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Con el Islam contra el islamismo: esta mujer se juega la vida por un Islam más libre

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La abogada y activista Seyran Ate? acaba de abrir la primera mezquita liberal de Alemania. Hombres y mujeres comparten espacio, los homosexuales son bienvenidos y ellas pueden dirigir la oración. Para los musulmanes conservadores se trata de una provocación inaudita

Luis M. Rodríguez

19 Julio 2017 06:00

Sean Gallup/Getty

Es el diablo”, dicen algunos de ella. “Debe arder en el infierno”, replican otros. “Hija de una puta poseída por el demonio. Deja que me folle tu coño, a ver si así entras en razón”, le escriben los más injuriosos.

Desde la apertura, el pasado junio, de la primera mezquita liberal en Berlín, Seyran Ate? está en el punto de mira de quienes promueven una interpretación estricta de la ley islámica. Su móvil se ha llenado de mensajes de odio. “Alguien me mandó una foto de una pistola con la leyenda 'pronto'”, cuenta la abogada. “Gritan que tienen que matarme... o violarme”. Pero ella no se amilana. Ate? quiere rescatar el Islam de las manos de los fanáticos. Aunque eso suponga poner su propia vida en peligro.

Ibn Rushd Goethe, así se llama su último proyecto. Bautizada en honor del erudito andalusí Averroes y el escritor alemán Johann Wolfgang von Goethe, la mezquita se asienta en una sala del tercer piso de la Johanniskirche, una bonita iglesia evangélica situada en el distrito de Moabit. Allí hombres y mujeres rezan juntos, los unos al lado de los otros, en una misma habitación. Algunas fieles llevan velo, otras no. La sala de oraciones está abierta a sunitas, chiitas, sufís, alevís, pero también a los homosexuales. Además, las mujeres pueden dirigir el rezo. Para los musulmanes conservadores se trata de una provocación inaudita.

Las respuestas, claro, no han tardado en llegar. Muchas son muestras de apoyo. Otras, lo contrario.


Momento del rezo durante la inauguración de la mezquita Ibn Rushd Goethe. Sean Gallup/Getty

Diyanet, la autoridad religiosa de Turquía, cuya influencia domina el panorama musulmán en Alemania a través de la DITIB, ha condenado la nueva mezquita liberal tachándola de depravada y de querer arruinar los principios y la metodología del Islam. También la autoridad religiosa egipcia ha emitido una fatwa condenando la convivencia espacial de ambos sexos durante el rezo. Mientras, los mensajes desagradables siguen llegando a diario al teléfono de Seyran Ate?, por ser ella la cara más pública de un proyecto impulsado por siete personas. Tres hombres y cuatro mujeres.

Las autoridades alemanas se están tomando las amenazas en serio. Desde hace semanas, Ate? vive escoltada por seis policías. Es una de las razones por las que esta entrevista se acaba haciendo vía ordenador y no en persona. Desde la inauguración de la mezquita, Ate? está intentando limitar sus salidas y sus apariciones públicas. Teme por su seguridad.

No es la primera vez que le pasa.


La mala experiencia de la ortodoxia

Nacida en Estambul en 1963, Ate? llegó a Alemania con sus padres cuando tenía 6 años. Se crió en el seno de una familia conservadora. Su padre y su hermano le prohibían salir de casa sola. Hasta que se cansó. Se escapó con 17 años, se empapó de lecturas feministas, se acercó a movimientos políticos de izquierda, amó a hombres y mujeres y vivió en casas ocupadas del Berlín Este.

Mientras estudiaba Derecho, Ate? trabajó como voluntaria en una organización de ayuda a mujeres kurdas y turcas víctimas de violencia doméstica o de matrimonios forzados. Su trabajo estuvo a punto de costarle la vida cuando tenía 21 años.

En 1984, un hombre turco, supuestamente conectado con la organización de extrema derecha Lobos Grises, entró en el despacho de Ate? en el barrio de Kreuzberg y disparó tres veces contra ella y contra la mujer que estaba con ella. Ate? esquivó la muerte por los pelos. Su cliente no tuvo tanta suerte.


