Reportajes

La resistencia del teletexto: así es la vida de sus últimos redactores

Aunque parezca un fósil tecnológico, el teletexto resiste. Hablamos con algunos de sus redactores y lectores

Todo estaba ahí: las noticias, las clasificaciones deportivas, la programación televisiva, la lotería, el estado del tráfico, y, a qué negarlo, una sección de anuncios de líneas eróticas, con primitivas imágenes pixeladas (y sexys), que era una rudimentaria precuela de la pornografía en Internet. Eran tiempos en los que tanto el píxel como la imaginación cotizaban a la alza.

“Cuando digo que trabajo en el teletexto siempre me hacen las dos mismas preguntas: 1. ¿Pero eso todavía existe? y 2. ¿Y quién lo mira?”, dice Sergio Almendros, redactor de los teletextos de Mediaset. A la segunda pregunta responderemos (o al menos lo intentaremos) más adelante. La respuesta a la primera es: sí, el teletexto todavía existe, está ahí, dentro de nuestras televisiones, esperando que pulsemos un botón en el mando a distancia. Un mundo con aire de otro tiempo, de píxeles y ocho colores, de información inmediata, que aguanta contra viento y marea en la era de Internet y los smartphones. Un mundo que todavía visitan algunos y que resulta rentable. Si no, no existiría, claro.

Cuando el teletexto llegó a España, a finales de los años 80, el que esto firma y buena parte de su generación, estaba fascinado. Todavía no teníamos Internet y aquello era un avance de tecnología punta. La primera tele con teletexto de mi edificio la tenía mi vecino de arriba. Entonces empecé a visitarle con frecuencia, aunque no me caía del todo bien y le faltaba un ojo, con el propósito de perderme en las nuevas entretelas digitales. Luego llegó a casa. Fue cuando mamá empezó a increparme para que dejara los numeritos del teletexto de una vez y le dejara ver la tele tranquila. Todo estaba ahí: las noticias, las clasificaciones deportivas, la programación televisiva, la lotería, el estado del tráfico, y, a qué negarlo, una sección de anuncios de líneas eróticas, con primitivas imágenes pixeladas (y sexys), que era una rudimentaria precuela de la pornografía en Internet. Ahora suena inocente, pero también disfrutábamos con el porno codificado del Canal +. Y hay quien decía verlo muy claro. Eran tiempos en los que tanto el píxel como la imaginación cotizaban a la alza. La Game Boy campaba a sus anchas.

"El insulto más grave que se puede decir de los profesionales del TXT era: El teletexto es como la yogurtera: todo el mundo lo tiene, pero nadie lo usa"

En 1996 el sociólogo y periodista de El País Vicente Verdú, publicó este elogio (algo raro): “El Teletexto es, hoy por hoy, la opción más conveniente y discreta. Silencioso, interactivo, letrado, servicial. Llegada a la cima de su desarrollo audiovisual, la televisión ha dado, por fin, con la clave para sobrevivirse: acabar con el sonido y con la imagen". Era algo tan avanzado que incluso se publicaron numerosos artículos sobre la ineptitud del español medio para manejar tal vanguardia electrónica. El profesor de la Universidad Complutense Antonio López de Zuazo escribe en su artículo Teletexto y pensamiento divergente de finales de los 90:

“El insulto más grave que se puede decir de los profesionales del TXT era: ‘El teletexto es como la yogurtera: todo el mundo lo tiene, pero nadie lo usa’. En Diario 16 se publicó una información de 1998 titulada Los españoles no saben usar el teletexto. Además, según una encuesta inédita del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) tres de cada diez españoles tienen problemas con el vídeo; y uno de cada cuatro no tienen ni idea de cómo se utiliza el teletexto”.

Se ve que la supuesta Edad de Oro del teletexto nunca fue tal y, posteriormente, pasó: llegó Internet, llegó Google, llegaron los smartphones y el teletexto pasó a verse como fósil tecnológico, como un trilobites que mirábamos, a veces, con condescencia. El teletexto permanece, con solo algunas pequeñas modificaciones de diseño, idéntico a sí mismo: “no hay margen de maniobra para mejorar la imagen: hay ocho colores, dos tamaños de letra, poco más. Funciona con el sistema de la tele y la tele deja poco espacio para transmitir más información”, explica Almendros. Para conocer la audiencia del teletexto es necesario hacer encuestas, pues no existe un aparato como los audímetros que miden las de las televisiones. La última se hizo en 2010 y arrojó la cifra de siete millones de consultas al día, lo que no es moco de pavo, con el siguiente reparto entre las cadenas: un 53,8% para Televisión Española, un 12,6% para Telecinco y un 11,5% para Antena 3.

Por esas fechas se popularizaban los smartphones; y, aunque parezca que la irrupción de la red fue la clave en la obsolescencia del teletexto, no lo fue tanto como la aparición de los teléfonos inteligentes: cuando uno tenía que levantarse del sofá y ponerse al teclado del ordenador para consultar información, todavía había quien, paralizado por la pereza, prefería agarrar el mando a distancia y consultar la cuatricomía teletextual. Pero esto cambió cuando ya teníamos en la mano un smarthphone que, sin necesidad de desplazarse de sofá, podía saciar nuestras necesidades informativas.

