Cultura

Capitalista, ecologista y errejonista: así es Txus, el líder de Mägo de Oz

Hablamos con Txus di Fellatio, una de las voces más polémicas del heavy español

Han hecho 12 giras por Estados Unidos; en Los Ángeles son capaces de reunir 9.000 personas en una sala. Si hablamos de México, los números aumentan: en su último concierto metieron a 13.000 personas en un pabellón.

Cuando juegan en casa, son capaces de llenar (dos veces) Las Ventas; si buscamos cifras más tímidas, cabe decir que arremolinaron 28.000 personas en las últimas fiestas de Bilbao.

Y, todo ello, lo han conseguido con letras como “te expropiaron la libertad/la crisis mató a la sanidad/si te aprietas el cinturón/con sus corbatas te ahogarán”.

“Esa letra me la inspiraron Esperanza Aguirre, Rita Barberá, y el resto de corruptos de este país”, nos dice Txus di Fellatio, líder del grupo revienta-estadios Mägo de Oz.

Mägo de Oz son una rara avis en la industria musical española: con una propuesta a priori marciana (¿Hard rock celta? ¿Folk metal?) han conseguido la envergadura elefantina de un grupo de radiofórmula; lograron colar cantos ecologistas como La Costa del Silencio en lo más alto del chart de Los 40 Principales; Fiesta Pagana, su himno libertario, se deja oír tanto en el antro de rock más infecto como en la discoteca más selecta.

Quizás la palabra que mejor describa a Mägo de Oz sea ‘exceso’. Al fin y al cabo, son una banda capaz de tocar sobre un escenario en forma de barco, vestidos de pirata, y alternando letras en las que hablan tanto sobre tribunales formados por animales - La venganza de Gaia-, como sobre amputarle las piernas a tu pareja si “no le gusta el rock&roll” - T’esnucaré contra’l bidé.

“Mägo de Oz somos muy odiados y muy amados”, avanza Txus.

¿Qué razones habrá tras este amor-odio? Ponte en pie, alza el puño y lee.

Este sábado finalizáis la gira de Finisterra Ópera Rock. ¿Por qué decidisteis volver a grabar uno de vuestros discos más emblemáticos, Finisterra, 15 años después de su publicación?

Bueno, la otra opción que nos proponía la compañía para celebrar el aniversario era coger el disco original y remasterizarlo, lo que me parece una gilipollez: sacas el mismo álbum y haces que los fans vuelvan a pagar por él. Eso es engañar a tus seguidores, y no mola.

Quería ver cómo sonaba Finisterra quince años después, con bajista distinto, con cantante distinto… Así nació Finisterra Ópera Rock y este tour, que termina este sábado en Barcelona. Me parece una ciudad muy guay para terminar la gira.

Concretamente, tocáis en Razzmatazz, que es una de las discotecas más grandes de la ciudad. En vuestros inicios, ¿alguna vez pensasteis que ibais a llenar recintos de ese tipo? Quiero decir: cuando empezasteis dabais conciertos en, por ejemplo, las fiestas del Partido Comunista.

A mí nunca me gustó aquello; no me gusta tocar para partidos políticos. Dentro del grupo, yo era de los que no quería tocar en esas fiestas, pero mi opinión no era mayoritaria. La gente se cree que yo soy el que manda, pero no: Mägo de Oz, por desgracia, es una puta democracia.

Los políticos y la música deberían estar cuanto más lejos mejor (…) Yo soy un tío muy de izquierdas, pero de la izquierda capitalista

¿Guardas algún recuerdo de ese concierto en concreto?

Estaba muy cabreado, toqué sin ganas, terminó el concierto, y me puse muy pedo; yo no quería estar ahí. En mitad del concierto subió un pollo a dar el mitin; fue asqueroso; repugnante. Y no porque fuese el Partido Comunista: te diría lo mismo si hablásemos de Podemos, del PP, el PSOE o Convergencia. Los políticos y la música deberían estar cuanto más lejos mejor.

Aun y así, tú siempre te has definido como una persona de izquierdas.

Yo soy un tío muy de izquierdas, pero de la izquierda capitalista. A mí me gustan las políticas de izquierdas: que la gente gay se pueda casar; que el aborto sea libre; que los que más ganemos más paguemos a hacienda. Todo eso está muy bien. Pero si me quiero comprar dos Porsches, me los compro, porque me los he ganado. Con lo que sí: soy de izquierdas, pero capitalista, porque me gusta que la gente pueda aspirar a tener, por ejemplo, una casa más grande.

Lo contrario es el comunismo, y a mí el comunismo no me entusiasma.

Sea como sea, las letras de Mägo de Oz siempre han estado, por lo menos, comprometidas con la justicia social, algo que es más propio de la música punk. ¿Por qué crees que no hay más grupos heavys que sean, al mismo tiempo, reivindicativos?