Soy de la opinión de que el Islam, los musulmanes, necesitan una revolución sexual. Se necesita un cambio de mentalidad y un cambio radical en la sociedad, que la gente entienda que la sexualidad es un asunto privado, que no incumbe a nadie más —Seyran Ate?


Le llevó cinco años recuperarse de las heridas y el trauma, pero Seyran se refiere a aquella experiencia como epifanía. Cuenta que, cuando la bala le golpeó el cuello, ella se cayó pero tuvo la sensación de no caer. Se vio flotando sobre sí misma. “Sentí una felicidad absoluta donde no tenía miedo a la muerte”, relata en su autobiografía. Su fe religiosa salió reforzada de aquel episodio.

Desde entonces su vida ha sido un continuo pelear por los derechos de la mujer y a favor de un Islam moderno, moderado, liberal, igualitario e inclusivo. Seyran ha publicado libros como El error del multiculturalismo (2007) o El Islam necesita una revolución sexual (2009), participó en la Conferencia Alemana sobre el Islam, un foro de diálogo creado por Wolfgang Schäuble cuando era ministro de Interior, y ha sido una presencia frecuente en los medios de comunicación germanos cuando había que hablar de velo islámico, de Turquía o de la radicalización en el entorno del Islam. La mezquita Ibn Rushd Goethe es la sublimación de ese proyecto vital.


Sean Gallup/Getty

Hacia una teología islámica de la liberación

Cuando le preguntas a Ate? sobre la necesidad de una mezquita como la que acaba de abrir, su respuesta es directa: “En ningún sitio me he sentido tan discriminada como mujer como en una mezquita”, dice.

La mezquita Ibn Rushd Goethe trata de dar la vuelta a eso. La idea venía fraguándose en su cabeza desde hace casi una década. “Estaba esperando a que alguien, con más conocimientos del Corán que yo, inaugurara la mezquita adecuada”, relataba hace poco a un periódico alemán. “Finalmente decidí realizar mi sueño”.


Para mí, ser musulmana y al mismo tiempo feminista no es ninguna contradicción. Trato de aplicar una lectura del Corán neutra en lo que respecta al género —Seyran Ate?


Su sueño es un espacio en el que los musulmanes liberales pueden encontrarse para vivir un islam que apuesta por una sociedad igualitaria. Un lugar donde hombres y mujeres comparten espacio y derechos durante el rezo. Un lugar donde las personas pueden expresar dudas sobre sus creencias, cuestionar las palabras del Profeta y acercarse a su religión con sentido crítico en lugar de devoción ciega. Un lugar en el que ellas pueden dirigir el rezo, donde la orientación sexual no importa y en el que todas las ramas del Islam son bienvenidas.

Hombres y mujeres, sunnis y chiítas, homosexuales y heterosexuales, todos compartiendo un mismo espacio y una misma fe en un Islam que acepta que hay derechos seculares dentro de una democracia que se deben respetar, que se muestra abierto al diálogo con otras religiones y que se niega a ver a Alá como un Dios castigador.


Maurizio Gambarini/dpa

“Durante mi participación en la Conferencia Alemana sobre el Islam, hace ya años, me di cuenta de que las principales asociaciones musulmanas aquí han usurpado la autoridad para interpretar el Islam y no representan la pluralidad del Islam de ninguna manera”, explica Ate?. “Representan fundamentalmente el Islam sunita de Turquía, un Islam antiguo y conservador. Se han arrogado la autoridad de decidir sobre quién es un buen y un mal musulmán y no dejan casi lugar ni para la crítica ni para las dudas. Sentí que quería y debía oponerme a eso. Sentí necesario dar voz a los musulmanes liberales. El establecimiento de la mezquita liberal es un primer paso para eso”.


Esta mezquita es una oportunidad para que los musulmanes puedan definirse de una forma nueva —Abdel-Hakim Ourghi, islamólogo y socio fundador de la mezquita Ibn Rushd Goethe


Con su proyecto, Ate? y sus socios quieren ser un contrapunto. Quieren ayudar a dar forma a una masa crítica que fuerce el debate con el Islam conservador para luchar contra el islamismo. Porque el silencio de los moderados, consideran, tiene gran parte de la culpa del fundamentalismo islámico.