"Al igual que Internet no ha acabado con la televisión y la radio, el teletexto puede convivir con el resto. No ha de ser necesariamente sustituido, sino que puede ser complementario"

En octubre de 2012 la BBC cerró su teletexto, que había inaugurado, por primera vez sobre la faz de la Tierra, 38 años antes. En junio de 2013, en época de recortes y tras un ERE que dejaba en la calle a más de 850 trabajadores, Telemadrid cerraba el suyo después de dos décadas en activo porque “duplicaba” el contenido de la web. "Además de motivos económicos, la cancelación de esta herramienta se ha producido por considerarla obsoleta, ya que, dados los tiempos que corren, los medios online han acaparado toda la información", declararon fuentes de la cadena según recoge la web Formula Tv.

Pero hay sitio para el optimismo: “De igual manera que Internet no ha acabado con la televisión y la radio, el teletexto puede convivir con el resto. No ha de ser necesariamente sustituido, sino que puede ser complementario —dice Juan Pedro Toribio, coordinador de teletexto de Rtve—. El teletexto tiene la virtud de que ofrece toda la información del día en forma breve y esquemática, sin entrar a profundizar como una web o un periódico. Quieres una imagen rápida de lo que ha ocurrido en el día y ahí la tienes”.

Según Juan Pedro, el teletexto “era quizás una de las áreas más rentables” cuando la cadena pública aún tenía ingresos publicitarios, y tiene un coste bajo: en el de Rtve trabajan seis redactores en turno de día, noche y fin de semana, además de tres personas dedicadas a volcar contenidos como programación televisiva y clasificaciones deportivas. En total, nueve personas. Los de Mediaset, que sí albergan publicidad, son gestionados por cuatro redactores: “es rentable: hay publicidad y entran muchos ingresos por páginas de videncia y líneas eróticas. Es muy fácil de mantener, tiene pocos costes y, por el momento, da beneficio”, dice Sergio Almendros.

¿Quién usa, pues, el teletexto? Como decimos, desde 2010 no se realiza una encuesta sobre la audiencia, pero quien esto firma ha realizado una encuesta de andar por casa en Facebook, y varias personas se confesaron usuarias del teletexto. Lo que contaron fue esto: “Lo empleo para informarme de las noticias del día cuando llego a casa —dijo Silvia Gutiérrez, profesora de Lengua y Literatura en un instituto público—. Aún estoy sacando provecho de un viejo móvil Nokia de teclas, que aún me sirve para lo básico de un portátil (con Whatsapp, incluido, ¿eh?). Por otra parte, a pesar de que tengo una participación activa en las redes sociales y uso mucho Internet, es más cómodo encender la tele y mirar el teletexto. Creo que acabará por caer en desuso, por el empleo cada vez mayor de Internet en el teléfono”.

Marta Gómez, 31 años, estudiante de primero de Antropología también le da al colorín, en compañía de su progenitora: “Lo usaba antes y lo sigo usando ahora, aunque en menor medida, para consultar la programación”, explica, “y para conocer los resultados del fútbol y del tenis. Aunque lo voy dejando por tener a mano internet. Mi madre, en cambio, lo usa compulsivamente, todos los días, para estar al tanto de la clasificación de la liga de fútbol. El único futuro que puede tener es entre las señoras de mediana edad (60 años) como mi madre, que no saben ni cómo se enciende un ordenador”.

"Recibimos bastante feedback de gente que llama para que corrijamos erratas"

En efecto: “Los principales usuarios son gente a partir de la mediana edad que se acostumbraron a utilizarlo cuando apareció y que ahora no se lleva bien con la nuevas tecnologías”, dice Juan Pedro Toribio, “aunque también los jóvenes lo utilizan para estar al tanto del deporte, para los subtítulos, y mucha gente en el extranjero que quiere aprender castellano. Recibimos bastante feedback de gente que llama para que corrijamos erratas”.

¿Quién sabe? Puede que con la actual nostalgia tecnológica, que recupera la estética (y los sonidos) de la viejas videoconsolas y el pixelado, incluso podría ponerse de moda entre la juventud más moderna: “Hace tiempo nos contactó Pedro Marín para hacer un videoclip con imágenes de teletexto —dice Almendros—; también Iván Ferreiro tuvo una web con estética de teletexto, para promocionar su disco Picnic Extraterreste. Dicen que ahora los hipsters miran el teletexto porque es vintage, que en Internet ya está todo el mundo y no es exclusivo, pero bueno, supongo que aunque lo digan no lo hacen”.

Por si fuera poco, en el teletexto hay espacio hasta para la poesía. El pasado mes de marzo, una información bursátil publicada en el de Rtve se hizo popular en las redes sociales. Ante la noticia de que la bolsa había bajado un 0,91% y había perdido el nivel de los 10.000 puntos, algún redactor escribió: "La bolsa parece el somnoliento sesteante veraniego incordiado por la mosca zumbona que pretende sorber las sales de su sudor y fastidiarle el descanso".

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Vídeo:

Ver todos los vídeos

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar