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Culture

El Atari de 'Blade Runner' es la mejor metáfora de la deriva oscura de Silicon Valley

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¿Y si 'Blade Runner' estuviera imaginando un Atari liderado por Steve Jobs?

Juan Carlos Saloz

23 Mayo 2017 12:35

Imagen de Manuel Pastrana

Que la primera escena del tráiler de Blade Runner 2049 sea una nave circulando al lado de un cartel inmenso de Atari no es casualidad. La que fuera la empresa de videojuegos más importante del mundo ha acabado siendo un símbolo distópico.

Hace 35 años, Ridley Scott utilizó empresas punteras del momento como marco contextual de su historia. Bell System, Coca Cola, Pan Am o RCA aparecían en carteles holográficos invitándonos a comprar sus productos. Pero, de entre todas ellas, ninguna ha acabado simbolizando mejor el espíritu de la película que Atari.

En 1982, cuando se estrenó Blade Runner, a Atari apenas le quedaba un año para caer en el mayor declive que se recuerda de una empresa tecnológica. De algún modo, nunca alcanzó el destino que, al menos en la película, le parecía reservado.

EL ORIGEN DE SILICON VALLEY

“Un día, a mediados de los 80, simplemente desapareció, ya no había más juegos para Atari”. Así introduce Zak Penn su documental Atari: Game Over. De un momento a otro, la fundadora de la industria de los videojuegos había desaparecido del mapa.

La mayor culpa de aquel desastre suele atribuirse al videojuego de E.T. El Extraterrestre. Desde hacía un tiempo, la empresa había comenzado a trabajar con los estudios de cine para desarrollar videojuegos basados en películas de éxito. Y, aunque en alguna ocasión no les salió mal, aquello fue el principio del fin de una firma que, hasta entonces, se había caracterizado por brillar con estilo propio.

Con Pong, el primer videojuego que fue comercializado en consolas, Atari entró por la puerta grande en un mercado completamente nuevo. Marcó una tendencia que fue imitada hasta la saciedad por sus competidores. Pero perdió el rumbo cuando los videojuegos pasaron de sus manos a las de sus competidores.

Cuando empresas como Namco o Nintendo se hicieron un hueco en la industria, Atari decidió desviar su camino para seguir el que marcaba el resto. De este modo, el imaginario que habían creado en un primer momento se comenzó a perder. Dejaron de lado sus mecánicas originales y su estética colorida. Y, cuando intentaron seguir a la Game Boy con la consola portátil Atari Lynx, terminaron condenados al ostracismo.

Vía Atari

Pero, aunque su historia apenas durara una década, Atari creó la tendencia que ha acabado dominando el mundo. Lo explica Howard Scott Warshaw, el desarrollador de E.T., en Atari: Game Over:

“En mi primer día en Atari, me fumé un porro para no desentonar. Me senté en mi despacho para empezar a trabajar, pero entró Tod Fry, cerró la puerta y me dijo ‘Voy a colocarme, así que si no quieres estar colocado, mejor márchate’. Entonces le dije ‘No, es más, me he traído mi propio porro’. Pero Fry soltó una risita y me dijo ‘Voy a fumarme material de verdad, ¿vale?’”.

Tecnología puntera, fiestas desenfrenadas, drogas de todo tipo y turnos de 24 horas marcaban el día a día de la empresa que convirtió a los nerds en grandes estrellas. De algún modo, Atari había creado Silicon Valley.

Años después, Apple, Google, Facebook y otras tantas empresas tecnológicas siguieron los pasos de Atari. Se alejaron de la rigidez de Microsoft para apostar por lo cool, encajando mejor que nunca con un público acostumbrados a los videojuegos. La tecnología, después de todo, no era algo aburrido.

Así, poco a poco, las empresas de Silicon Valley han ganado más y más poder, hasta que en el Siglo XXI han llegado a dominar el mundo. California se ha convertido en la cumbre del desarrollo mundial, y su germen está en Atari: un mártir que marcó la tendencia definitiva pese a no saber adaptarse a las demandas del público.

JOBS: ¿DUEÑO DEL ATARI DE 'BLADE RUNNER'?

Pero el Silicon Valley que domina el mundo ya no es el que nos han vendido durante años. El Google que tenía toboganes en la oficina y organizaba juegos para sus empleados se ha transformado en un espía potencial que tiene acceso a las vidas de todo el mundo. Con Facebook ocurre tres cuartos de lo mismo, llegando a vaticinarse incluso una Tercera Guerra Mundial en la red. Y las nuevas empresas “cools” que han ido surgiendo son todavía peores:

Empleados de Amazon se suicidan por la presión que sufren en el trabajo.

Trabajadores de Tesla demuestran que viven en condiciones infrahumanas.

El sueño húmedo de Apple se basa en la explotación de Steve Jobs.

Las compañías que querían dominar el mundo con buenrollismo han demostrado tener secretos muy oscuros detrás de sus éxitos. Ahora, se observan como megacorporaciones ultracapitalistas de las que cuesta fiarse.

Y, en este contexto, aparece el Atari de Blade Runner.

En el tráiler de la nueva película de Denis Villeneuve, ya nada queda de los coloridos entornos de la empresa de los 70. Ni bits, ni neones ni estética retro. Tan solo un logo sórdido de color blanco azulado y una inmensa presencia que da pistas sobre su poder. Algo similar a la siguiente evolución:

Precisamente, Apple y Atari tienen un nexo en común: Steve Jobs. El que se convirtiera en “el mejor hombre de negocios de la historia” entró a trabajar en la empresa de videojuegos en 1974, cuando tan solo tenía 19 años. A pesar de su edad, pronto se convirtió en uno de sus empleados más valorados.

Por aquel entonces, Jobs era un hippy que entró en la compañía para costearse un viaje espiritual a La India. Al principio, reparaba máquinas estropeadas de Pong por todo el mundo, pero después de volver de su viaje, fue enviado directamente a las oficinas de Palo Alto.

Durante esta época, Jobs entró en el desarrollo de una nueva máquina que estaban preparando: Breakout. Tenía que elaborar un prototipo para su idea, y se tomó tan en serio su trabajo que decidió dejar su mecanismo en manos del mejor ingeniero que conocía: Steve Wozniak, quien acabaría siendo cofundador de Apple.

Ambos desarrollaron una placa con 50 circuitos menos que la original. Su nuevo diseño era visionario, ya que colocaba el marcador arriba en lugar de abajo y aportaba la misma potencia con muchos menos recursos. Sin embargo, Atari descartó su trabajo porque era demasiado hermético, algo que después volvió a ocurrirle en Apple.

Finalmente, Jobs se marchó de Atari para desarrollar junto a Wozniak un ordenador casero llamado Apple.

Vía The Telegraph

Quizás, lo que Denis Villeneuve ha intentado recordarnos con el Atari sobrio y multimillonario, es que podría haberse convertido en la megacorporación que es Apple hoy en día si hubiera apostado por Steve Jobs.

Quizás, entre el homenaje a la película original de Ridley Scott se encuentre una crítica ácida a Silicon Valley, el paraíso de los emprendedores que hoy vemos como un lugar de explotación y capitalismo crudo.

Quizás, el mundo de Blade Runner sea un acercamiento crítico a un futuro dominado por todo lo que algún día consideramos cool.

Pero podemos alegrarnos porque, pese a descansar en una tumba de píxeles, los 8 bits y los coloridos entornos de Atari conservaron su esencia antes de marcharse para siempre.

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