Reportajes

Entra en el asombroso mundo de la lucha libre underground

El wrestling local está lleno de historias sorprendentes

Fotografías de Sandra Beltrán

¿Cómo le explicarías a tu madre que la lucha libre es tu pasión? ¿Cómo le dirías que te gusta lanzarte en plancha desde una esquina del ring disfrazado de un personaje épico?

La madre de Amazing Montse se escandalizó la primera vez que vio cómo a su hija le estampaban la cabeza contra la lona. Le costaba entender que el wrestling no es solo un hobby para Montse, sino una dedicación de tres entrenamientos por semana y, por encima de todo, una segunda familia.

Gente como tú y como yo se compra un ring con el dinero de su bolsillo y se sube a él con un disfraz que les convierte en alguien diferente. Montse se vuelve Amazing Montse, Raquel se convierte en Dragonita y Alexander en Gravity Zero. La lucha libre no es solo cosa de yanquis: estamos en un combate del Spanish Pro Wrestling en Barcelona, y esto está lleno de historias fascinantes.

"Me llamo Eneas Serrano, pero sobre el ring me llamo Axel Salazar"

Eneas se describe como "un chico cerrado y tímido, la típica buena persona a la que le toman el pelo". Pero, cuando llega la hora del show, es "un personaje chungo, un capullo que insulta a la gente y hace llorar a los niños", dice.

Lleva ya ocho años metido en el wrestling y le encanta jugar el papel de 'heel', el villano del combate al que el público abuchea. "No todo el mundo quiere ser malo, hay gente a la que le gusta salir, recibir el aplauso y sentirse arropada por el público", dice. Se refiere a los 'face', los buenos del combate. Los 'face' representan los valores clásicos de justicia, juego limpio y honor; los 'heel' ganan la pelea haciendo trampas e incluso agreden al árbitro.

Cada uno de estos alter ego se conoce como 'gimmick'. Los hay con máscara, otros se maquillan y algunos salen a cara descubierta. Más allá de la vestimenta, de cada personaje se espera que actúe de acuerdo con su rol en el combate, aunque siempre hay un hueco para la improvisación.

Todos los personajes interactúan para crear una fábula violenta espectacular. Es el 'kayfabe', un pacto de ficción con estructura arquetípica que tanto los luchadores como el público aceptan cuando empieza el combate. Podría parecer que el 'kayfabe' le quita morbo al asunto pero, en realidad, es lo más divertido del pro wrestling, lo que hace que el público vibre con las acrobacias e interactúe constantemente.

Nunca gritarías "¡Mátalo, acaba con él!" si en el ring se estuvieran matando de verdad y, sin embargo, gracias al kayfabe, gritas eso y mucho más.

La dura vida del luchador

El wrestling profesional estaba prácticamente muerto en España hasta que Cuatro empezó a emitir los shows de la WWE en 2006. A partir de entonces, muchos no se conformaron con verlo en televisión. "Yo empecé viendo la lucha libre desde bastante pequeño y dije: yo quiero hacer esto", comenta Alexander 'Gravity Zero', un chaval delgado cuya especialidad son los vuelos aéreos.

Ahora, los luchadores de Spanish Pro Wrestling tampoco se conforman con organizar combates amateurs cada dos meses. "Yo creo que todos aquí sueñan con llegar a ser profesionales", comenta Amazing Montse. Los miembros de esta familia ponen todos sus esfuerzos en el wrestling. "Ahora que soy entrenador, me he centrado en sacar esto adelante, en dar a conocer la lucha libre en españa y que la gente que empieza aquí consiga salir", dice Eneas.

Eso es lo que ha conseguido Raquel, conocida por todos como Dragonita. Vive en Londres y, si hay suerte, consigue combates una vez a la semana. Aun así, tiene que combinar el wrestling con otro trabajo para vivir. Dragonita viaja a Barcelona siempre que puede para asistir a los combates de Spanish Pro Wrestling, su familia original. Todos quieren saludarla. "Si no estuviésemos unidos, esto no estaría montado", dice.

Un hervidero de emociones

Todos los luchadores ven la comunidad como una segunda familia. "Hay un rollo de hermandad, nos ayudamos entre todos y si alguien tiene un problema se le echa un cable", dice Eneas Serrano. Todos caben en esta familia: desde el delgadísimo Gravity Zero, el ganador inesperado y querido, hasta Dashing Pol, el ganador obvio y odiado al que presentan como "genéticamente perfecto". Después de los combates se van todos juntos de fiesta.

El Estado no reconoce oficialmente a una 'asociación de wrestling'. De hecho, ni siquiera reconoce que se trate de un deporte, por lo que Spanish Pro Wrestling se acaba de constituir como 'asociación juvenil'. Sin embargo, en España existen más comunidades de wrestling profesional de las que creemos.

Más allá de los luchadores americanos que salen en televisión y amasan fortunas, los espectáculos de lucha libre suburbana son un hervidero de emociones. Un grupo de gente con vidas normales y problemas mundanos realiza un show local impresionante y consigue arrastrar a un público que vibra con sus personajes.

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