martes 02 de septiembre
Pasando de Linneo
Momus
Algo más embarazoso aún que buscar tus propios discos es no encontrarlos porque no tienes ni idea de en que género se supone que tienen que estar. Eso es lo que me pasó a mí la última vez que fui a la Rough Trade de Londres en el ahora tan de moda Truman’s Yard. No me malinterpretéis, Rough Trade es una tienda estupenda, un templo a la música. El entusiasmo se palpa en cuanto atraviesas la puerta. Desafortunadamente, la tienda está organizada por géneros. Y, en los intereses, presuntamente, de mostrar cuan ecléctico y diverso es su surtido, hay docenas y docenas de géneros, cada uno con una serie de micro-géneros encajados dentro como si de muñecas rusas se tratase.
Ahí están ellos: Rock-Pop, Reggae-Dub, Techno, House, Breakbeat, Downtempo, Electronic, Country-Folk-Blues, Jazz, Modern Composition, Rap-Hip Hop, Soul-Funk, World, Soundtracks... Pasillo tras pasillo, categoría tras categoría, género tras género. Selecciona “House”, por ejemplo, y descubrirás un nuevo grupo de micro-géneros dentro del macro-género: UK / Euro House, Ed Banger, US House, Electro, Electro Pop, Nu Disco. El género de Rock-Pop en la tienda tiene 19 sub-categorías: Bastard Pop e Indie Pop y Krautrock y Out Rock / Metal y New Folk / Psicodélico y...
Esto es lo que los naturalistas llamarían taxonomía: una manera de estructurar la confusión de la flora y la fauna, de poner orden en el jardín y algo de lógica en el zoológico. Pero el resultado es que estoy completamente perdido. ¿Se consideran mis discos como New Folk? Bueno, uno de ellos se llama Folktronic, y muchos de ellos tienen canciones tradicionales de marineros. ¡No, ahí no! ¿O soy Indie-Pop? Siempre he grabado para sellos independientes, pero eso no es la misma cosa: si todo lo que se publica en un sello independiente fuera “Indie-Pop”, la mayoría del reggae estaría en la sección de “Indie-Pop”. ¿Estoy en la sección Japonesa porque he trabajado con artistas japoneses? No, ahí no. ¿Soy Krautrock porque vivo y grabo en Berlín? No, ahí tampoco. Esto me esta cansando, y los empleados de la tienda están empezando a mirarme sospechosamente. Hora de irse, disfrazado con un gran sonrojo.
Los músicos dan poca importancia rutinariamente al género en las entrevistas. “No consideramos que lo que hacemos sea Britpop” dijeron los artistas Britpop, “Todo este rollo Anti-Folk es ridículo” dicen los Anti-Folkers. “¡No me encasilléis!” se ha convertido en una frase cliché en las entrevistas al igual que “¡Sólo hacemos la música que queremos escuchar nosotros mismos, y si a alguien le gusta, ya es un bonus!” ¿Pero tienen los músicos razón? ¿Se ha convertido el género en un obstáculo en lugar de una ayuda? ¿Necesitamos darle una patada a Linneo – el botánico conocido como “el padre de la taxonomía”- para mandarlo de vuelta a la Suecia del siglo XVIII?
Creo que la respuesta es “sí”. Sueño con entrar en una tienda de discos un día y encontrar que todo esta ordenado alfabéticamente, rock, pop, reggae, jazz, todo en las mismas estanterías. Sueño con que los fans del heavy metal se encuentren con Wagner mientras buscan a Warbringer, que los fans del Indie-Pop se tropiecen con Pachebel mientras buscan a The Pastels, y que los fans de la música clásica busquen a Ligeti y encuentren a Lullatone. Como dijo Henri-Pierre Roché en 1917, mientras ayudaba a Marcel Duchamp a organizar la primera “Exhibition of Independents” en Nueva York, “el colgar todas las obras en orden alfabético por primera vez en una exhibición, tendrá como resultado los contactos más inesperados e incitará a todos a entender a los demás”.
Cuando miras con más detalle lo que la división de géneros en una tienda de discos dice, algunos inquietantes mensajes salen a flote. La imagen de la música como algo tribal, y cada tribu como segregada racialmente (¿cuántos artistas blancos están en la sección de Soul-Funk, y cuantos negros en la de Krautrock?) y sin mestizar.
A pesar de que los músicos que conozco sintetizan incontables géneros y recurren a tradiciones de todo el mundo cuando componen y graban un disco, y aunque el cruce de géneros, el sampleo, y la fusión global se han convertido en la norma en lugar de la excepción en los últimos veinte años más o menos, nadie parece habérselo dicho a la gente que organiza las tiendas de discos. Ellos siguen mostrando sus tiendas como si los géneros se mearan impermeablemente
Comentarios
1
1
Antonio Luquedomingo 14 de septiembre
100% de acuerdo.
Saludos.
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