista realizada en 1995.

En cuanto dio a conocer su trastorno bipolar, comenzó a escribir decenas de columnas y aparecer en otras tantas tertulias hablando sobre su problema. Nunca ocultó sentir miedo, si bien lo disimulaba a la perfección con su sentido del humor.

Tampoco se mantuvo al margen de otras causas. Como experta en guiones, se manifestó en contra de la industria después de que las productoras dejaran de pagar a los “script doctors”, es decir, las personas encargadas de revisar los guiones en busca de errores, flaquezas o inconsistencias. Por más que se le considerara una estrella reconocida allá donde fuera, jamás dejó de bajar al barro.


“No importa cómo muera, quiero que digan que me ahogué a la luz de la luna, estrangulada por mi propio sujetador”.



Haciendo gala de su sentido del humor, en Wishful Drinking Fisher relató una conversación que tuvo con George Lucas, en la que le dijo que no podía llevar sujetador bajo el vestido de Leia:

“Si estuvieras en el espacio, la ingravidez haría que tu cuerpo se expandiera… pero tu sujetador no lo haría, así que acabarías estrangulada por tu propio sujetador”.

En la misma página, Fisher asegura que “no importa cómo muera, quiero que digan que me ahogué a la luz de la luna, estrangulada por mi propio sujetador”.

Respetando su deseo, esperamos que esté bien allá donde haya marchado con su ropa interior asesina.

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