Cultura

'Assassin's Creed', el último intento fallido de trasladar al cine un videojuego

5 razones por las que las adaptaciones de videojuegos nunca triunfan en la gran pantalla

Assassin’s Creed llega a los cines después de convertirse en una de las sagas de videojuegos más preciadas de la década… y se estrella de lleno contra la crítica.

Que solo llegue al 18% de aceptación en Rotten Tomatoes no es casualidad. La película protagonizada por Michael Fassbender es un total despropósito, lo que supone una noticia  horrible para una compañía que lo ha arriesgado todo en el proyecto.

El que prometía ser uno de los blockbusters de la Navidad ha acabado demostrándose un filme de acción plano y ridículo.

Después de los increíbles dos primeros juegos de Assassin's Creed, la franquicia se había convertido en una de las más valoradas del momento. La jugabilidad que ofrecía era excelente, pero lo mejor era su gran capacidad para transportarte a lo periodos históricos más emblemáticos. Mientras aprendías mil y un detalles sobre Leonardo Da Vinci, te veías sumido en una trama que te atrapaba de principio a fin.

El potencial que tenían para desarrollar una buena película era vastísimo y los primeros detalles sobre el filme generaron un hype enorme. El protagonista sería Michael Fassbender, uno de los actores de moda en Hollywood. E iba a estar ambientada en la Andalucía del Siglo XV, en plena Inquisición.

No obstante, el que prometía ser uno de los blockbusters de la Navidad ha acabado demostrándose un filme de acción plano y ridículo. Han obviado lo más interesante del videojuego –el recorrido histórico– y se han centrado en un argumento narrado hasta la saciedad.

Se pierde por completo la función educativa de los videojuegos de la saga.

Desde la primera escena, en la que Fassbender se esfuerza por pronunciar con un acento forzadísimo varias palabras en castellano, se augura el desastre.

La empatía que sentimos por Ezio Auditore (de Assassin’s Creed II) o Edward Kenway (de Assassin’s Creed IV) no surge en ningún momento con Aguilar de Nerja. El antepasado del protagonista apenas tiene unos pocos minutos para darse a conocer, y apenas intenta mostrarse como algo más que un asesino extremista.

Se pierde por completo la función educativa de los videojuegos de la saga. Los únicos referentes históricos que aparecen son cameos forzados por los que solo te puedes llevar las manos a la cabeza. Y la guerra entre Templarios y Asesinos se torna ridícula al ser llevada con torpeza al siglo XXI.

¿POR QUÉ NINGUNA PELÍCULA SOBRE VIDEOJUEGOS ES BUENA?

Con Assassin’s Creed se confirma una idea que lleva repitiéndose durante décadas: ninguna película sobre videojuegos es buena.

Si esta saga –que tenía absolutamente todos los ingredientes necesarios para triunfar– no ha sabido llevarse al cine, pocas esperanzas quedan de que otro juego pueda ser bien adaptado.

Desde que Super Mario Bros llegara a las pantallas en 1993 como una blasfemia enorme para el título de Nintendo, han sido muchos los intentos fallidos. Algunos han sido simplemente ridículos, como Street Fighter: La última batalla (1994) o Doom: la puerta del infierno (2005). Otros, mínimamente aceptables, como Hitman (2007) o Silent Hill (2006). Pero todos acabaron siendo enormes fracasos de crítica y, generalmente, también de taquilla.

¿A qué se debe?

1. Son plataformas más distintas de lo que parecen

Al jugar a un videojuego de última generación sientes estar en la piel del protagonista de una película. Pero, por más que su estética sea similar, el videojuego y el film parten de puntos de vista muy distintos.

Mientras en los videojuegos se toma la perspectiva única del protagonista, en los filmes se debe construir una película coral adaptada a los requisitos de los blockbusters. Además, los juegos no se basan únicamente en la narrativa, como sí ocurre con los libros o los cómics (mucho mejor adaptados), sino que pueden triunfar por su jugabilidad, sin que tenga nada que ver su trasfondo.

