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Culture

Ariadna, de Los Punsetes: “Aunque no lo demuestre, en los conciertos siento una emoción infinita”

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Al habla con la frontgirl más hierática del pop español

víctor parkas

13 Marzo 2017 11:35

Cuando ¡Viva! llega a su final —a Estrella Distante, de casi ocho minutos de duración—, te das cuenta de que el título del álbum, más que una expresión de alborozo, bien podría ser el grito de un médico que acabase de reanimar, desfibrilador mediante, a Ariadna Paniagua, la cantante de Los Punsetes. Pese a todas las miserias cotidianas que sufre y cifra en el último disco de su grupo, ahí sigue: viva; de una pieza.

‘Viva’ es la primera palabra de ¡Viva! También su primera canción. Paradójicamente, me cuenta Ariadna, fue una de las últimas que compusieron. “Salió poco antes de que cerrásemos la lista de canciones que queríamos incluir en el disco, y ha terminado siendo uno de los singles”, me confiesa, durante nuestra charla.

“La canción, en realidad, es un anti-viva; un no-viva. No creo que nadie se sienta feliz con las cosas que ensalzamos en la canción, como el terrorismo o Mariano Rajoy”, aclara la cantante. “No me había planteado si era o no una canción amarga, pero sé que la letra puede ser un poco bajón: eso lo teníamos todos asumido desde el principio”.

El bajón, precisamente, ha sido uno de los motores creativos de Los Punsetes, el único grupo capaz de cantarle a la taxidermia y a las opiniones de mierda creando, por el camino, hits incuestionables. Aquí, en ¡Viva!, esa desazón creadora se traduce en los malévolos Tu puto grupo o en La pereza que me da. Esta última, con un bombo que suena como las hélices de un helicóptero (enemigo), es la mejor muestra de cómo Ariadna y los suyos son capaces de convertir incordios rutinarios en himnos cargados de épica.

Pero que Los Punsetes, pese a ser cinco, suenen como un ejército, hay que agradecérselo al Guincho. “Es la tercera vez que Pablo produce uno de nuestros trabajos”, aporta Ariadna. “Nosotros nos pasamos todo el año encerrados, ensayando unas canciones, y él nos aporta una visión exterior que siempre es muy necesaria”. El resultado de esta colaboración Guincho/Punsetes, de nuevo, pivota entre el punk-rock sedoso a lo Heartbreakers y la balada pop con regusto a ponche.

La producción del Guincho está haciendo de Los Punsetes un grupo que el mainstream puede digerir con facilidad; los está sacando, de alguna forma, del guetto indie. “La verdad es que ninguno de nosotros esperábamos acabar sonando en Los 40”, dice Ariadna, cuando le pregunto por la radio generalista que estrenó Camino, uno de los singles de ¡Viva! “Hace diez años, que algo así ocurriera nos parecía directamente imposible”.

Como han hecho en otras ocasiones —Malas Tierras, su guiño al director Terrence Malick—, ¡Viva! está llena de referencias cinematográficas. “Nosotros venimos de estudiar Comunicación Audiovisual y hemos visto mucho cine”, me explica Ariadna. “Por eso mismo, nos hizo mucha ilusión que Borja Cobeaga utilizase Queridoalberto en su peli Pagafantas”.

Star Wars, La muerte os sienta tan bien o Alphaville, de la que Los Punsetes roban el título para el segundo tema del álbum, son algunas de las obsesiones a las que el grupo da salida con ¡Viva! Mabuse, otro de los singles del disco, toma inspiración de una película de Fritz Lang, El testamento del Dr. Mabuse, para urdir estrofas puramente punsetianas: “Dejo mis discos a mi novia / Dejo mis libros a mis hijos / Dejo mis hijos a mi novia/ Para que puedan poner discos”.


La verdad es que ninguno de nosotros esperábamos acabar sonando en Los 40


“Con Mabuse, aunque sea de forma indirecta, tocamos por primera vez el tema de la paternidad en una de nuestras canciones”, explica la cantante. “Desde que empezamos, siempre tuvimos claro que queríamos hablar las cosas que nos preocupan y nos conciernen”, continua, “y no es lo mismo lo que te preocupa con 30 años, que fue la edad con la que empezamos, que con los cuarenta que tenemos ahora”.

“Sí que es cierto que ¡Viva! tiene un tono más amargo que nuestros trabajos anteriores”, reconoce Ariadna, “aunque no sé si la única explicación tras esa amargura es que hemos crecido. Sea como sea, están pasándonos un montón de cosas de las que queríamos hablar sin hacerlo en clave jocosa, como sí hacíamos antes”.

“Pero quién sabe: quizás, en el próximo disco, sea todo lo contrario”.

Puede que Los Punsetes ya no quieran morir en una discoteca llena de Maricas, pero hay cosas que nunca van a cambiar. Por ejemplo, Ariadna cantando hierática en los conciertos. Por ejemplo, Ariadna estrenando un vestido nuevo en cada directo. “Los diseño, patrono y coso yo misma”, dice, de los trajes que usa en las giras del grupo. “Me hago uno distinto para cada concierto, y luego no los vuelvo a usar. Acaban en mi trastero”.

Los nuevos temas de Punsetes, como Miedo, Presagios de partida o El Manual, serán defendidos por Ariadna sobre el escenario de la forma en la que siempre ha hecho: completamente quieta. “En los ensayos es otra cosa, pero sobre el escenario estoy más cómoda si no me muevo mientras canto. Para mí no es ningún esfuerzo, por enérgica que sea la canción”.

“Aunque yo no lo demuestre en los conciertos, siento una emoción infinita al ver a la gente entregada, cantando las canciones”, deja claro la cantante. “Además, me flipa que se formen pogos en nuestros conciertos”. ¡Viva! es perfecta para eso. Camino también. Y Mabuse. ¿Hacerte dar brincos con una enumeración de bienes a heredar? Solo Los Punsetes eran capaces, incluso entrando en la madurez, de hacer algo parecido.

Pase lo que pase, que la amargura no te arruine un buen pogo.

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