lunes 15 de junio de 2009
Implantes de silicona
Música electrónica en vena mes a mes
1. Hace pocos días, el polemista Salvador Sostres –hombre de derechas, enfant terrible del periodismo tirando a borde y ex tertuliano de “Crónicas Marcianas”–, publicó en el diario Avui, que viene a ser como el Pravda del nacionalismo catalán, un artículo entre imperativo e irritado en el que, bajo el sonoro título –traduzco– de “Queremos un frío espantoso”, venía a aborrecer el verano, las pegajosas temperaturas africanas que en estos próximos meses nos van a malgastar el pellejo y, lo que es más importante, las feas costumbres que se han instalado entre gran parte de nuestra conciudadanía dado ese elevado nivel de los centígrados en la oficina, la casa y la calle. Sostres defendía el frío como la temperatura de la civilización, y fustigaba a los hombres con bermudas, a las señoras con chanclas de dedo y a aquellos que, en vez de preferir una cena relajada y amable en el interior de un local climatizado, prefieren atragantarse con unas patatas bravas aderezadas de legionela en una terraza ruidosa con mosquitos. Se esté de acuerdo o no con estas opiniones, lo cierto es que el verano sí tiene algo de dejado, de sucio, de incómodo –no a todos nos gusta ir en cueros por la vida, que para eso existe la etiqueta, que es una cosa por la que venimos peleando desde los babilonios–, y toda esta perorata inicial sirve para resaltar el único aspecto desagradable que servidor le está encontrando a la oleada de revival del cosmic disco: que muchas producciones de la escena balearic sean de piscina de hotel, de tíos con rizos, pecho pelambre y pareo, de bañador slip.
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Hay que reconocerle encanto al nuevo disco de Lindstrøm & Prins Thomas, que se apellida “II” (Eskimo, 2009), como aquel rey Felipe de antañazo: es una bonita colección de paisajes cósmicos con mucho de brisa fresca y marina; recordemos que la iconografía espacial identifica el universo con un gran mar, las orillas del océano cósmico a las que aludía Carl Sagan. Es un disco de recostarse y flotar, de bailar en una nebulosa de beats metronómicos, arpegios de sintetizador, solos acústicos dilatados y sin prisa y capas de ambientes ingrávidos. |
En cualquier caso, llega el verano, llegan las temperaturas insorportables y llega el señor con bermudas y riñonera a comerse su paella en el chiringuito de Peñíscola, y hay que aceptar el cosmic disco y el sonido balearic como un efecto secundario: con él también llega ese erotizante fluir de electrónica resbaladiza que hace de “Sea And sky” (Wave Music, 2009) un álbum delicioso, uno de los más recomendables del mes para tirarse a la bartola –si la Bartola se deja– y dejar que la mente se vaya de excursiones mientras el pie, al otro extremo del sofá, se va moviendo rítmicamente.
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Lo firma John Daly, un irlandés también con barba –ejercicio de análisis sociológico para futuros críticos de música electrónica: ¿qué relación hay entre el space disco y las barbas? ¿es el nuevo folk?–, y también con aura hippy, y también con obsesión por la secuenciación rítmica de los gigantes de la música planeadora alemana de los setenta –Chris Franke, Klaus Schulze y Conrad Schnitzler, mayormente–, pero con un toque amoroso, cálido y trepidante en su tempo pausado. |
Último inciso a propósito de los maleantes del disco: otro hombre con barba –y dale–, y con pinta de hippy –parece chiste– y con obsesión por lo vintage –directamente recochineo– publica álbum como para salir al balcón en plena noche y escandalizar a los vecinos a gritos con todo tipo de alusiones sexuales: Gavin Russom, el partner in crime de Delia Gonzalez en el sello DFA –firmaron la primera masterpiece revivalista del krautrock cósmico con aquel “The Days Of Mars” (DFA, 2005)–, ahora se camufla a solas como Black Meteoric Star y publica un LP homónimo –también repartido en tres maxis, de los que ya se ha publicado el primero– en el que salpica acid a borbotones, una burrada antológica y adictiva en la que Russom se acuerda de todo lo cerdo de la lisergia electrónica –o sea: Armando, Adonis, Emmanuel Top, Lenny Dee al principio, Bam Bam, Chip E, Phuture– y se casca seis temas larguísimos, grabados en sucio, sin pulir y sin domesticar que igual, y porque merecen una explicación amplia, tendremos que comentar en detalle en la sección de críticas. Por si acaso, ahí queda eso.
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Comentarios
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Alexlunes 15 de junio de 2009
kodrinskylunes 15 de junio de 2009
Gabba Militialunes 15 de junio de 2009
(i si el Pravda es l'Avui, adivineu quin diari es El "Gramma"...).
Hijo del siglolunes 15 de junio de 2009
Gabba Militia (no es la mujer de Gabi Milito)martes 16 de junio de 2009
Volem veure les cares penjades de John Dahlback, Tiga i Steve Aoki.
Fascinerosomartes 16 de junio de 2009
Jamoncitomartes 16 de junio de 2009
Abelmartes 16 de junio de 2009
Histéricamiércoles 17 de junio de 2009
Sferelunes 13 de julio de 2009
Lo que no está del todo mal si lo reconoces, incluso tiene su gracia, pero con tu verborrea de camello alicantino quieres hacerte pasar por un experto en música electrónica y des Cosmid Disco o Disco a pelo andas muy justito.
Date un repaso a algunas páginas de referencia y ya si eso escribe, porque cada vez que te leo algo al respecto estás haciendo el ridículo más espantoso.
En fin, que sigue con tu minimal y tus cositas....
Marc Ostarcevicmartes 14 de julio de 2009
tortuviernes 17 de julio de 2009
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