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¿Por qué narices se casa la gente? 4 días en una feria de vestidos de novia

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La Barcelona Bridal Fashion Week se celebra desde hace 26 años y en ella se presentan las tendencias que dirán cómo habrá de casarse la gente el año siguiente

María Yuste

08 Mayo 2016 06:00

He muerto y estoy en el limbo.

Es, al menos, lo que uno piensa cuando cruza el umbral que separa el mundo real de la Barcelona Bridal Fashion Week. Al otro lado de los muros pintados de blanco y la moqueta en colores pastel se quedan las prisas de la vida urbanita, la huelga del metro y los vendedores ambulantes de paraguas.

Un cartel te advierte a la entrada: “Let the dream begin”.

Aquí estamos a salvo. Rosa Clará presenta los vestidos en los que las novias van a dejarse un dineral el año que viene y se necesita una invitación directa de la diseñadora para entrar.


"Si me casara lo haría como la pesadilla de esta industria: en vaqueros y en el juzgado"


La verdad es que no sé muy bien qué hago yo flotando dentro de esta burbuja. Siempre he pensado que, si alguna vez me caso, lo haré como la pesadilla de esta industria: en vaqueros y en los juzgados. Sin embargo, esto es una ficción más dulce que el zumo de melocotón en la que un pianista toca música ambiente mientras los divorcios se convierten en cosa de otro planeta.

¿Lograrán estos días hacerme cambiar de opinión sobre mi ideal de boda o descubriré que prefiero quedarme soltera?

De momento, no me queda más remedio que dejar que el sueño me venza y adentrarme en él.


1. En busca de la novia moderna

El desfile de Rosa Clará inaugura la vigésimo sexta edición de la Barcelona Bridal Fashion Week: 4 días de desfiles y tres de un feria profesional en la que 260 marcas internacionales exhiben los vestidos y complementos que marcarán cómo habrán de ser las bodas en 2017.

A pesar de sus esfuerzos, todo el mundo sabe que España nunca ha sido una de las grandes capitales de la moda. Sin embargo, sí que ocupa el segundo lugar en el ranking de mercados exportadores del sector nupcial (Sí, ¡hasta las bodas son made in China!). Así que, con este evento, Barcelona se esfuerza por convertirse en el referente internacional del negocio "bridal".

Pero volvamos a los desfiles. En el front row de Clará, se sientan las WAGs del Barça, la última Miss Mundo, Mireia Lalaguna, la actriz de televisión Ana Fernández y la top retirada-novia de un Borbón Eugenia Silva. Es decir, el tipo de invitadas a las que poder acribillar en el photocall a preguntas indiscretas sobre sus planes para pasar por el altar y formar una familia.



?Las novias modernas sin velo de Rosa Clará?

Todo ello a pesar de que uno de los principales objetivos de la edición es conseguir llegar a la novia millennial, el grupo de novias potenciales más importante desde 2016 hasta 2030. Los folletos y papeles de la organización hablan de vestir a la “novia moderna”. Sin embargo, hay algo en este contexto que hace que la unión de ambas palabras suene a oxímoron...

Tal vez por ello, porque la modernidad para Rosa Clará se ha quedado en prescindir del velo, esté sentada entre las WAGs del Barça un referente discordante pero nativo de Instagram: Cindy Kimberly. Cindy es aquella chica a la que Justin Bieber buscaba en Instagram y, a juzgar por su cara, tampoco parece entender muy bien qué está haciendo allí, a sus 17 años, viendo vestidos de novia pasar embutidos en cuerpos adolescentes.



De izq. a dcha.: Eugenia Silva, Dani Alves, Ana Fernández, Daniel Clará y Cindy Kimberly (Foto: Gtresonline)


¡Un momento! ¡Si también hay hombres! La única nota masculina la ponen el jugador del Barça Dani Alves (y porque desfila su novia) y Daniel Clará (porque es el hijo de la diseñadora). Entiendo. Aunque, en realidad, ¿qué iba a hacer allí sentado ningún otro hombre que no lo hiciera por compromiso? De 19 desfiles, solo uno incuye trajes de novio y no es el de Rosa Clará.

"De 19 desfiles, solo 1 es de trajes de novio"


En días posteriores, veré esa buscada modernidad intentar asomar en ramos de flores que, en vez de en las manos, se llevan en la cabeza o dentro del bolso. En novias que parecen el interior de una galleta Oreo, novias con gafas de sol, novias en traje pantalón o con un jersey de lana sobre una falda pomposa. Sin embargo, todo queda ya claro desde el primer día.

Da igual del color que se case la novia, da igual que las mujeres ya no necesiten casarse para salir de casa de sus padres.

