Cultura

Cómo Alice Lowe hizo una película sobre un bebé psicópata estando embarazada de 8 meses

En 'Prevenge', el bebé no-nato de Ruth la empujará a cometer asesinatos de lo más sangrientos

Mientras Alice Lowe habla conmigo, su bebé duerme agarrada a ella. El termómetro marca 32 grados, una absoluta locura para los estándares británicos. Terminamos haciendo fracasar la entrevista antes siquiera de que empiece: nos ponemos a hablar del tiempo. “Hace mucha calor en Inglaterra ahora mismo”. Ésa es Lowe. “ Y la gente no deja de preguntarme si fue difícil dirigir Prevenge estando embarazada, pero nadie me pregunta por cómo es hacer promoción dándole pecho a tu bebé, con este calor. O cómo es hacer un pase de la película en Los Ángeles, a medianoche, y llevarte al bebé contigo, a cuestas. Escribir y rodar la película fue pan comido.

“Lo difícil empieza ahora”.

Empecemos, entonces; pero hagámoslo por el principio: Alice Lowe era una de las secundarias de oro del cine y la televisión británica, con incursiones en productos como Skins o Sherlock. Lo era, al menos, antes que Turistas cambiase su carrera para siempre. “Escribí Turistas con Steve Oram, el co-protagonista, junto a mí, de la película”, dice, de esta cinta que acabó dirigiendo Ben Wheatley. “Hicimos un corto que sirviese de carta de presentación para vender el proyecto a televisiones, ya que nuestra idea principal era hacer una serie; pero, lamentablemente, a ningún productor le gustó el guión: decían que Turistas era demasiado oscura y violenta”.

Y lo era: la historia de Chris (Oram) y Tina (Lowe), una pareja que, durante sus vacaciones de verano, terminan convertidos en serial-killers rurales, no era otra cosa sino una comedia envenenadísima; una critica a la hipocresía inherente del turismo irresponsable –“No quiero que esto nos arruine las vacaciones”, le dice Tina a Chris tras el primer asesinato. Aunque la televisión británica diese la espalda a Turistas, el guión llegó a las manos de Edgar Wright, para el que Lowe había actuado en Arma Fatal y Bienvenidos al fin del mundo. “Wright apadrinó el proyecto y gracias a él pudimos hacerla”.

El resto, es historia del cine indie: Turistas fue de festival en festival, siendo aclamada por crítica y público. La película, además, redefinió la carrera de Lowe: tras su estreno, eran las productoras las que venían a ella, y no precisamente para proponerle un papel de relleno en The IT Crowd. “Estaba en el sexto mes de embarazo cuando desde Western Edge Pictures se pusieron en contacto conmigo”, recuerda Lowe. “Me propusieron dirigir una película de presupuesto pequeño, pero dándome toda la libertad del mundo. Y mi primer impulso fue soltarles un: 'Oh, la verdad es que me encantaría, pero no puedo, porque, ¿sabéis? Estoy embarazada'. El segundo: '¿Pero qué diantres estoy diciendo?'. ¡Dirigir una película siempre había sido mi sueño!”.

Lowe hizo caso al segundo de sus impulsos, aceptó el reto y decidió escribir en tiempo récord el guión de la que sería su ópera prima. “Escribí Prevenge en dos semanas. La historia giraba en torno a una mujer embarazada inmersa en un proceso de venganza, con un bebé no-nato diciéndole a quién matar desde el útero, y mi idea era interpretar el papel protagonista. Pensé que la productora rechazaría el proyecto, pensando que sería peligroso desempeñar tantos roles en la producción, teniendo en cuenta mi estado. Pero me equivoqué”. Prevenge tenía, así, luz verde. La rodaron en 11 días, entre el séptimo y el octavo mes de embarazo, con una Lowe absolutamente eufórica.

