Cultura

Así era el Barrio Rojo de Ámsterdam en los 90, antes de convertirse en un parque de atracciones

La esencia original de un barrio mítico

La gentrificación, la llegada de Airbnb y los esfuerzos del gobierno holandés para redifinir la imagen del Barrio Rojo de Ámsterdam han provocado que su esencia original se evapore.

Pero , afortunadamente, el fotógrafo y carpintero residente en la ciudad, Huub Prickaerts, estuvo allí. Fue entre los años 1993 y 1996, cuando retrató la cotidianedad del barrio en el área De Wallen. Un trabajo que ahora ha publicado en el libro De Wallen, Foto's 1993 - 1996 y con el cual aquellos que no vivimos esos días podemos aproximarnos a entender cómo fueron.

Durante la década de los noventa Prickaerts llegó a Amsterdam, donde fue a vivir al ático de un amigo. Allí se encontró con el Barrio Rojo y con las personas que configuraban su tejido social: trabajadoras sexuales, turistas, delincuentes, vecinos y adictos. Aquellas que acabarían conviertiéndose en las protagonistas de su obra

"Resultó que estaba viviendo en la cima de un terremoto social", dijo Prickaerts a The Independent.

Para inmortalizar aquellas escenas hizo algo crucial para que un fotógrafo haga un buen trabajo: ser invisible. Para ello, sacaba las fotografías de forma casi clandestina apoyando la cámara en su cadera. Una técnica similar a la que utilizó el fotógrafo catalán, Joan Colom, para retratar la vida del Barrio Chino de Barcelona – ahora conocido como El Raval – de los años sesenta.

Gracias a la técnica del incógnito, Prickaerts capturó aquellas vidas con autenticidad. Sin filtros, sin puestas en escena y sin que la cámara les intimidara. "Las imágenes muestran la condición humana. Todo el mundo se siente como en casa. Incluso yo".

Pero, ahora, eso cambió. Desde que el ayuntamiento de la ciudad intenta "mejorar" la imagen del barrio, el número de trabajadoras sexuales ha disminuido y la escencia y la espontaneidad que antes lo definían ha desaparecido.

"Desde que se tomaron las fotos, hace 22 años, todo el distrito cambió. Un número de turistas que atestan De Wallen es cada vez mayor. Incluso las trabajadoras sexuales que trabajan en los escaparates protestan. Los turistas a menudo son groseros con las mujeres".

Recientemente, Airbnb se vio obligada a limitar el número de noches al año que las propiedades de Ámsterdam y Londres pueden ser alquiladas.

[Vía The Independent]

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