Con el Islam contra el islamismo”, defiende ella. “Cada vez más, el Islam se asocia con el fundamentalismo y el terrorismo. Y esto no es así”, explica. “El Islam tiene su lado espiritual, compasivo y amoroso. Queremos y necesitamos luchar contra el Islam político. Debemos juntarnos y alzar la voz contra aquellos que abusan de nuestra religión con fines políticos. La mayoría callada musulmana tiene que asumir la responsabilidad y hacer algo en contra. El Islam no pertenece a los fanáticos”.


Debemos juntarnos y alzar la voz contra aquellos que abusan de nuestra religión con fines políticos. La mayoría callada musulmana tiene que asumir la responsabilidad y hacer algo en contra —Seyran Ate?


Sean Gallup/Getty

La importancia de leer en contexto

Frente a quienes se toman las escrituras sagradas al pie de la letra, Seyran Ate? y sus socios de la mezquita Ibn Rushd Goethe promulgan “una interpretación histórico-crítica del Islam”. ¿Qué quieren decir con eso?

“Hay que cuestionar la lectura del Corán sura por sura y verso por verso. Hay que ver cuándo se expresaron esas afirmaciones, en qué condiciones estaba el mundo para los musulmanes entonces”, explica Ate?. “No podemos acercarnos hoy a la religión esperando vivir al pie de la letra de unos escritos que datan del siglo VII. Debemos preguntarnos qué significado tienen esas enseñanzas para nuestro tiempo”.

En el mismo sentido se expresa Mimoun Azizi, neurólogo, politólogo y otro de los socios detrás de la la mezquita Ibn Rushd Goethe. “Muchos musulmanes no conocen bien su religión. No tienen ni idea de lo tolerante que es el Islam. La religión ha quedado ensuciada por la política”.

Por eso, por ejemplo, en la Ibn Rushd Goethe Moschee no se admite el paso a nadie que lleve burka o niqab. “El burka y el niqab no son islámicos. No es posible encontrar interpretaciones adecuadas ni el Corán ni en el Hadith. El velo integral es sólo una declaración política del patriarcado”, sentencia Ate?. “Por supuesto, una mujer libre puede decidir llevarlo por voto propio. Está en su derecho. Pero si una mujer con burka o niqab viene a nuestra mezquita, y dice que le gusta lo hacemos, y que quiere orar con nosotros, yo le diré que quiero ver su cara. La policía tendrá que escanearla por motivos de seguridad. Entonces estaré encantada de dejarla pasar”.



Muchos musulmanes no conocen bien su religión. No tienen ni idea de lo tolerante que es el Islam. La religión ha quedado ensuciada por la política —Mimoun Azizi, socio fundador de la mezquita Ibn Rushd Goethe


Seyran Ate? junto a algunos de los socios impulsores de la mezquita Ibn Rushd Goethe. Soeren Stache/dpa

Ate? se ha referido a la mezquita Ibn Rushd Goethe como “el último proyecto político de su vida”. A sus 54 años, ha decidido dedicar el resto de sus días a combatir el fanatismo religioso. Por eso, a partir del próximo otoño empezará a cursar estudios islámicos y teología islámica como primer paso para formarse como imán. Quiere poder discutir con sus críticos desde una posición de fuerza y quiere poder dirigir el rezo, ella misma, en su mezquita. Esto es otra provocación para los más conservadores.

Tengo miedo, pero no me dejo aconsejar por el miedo”, dice Ate?. “Las amenazas de muerte y los insultos demuestran lo mucho que los conservadores y fundamentalistas temen a un Islam liberal. Tienen miedo al cambio. Los cambios pueden hacer daño. Es comprensible. Especialmente si los cambios hacen que los hombres pierdan su poder. Tarde o temprano el mundo musulmán necesita modernizarse y apostar por los valores de la verdadera democracia, de lo contrario permanecerá para siempre detrás del mundo occidental”.


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