Mira: los grupos de punk son reivindicativos hasta que ganan mucho dinero y dejan de serlo. Algunos van de comunistas y luego llevan dos gramos en el bolsillo; otros, si se pueden comer un solomillo que cuesta 20 pavos, se lo comen. Cuando eres joven y no tienes nada que perder, mola mucho ser antisistema; pero cuando tienes dos hijos y una casa, te vuelves conservador.

En ese contexto, ¿cómo explicas un tema reciente de Mägo de Oz como Pasen y Beban? La canción termina con un “toma las calles y el Congreso”.

De la misma forma en la que te digo que la música y los políticos deberían estar lo más alejado como fuese posible, también te digo que, a la hora de reclamar justicia social, a mí me vas a encontrar siempre. Y eso no significa que le pida el carnet de partido a la gente que viene a mi concierto. Me da igual que sean de derechas, de centro o separatistas: me basta con que tengan dos orejas. Yo no soy sectario. Ya hay bastante sectarismo con que si heavy, que si no heavy, que si power metal…

Me gustan las políticas de izquierdas, pero si me quiero comprar dos Porsches, me los compro. Yo soy de izquierdas, pero capitalista. Lo contrario es el comunismo, y a mí el comunismo no me entusiasma

No te gustan las etiquetas, por lo que veo.

Cuando tú defines una cosa, cuando la etiquetas, la estás haciendo muy pequeña. Yo, por ejemplo, no soy heavy: yo soy Txus. Tengo una parte heavy, otra deportista, otra a la que le gustan las rubias con tetas enormes…

Volviendo a Finisterra, es sorprendente lo bien que han aguantado algunas letras el paso del tiempo. En Satania, por ejemplo, hacíais una crítica muy dura a Internet, incluso sin que fuese una herramienta tan implantada como lo es hoy en día.

Con Satania fui un poco como Nostradamus. Yo creo que, si ahora mismo el diablo bajara a nuestro mundo, se escondería en Internet, porque es una tierra sin ley: desde la pederastia, hasta el trámite para contratar un asesino, todo eso se hace ya por Internet. Internet es algo que me ha espantado de siempre.

¿No utilizas ninguna red social?

Ni tengo ni Facebook, ni Twitter, ni todas esas mierdas. Tampoco tengo ordenador. Seguro que Internet tiene sus cosas buenas, pero creo que también está llena de información sin contrastar. Yo, ya te digo, vivo sin Internet.

Además de Satania, otro de los temas clave del disco es El que quiera entender que entienda. Teniendo en cuenta la virilidad que parece reinar en los ambientes de rock duro, ¿cómo fue recibida una canción como ésta?

Cuando presenté la letra al grupo, ellos estaban en plan: “Pero tío, que esta letra habla de maricones”. Siempre he odiado el rollo machito de algunos heavys: “Soy heavy y soy muy macho”. Pues no, tío: igual eres heavy y eres gay (lo que no te hace más o menos macho).

Fue entonces cuando me dije: ¿De qué no han hablado nunca los heavys? Coño: pues de la homosexualidad. Así fue como nació El que quiera entender que entienda, una canción que no deja de sonar año tras año en las carrozas del Orgullo Gay.

Lo que no deja de sonar en discotecas de todo pelaje es Fiesta Pagana, otro de los temas de Finisterra. ¿Cómo valoras que esta canción tuviese y siga teniendo ese impacto?

No es muy diferente al que puede tener un Sweet child o’ mine, pienso yo. La diferencia es que en Estados Unidos nadie se rasga las vestiduras si el rock suena en discotecas y radios comerciales. Pero España es un banquete de mendigos: si tus canciones se empiezan a hacer conocidas, los talibanes del rock te intentarán bajar a hostias.

Eso también os pasó al fichar por Warner, ¿no? Cuando os llamaron ‘vendidos’.

Yo pienso que, cuantos más grupos de heavy fichen por una multi, más crecerá la escena en popularidad, bares, conciertos… Es algo bueno para todos. Yo, cuando escucho el Child In Time de Deep Purple en un anuncio, lejos de enfadarme, pienso: “¡Ole! Con dos cojones”. Prefiero escuchar el Child In Time que al puto Bustamante. Lo mejor de todo es que a nosotros nos llamaron ‘vendidos’ a la vez que publicábamos nuestro disco más heavy y más gótico: Gaia II.

Hablando de Gaia, con esa serie de discos conceptuales mostrasteis vuestra vertiente más ecologista. ¿Podrías hablarme un poco de esa faceta eco friendly en Mägo de Oz?

Tú mismo lo has dicho: con la trilogía de Gaia defendíamos que es necesario cuidar el planeta, porque es un ser vivo; es la Madre Tierra y, todo el mal que tú le hagas, ella te lo va a devolver, bien sea en forma de huracanes, terremotos, o de cambio climático. Además de hacer letras moñas, también me preocupo de cosas importantes, como la ecología.