“Me sentía con un montón de energía rodando Prevenge”, reconoce. “Cuando pasas el ecuador del embarazo, tienes la batería a tope, sientes que puedes con todo”, me cuenta Alice. “Para mí, esos meses de embarazo fueron geniales, porque no me sentía cansada para nada. De hecho, el cansancio vino cuando terminamos de rodar, y me vi sin nada que hacer”, ríe. Mientras Lowe me cuenta lo mucho que disfrutó rodando Prevenge –“me lo pasé tan bien que no lo considero trabajo”–, pienso en el relato traumático que los directores nóveles suelen asociar a su primer rodaje, los nervios, la tensión, y el contraste con la actitud entusiasta de Lowe resulta inaudito. “Lo único es que tenía que hacer es ir a las revisiones médicas el día que tocaba y ya”. Wow.

La anomalía –celebrar tu primer rodaje en lugar de padecerlo– nace, quizás, del hackeo a la concepción de 'mujer embarazada' obrado por Lowe, con un gesto tan simple como es gritar 'acción' cuando la cámara ya rueda. “Si te quedas preñada, todos quieren hacerte sentir como si tu vida se hubiese terminado y, con ella, también tu carrera. Si hice Prevenge, si acepté este reto, es porque no sabía cuándo podría volver a trabajar de nuevo. El discurso con el que te avasallan estando embarazada es aterrador: que si vas a cambiar por completo, que te sentirás absolutamente diferente... ¡Yo no quería ser una persona diferente! Quería ser quien soy”, exclama Lowe.

“Por eso, para mí, Prevenge es una película sobre la identidad, y sobre como ésta, supuestamente, muere con la llegada de tu primer bebé”. Y lo es a fuerza de aniquilar estereotipos, que son destruidos ya desde el mismo arranque de Prevenge. “Quería desmarcarme de la dimensión religiosa que se la da al embarazo; la de la Vírgen María, puro resplandor. Por descontado, también quería alejarme del cliché estúpido de mujer-con-antojos. 'Oh, necesito queso. Que alguien me traiga queso. Soy imbécil, necesito cosas irrelevantes y las necesito ahora'. No. Quería que mi película estuviese protagonizada por alguien al que su bebé le arrebata la identidad, hasta el punto de perder el control sobre sus actos”.

Misión cumplida: Ruth, el personaje de Lowe en la cinta, está sometida por un autoritario bebé que, todavía en el útero, la manipulará para que asesine a su antojo. Por cómo se disponen los roles, más presenciar una relación madre/hijo, parece que estamos viendo una (buena) adaptación de Escoria, el libro de Irvine Welsh en el que una tenia se convierte en voz y conciencia del protagonista. Lowe, sin embargo, cree que Prevenge bebe más de La Semilla del Diablo. De El Resplandor. De Carrie. “El problema es que en Carrie, Brian de Palma tenía más presupuesto”, bromea, “y nuestra película, por una cuestión económica, parece más bien algo dirigido por Mike Leigh”.

La recién nacida de Lowe, que tiene un cameo en Prevenge, sigue durmiendo; todavía no le hemos despertado. “Al muy poco de nacer el bebé, empezamos con el proceso de montaje, yo en mi casa, cuidando de ella mientras revisaba los planos, y mi editor en la suya. Nos comunicábamos por Skype las primeras semanas y, más tarde, empecé a ir, con ella, a la sala de edición, para dejar lista la versión final de la película. También la he llevado conmigo a Venecia, Toronto y al resto de festivales que han seleccionada Prevenge”.

“Lo que quiero decir es que mi bebé habrá visto la película unas cien veces”, ríe, de nuevo, Lowe.

Antes de dar por finalizada nuestra charla, le pregunto de nuevo a Alice por la estética de Prevenge; por cómo ha conseguido que funcione una cinta de terror utilizando una puesta en escena de cine social british; por cómo ha logrado hacer un horror-film que parece filmado por Ken Loach.

Y terminamos como empezamos: hablando del tiempo.

“Al final, todas las películas británicas tienen el mismo aspecto”, concluye, “porque aquí siempre hace un tiempo nefasto”.

Prevenge se estrena en España el 7 de julio, en sesión doble junto a The Love Witch, de la que ya os hablamos hace unas semanas

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar