Cultura

El infanticidio más punk de la historia del cine sigue perturbando 40 años después

Hace 4 décadas, la primera película de David Lynch redefinió nuestra noción de ‘surrealismo’

“Creo que David Lynch es la única persona en el mundo con un concepto acertado de la realidad”. La cita, del cómic Fanhunter, podría suscribirse por cualquiera que, sabiendo lo que es cenar por primera vez a los padres de la que es tu pareja, visionen Cabeza Borradora. Allí está toda esa extrañeza, esa ansiedad; ese sentimiento de irrealidad que se alarga tanto como lo haga la propia cena.

David Lynch, para su primera película, cogió todo ese fondo y lo hizo forma. ¿El resultado? Casi dos horas de angustioso surrealismo en blanco y negro.

La historia de Henry (Jack Nance), un empleado de imprenta que, tras ser invitado a cenar con sus suegros, se entera de que ha sido padre de un bebé grotesco del que tendrá que hacerse cargo, sigue siendo igual de perturbadora que en 1977.

Esta semana, la película cumplía 40 años, pero bien podría tener 80; bien podría tener 10. Cabeza Borradora podría estar grabada ayer tarde, machacada a filtros para envejecerla, y seguiría siendo igual de perturbadora; de chocante. De influyente.

Los primeros en conectar con Cabeza Borradora fueron los jóvenes coetáneos al estreno del film en 1977; es decir: los punks de la primera hornada. In Heaven, del soundtrack original de la película, solía ser interpretada en directo por Devo. Dicho soundtrack, además, fue adquirido y lanzado al mercado por Alternative Tentacles, el sello de la banda Dead Kennedys.

No solo la tribu de las crestas y los imperdibles fue apelada por Cabeza Borradora, sino muchos cineastas posteriores. Por mencionar a dos de los incontestables, tenemos a James Cameron y su Alien, cuya escena más recordada — el alien saliendo del pecho de John Hurt— se inspiró en la grotesca criatura de la que Jack Nance es padre en Cabeza Borradora.

De la misma forma que Lynch, para inspirar a su equipo antes de rodar la película, les puso El Crepúsculo de los Dioses, Stanley Kubrick hizo lo propio con Cabeza Borradora cuando estaba rodando El Resplandor —paradójicamente, tanto Cabeza Borradora como El Resplandor son películas que hablan de infanticidio.

Con el estreno de Twin Peaks a la vuelta de la esquina, merece la pena recordar la cara B de una de las actrices más icónicas de la serie original: Catherine Coulson, la mujer del leño.

Coulson, que en 1977 trabajaba como camarera y estaba casada con Jack Nance, no solo supervisó el pelo de su marido durante el rodaje. Catherine también se encargó del catering, de hacer de operadora de cámara y eléctrica en algunas escenas, así como de realizar las fotos fijas que, ahora, 40 años después del estreno de Cabeza Borradora, ilustran estos: nuestros artículos conmemorativos sobre una película que, acongojándonos, redefinió la noción de ‘surrealismo’.

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