2. Son historias muy complejas...

En Assassin’s CreedWarcraft: El Origen (también de este año) se han echado de menos elementos clave que no han podido ser adaptados. Al tratarse de experiencias provistas para ser jugadas durante decenas de horas, las historias que acaban trasladándose al cine apenas rozan la superficie de lo que podrían ofrecer.

Son muchos elementos los que se deben trasladar a los escenarios, las tramas y el guión, y en apenas dos horas resulta imposible condensarlos. Quizás la respuesta a este problema sería obviar el formato cine y probar con series de televisión.

3. ... o demasiado facilonas

Está bien, la película sobre Mario es un total disparate. Pero hay que reconocer que no se podía hacer mucho más. Aunque sea un juego mítico, se trata de la típica historia de salvar a la princesa del malvado villano, solo que en lugar de ser un príncipe, el héroe es un fontanero italiano.

También existen casos como Street Fighter o Mortal Kombat (1995), que presentan a decenas de personajes importantes a los que no se les da prácticamente ningún trasfondo ni evolución en las respectivas adaptaciones cinematográficas. Cuentan varias historias y ninguna es lo suficientemente potente, así que acaba siendo un batiburrillo que apenas sirve como entretenimiento de acción.

4. Los directores tienen visiones MUY propias de las historias

Antes de que Marvel Studios cogiera las riendas de sus propias películas, a los filmes de Marvel les solía faltar la esencia que transmitían sus cómics. Del mismo modo, varios títulos basados en videojuegos se han quedado en nada por no transmitir su entidad propia.

El ejemplo más claro lo tenemos en Resident Evil, que ahora llegará a su final con The Final Chapter. La película original, que data de 2002, había sido encargada a George A. Romero. El director elaboró un guión que bebía directamente de la saga, primando el terror por encima de la acción. Sin embargo, el proyecto no gustó lo suficiente a los productores, por lo que acabaron apostando por la saga protagonizada por Milla Jovovich. Básicamente, convirtieron una historia terrorífica con algo de acción en una franquicia basada en la espectacularidad y los monstruos horrendos.

milla jovovich

5. No suelen ser tomadas en serio

La decisión de adaptar un videojuego suele estar motivada por productores que saben que los millones de seguidores irán en manada a ver el estreno. Por más que cuenten con los actores de moda, estos filmes no suelen querer contar historias complejas. Buscan colocar a los personajes que ya todos conocen en alguna aventura entretenida para que llene las taquillas de todo el mundo.

A la hora de desarrollar un videojuego, los programadores saben que necesitan un argumento original como reclamo para el público. Sin embargo, en las posteriores adaptaciones suelen querer contar una historia fácil, para todos los públicos y que atraiga a la misma audiencia que ya se sabe el argumento al dedillo.

Con Assassin’s Creed no hay duda de que la historia se ha simplificado a más no poder. Del mismo modo pasó hace seis años con otro juego de Ubisoft: Prince of Persia: Las arenas del tiempo. Y, aunque la tendencia puede cambiar con el Ghost in the Shell, protagonizado por Scarlett Johannson y que juega con trampa al haber aparecido en otros medios , ya han surgido las primeras dudas al respecto.

¿Aprenderán la lección o nunca veremos una buena película basada en un videojuego?

Además de Ghost in the Shell, en los próximos años veremos varias adaptaciones más de videojuegos. Jake Gyllenhaal volverá a trabajar con Ubisoft en The Division, Shawn Levy dirigirá Uncharted y Alicia Vikander será la renovada Lara Croft.

Todas estas adaptaciones cuentan con grandes profesionales del sector e historias que las avalan. Sin embargo, también ocurría así con Assassin's Creed y el equipo responsable de su adaptación ha acabado cometiendo los mismos errores que sus predecesoras.

¿Aprenderán la lección o nunca veremos una buena película basada en un videojuego?

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