Yo, cuando escucho el Child In Time de Deep Purple en un anuncio, lejos de enfadarme, pienso: “¡Ole! Con dos cojones”. Prefiero escuchar el Child In Time que al puto Bustamante.

Del primer disco de Gaia, quería preguntarte sobre La Costa del Silencio: ¿Cómo valoras que una canción dedicada al desastre natural del Prestige, en parte culpa de la mala gestión del PP gallego, llegase a ser número 1 de Los 40 Principales?

Yo lo achaco a que los gerifaltes de las grandes cadenas no escuchan las letras, sino que sólo se preocupan de que las canciones sean bonitas y pegadizas. Además, cuando una de mis canciones llega al número 1 en radios como ésas, me siento como si estuviera abriendo una sucursal heavy en un sitio de moñas. Es como poner una bandera: aquí ha sonado música heavy.

Toda esa difusión que acabó teniendo vuestra música os ha hecho girar fuera de España en varias ocasiones, tanto por Europa como por América. ¿Cuál es vuestra experiencia tocando fuera de nuestras fronteras?

Toquemos en México, Los Ángeles o Moscú, se nos trata como a guiris, es decir: con mucho más respeto del que recibimos aquí.

¿Y qué tipo de público hay, por ejemplo, en un concierto de Mägo de Oz en Moscú?

Allí son muy heavys. Y las tías están tremendas. Esa es la definición que te puedo dar de Moscú: tíos enormes y tías que están para follárselas a todas. Así que nada, hijos míos: iros a Rusia, que os vais a hinchar.

Estoy encantado con Podemos, pero soy más de Iñigo Errejón que de Pablo Iglesias. Iglesias me parece demasiado heavy

Dices que te sientes más respetado fuera que aquí. A mí siempre me ha dado la sensación de que el núcleo duro del heavy español siempre os ha mirado por encima del hombro; siempre ha considerado que vuestra música era demasiado blanda. ¿Compartes tú este diagnóstico?

Sí que es verdad que hay un heavy rancio y casposo que nunca ha soportado a Mägo de Oz por el éxito que teníamos y que tenemos. Y, seamos sinceros: esa gente a mí no me traga. Yo soy como soy: me encanta provocar y enfadar a todas esas momias del metal; me encanta tocarles los cojones. Aunque en realidad me la pela lo que piensen: son 150 personas.

Otra crítica muy repetida es que vuestras letras son muy empalagosas…

¿A ti te lo parece? Yo creo que hay gente que sólo se fija en lo que le interesa, para poder meterse así conmigo. ¿ T’esnucaré contra’l bidé o Hasta que tu muerte nos separe son moñas? Hay letras de Mägo de Oz que son muy brutas, como la de Aquelarre, en la que hablo de hacer una orgía para follarme a Adán y Eva.

Esa es la definición que te puedo dar de Moscú: tíos enormes y tías que están para follárselas a todas. Así que nada, hijos míos: iros a Rusia, que os vais a hinchar

Por letras como ésa os han llegado a censurar en algunas radios, ¿cierto?

Sí, siempre hemos tenido muchos problemas con la Iglesia. Nosotros, como no creemos en Dios, no estamos sometidos a una institución mafiosa como es la Iglesia Católica, llena de pederastas y violadores de niños; eso es lo que son, y les jode que hablemos de ello. Ya lo dice bien claro nuestra Diabulus in música: “La única iglesia que ilumina es la que arde”.

Hemos hablado de justicia social, de ecologismo, de diversidad sexual… Antes de terminar me gustaría preguntarte qué opinas la irrupción de partidos como Podemos y sus confluencias.

Aunque crea que tienen mucho por aprender, yo estoy encantado con Podemos: me parece muy sano que la gente normal y corriente, gente del pueblo, asuma responsabilidades políticas. Creo que la política es algo en lo que deberíamos implicarnos toda la ciudadanía. Yo soy más de Iñigo Errejón que de Pablo Iglesias, eso sí. Iglesias me parece demasiado heavy en algunas cosas.

¿Heavy en qué sentido?

En el que es un partido demasiado ‘fuerte’. Es cierto que España había que desinfectarla, y que para desinfectar tienes que usar cosas ‘fuertes’. Pero, una vez ya has desinfectado, tienes que girar hacia posiciones de izquierdas que sean más tranquilas. En cualquier caso, creo que este país necesitaba un partido como Podemos. Yo soy de los que cree que es mejor romper los cristales de un banco que romper familias.

¿Te gustaría añadir algo más a este respecto?

Pues que no me parece normal que alguien cobre 800 euros; ni que sus hijos se mueran de hambre; ni que los de Bankia les hayan engañado con todos estos rollos que ha hubo. Con lo que, si de vez en cuando tiene que haber manifestaciones y palos, pues no pasa nada.

Hay que salir a la calle. Y si hay que dar hostias, hay que dar hostias.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar