Cultura

‘Captive’ es lo nuevo de Netflix: ¿cómo piensa un secuestrador?

La desgarradora docuserie sobre crímenes y crisis de rehenes llega al servicio de streaming

La nueva docuserie Captive parece ser otro esfuerzo de Netflix por tomar distancia de lo explícitamente violento o macabro y mostrar lo más inquietante o turbador.

Ya se percibía esa pretensión en Amanda Knox, pero con el lanzamiento oficial de los dos primeros capítulos de esta serie sobre crímenes, secuestros y rehenes volvemos a preguntarnos: ¿qué significa que una persona se apropie de la libertad de otra?

Captive busca responder a esta cuestión explorando ocho casos reales de secuestros en ocho países, desde Brasil a Chechenia o Yemen. Cada una de las historias, con la duración de una hora, es una narración en sí misma que se nutre de la mirada de las de víctimas, familias, negociadores, oficiales gubernamentales y secuestradores.

El ideador de esta serie, Doug Liman ( The Bourne Identity), y los diversos productores que han hecho posible el proyecto ㅡcomo el premiado Simon Chinn ( Searching for Sugar Man)ㅡ han pretendido que el material de primera a mano, especialmente las entrevistas, no tuviera la única y esperada máxima de fustigar a los secuestradores.

Precisamente, el interés de Captive es que permite a estos sujetos que hablen por sí mismos para mostrarlos como seres humanos reales, con sus laberintos mentales y sus ambivalencias morales.

Como dijo Chinn para Variety, "los secuestros son una situación con la que la gente está familiarizada pero, aparte de quienes están directamente involucrados, nadie los conoce bien". Cada uno de los ochos crímenes refleja " la tensión que generan los riesgos entre la vida y la muerte, pero también revela la gran complejidad de una crisis de rehenes".

La serie, disponible desde el pasado viernes en la plataforma de sxtreaming, comienza con Lucasville y The Cola Kidnap (La Cola del Secuestro). La primera de las entregas se sitúa en una prisión de máxima seguridad, donde los presos tomaron a los guardias como rehenes en un centro penitenciario de Ohio en 1993. Mientras que el segundo episodio, se basa en el caso de un alto ejecutivo de Coca-Cola que fue retenido por un secuestrador profesional en Río de Janeiro, Brasil.

Otras de las historias que habitan la primera temporada de esta serie van desde el presente escenario que dibujan grupos armados como Al Qaeda a la captura de una pareja británica por parte de piratas somalíes.

Tal y como cuenta Chinn en Dazed Digital, al contar con el testimonio de las víctimas para cada uno de los capítulos, el equipo de la serie tuvo que tratarlas " con gran sensibilidad, especialmente, a aquellas que habían tenido experiencias muy traumáticas", aunque los involucrados entendieron rápidamente que "se trataba de un esfuerzo serio".

Si algo queda claro solo con su adelanto es que si la intención de Captive es contar historias reales de rehenes como si fueran películas de ficción cargadas de intriga y tensión, sus productores ya pueden apuntarse un tanto.

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