Las bodas siguen siendo cosa de mujeres.


La novia-galleta Oreo de Isabel Zapardiez


2. España de botijo y pandereta pero con bolso de Louis Vuitton

Tras la jornada inaugural, los desfiles se abren a todos los asistentes, lo que no quiere decir al pueblo llano. A la BBFW asisten los que viven del negocio del compromiso: desde blogueras especializadas en nupcias, hasta los dueños de los salones en los que se sirven los carpaccios y los bogavantes.

Si en el desfile de Rosa Clará la burguesía catalana había reaccionado impasible ante el obsequio de un USB de 1Gb, ahora la gente (yo incluida) rebusca entre los asientos una bolsa olvidada que contenga una galleta con topping blanco y un cono de peladillas cortesía de YolanCris.


"Regalos gratis: galletas, peladillas, Usbs... esto ya se va pareciendo más a las bodas de toda la vida"


Bueno, bueno, esto ya va tomando el cariz de las bodas que yo conozco... Si hasta Carolina Cerezuela (actriz de televisión, jurado de realities y asidua del papal cuché por su matrimonio con el tenista Carlos Moyá) ha aparecido de la nada y se ha arrancado a cantar en el papel de esa prima con afán de protagonismo que a la mínima saca la guitarra.

Además, la canción no podría ser más apropiada: "Que el circo no se vaya nunca, que la noria siempre esté encendida para comer manzana de caramelo todos los días".

¿Cómo es posible que lo haya tenido delante todo este tiempo y no me diera cuenta? Queda más que patente cuando cae la noche....


"El día de tu boda es como un día de circo"


Ha llegado el momento del desfile de novia y fiesta de Naeem Kahn, modisto predilecto de Michelle Obama y Kate Middleton. Aunque aquí es la España de botijo y pandereta con bolso de Louis Vuitton la que les toma el relevo en el front row: Carmen Lomana, Mar Flores o Jesús Mariñas hacen acto de presencia.

Es indiscutible que los vestidos son de una belleza fuera de lo común pero las modelos avanzan por la pasarela al borde del tropiezo. Las han subido a unos Louboutin interminables y algunas incluso lo hacen embutidas en vestidos de corte sirena que parecen diseñados para que se las transporte como tal.



Naeem Kahn torturando a una de sus modelos

Un par de modelos se acaban cayendo justo antes de conseguir entrar triunfantes al backstage, otra se tropieza en mitad de la pasarela y camina coja lo que le queda, otra avanza a pasitos de geisha. Es en esos momentos cuando la realidad se cuela por las grietas de "el día más feliz de tu vida".

Un día para la foto. Un día en el que obviar las rozaduras que te hace el vestido.

3. Casarse vs. el día de tu boda

No sé quién inventó las bodas románticas pero era un genio. En sí, casarse no es más que un trámite burocrático que te permite disfrutar de unos beneficios legales pero la trascendencia de la que lo hemos dotado, después de pasar tantos días rodeada de trajes de novia, me parece absolutamente desproporcionada.

Sobre todo porque, para montarte tu propia boda, no te hace falta absolutamente nadie al otro lado del altar, solo un buen fajo de billetes. Del mismo modo que, para casarte, solo te hace falta a otra persona dispuesta a hacerlo. Sin embargo, hemos tomado ambos conceptos como sinónimos sin cuestionarlo.

Tampoco me extraña que interese meternos la mentira romántica hasta el fondo. El sector de la moda nupcial en España factura 1.300 millones de euros solo en vestidos de novia cada año, un 12% sobre el conjunto del sector textil.


El concepto de novia moderna que propone Marylise y Rembo styling

A pesar de que el número de matrimonios se ha reducido, especialmente en los países mediterráneos como España, el recorte del presupuesto que se destina al vestido es menor que en otros aspectos de la boda. Se ha observado que las novias son capaces de renunciar a una boda multitudinaria y a otros lujos pero no ceden en lo que se refiere a la imagen. Tampoco las juzgo, al cierre de la BBFW con el desfile de Pronovias ya he visto suficiente como para entenderlo.

A mí también me encantaría montarme una boda de la leche, aunque totalmente independiente del hecho de casarme. Al fin y al cabo, una boda no es más que una fiesta ostentosa.

Sin embargo, casarse es otra cosa, algo que no tiene nada que ver con un día especial. Casarse es algo que no he visto hacer acto de presencia ni un solo día por la BBFW. Porque casarse es menos glamuroso que la imagen de Jesús Mariñas comiendo ostras en el cocktail de inauguración...

Casarse es incertidumbre, es firmar un contrato que no sabes si vas a poder cumplir.



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