Reportajes

"Si puedo hacerme rico ayudando a los homeless, lo haré"

Cuando alguien consigue un trabajo freelance, le da el 50%. Así funciona la asociación de Andrew Funk, el empresario que ha visto un filón en los sintecho

Media melena rubia, perilla, acento de Texas. Y una determinación brutal por acabar con los 2.914 sin-techo de Barcelona convirtiéndolos en emprendedores. Sí, emprendedores. Por ahora, trabaja con cinco.

No con caridad, no con ayuda altruista, sino con una empresa que espera que pronto le dé de comer. “No es mi objetivo, pero si puedo hacerme millonario ayudando a los ‘homeless’ lo haré”, dice.

Andrew Funk no es exactamente un Robin Hood. Y además cree en el ‘american dream’. “Si no existiese, no habría una palabra para definirlo”, dice el creador de Homeless Entrepreneur, asociación que ayuda a los sin-techo y con la que le gustaría sacarse un sueldo. Tiene un buen ego: "Creo que soy muy bueno dando clases de inglés". Se define en la web como el 'Local Angel' del proyecto.

En junio de 2015, dar clases de inglés le empezó a saber a poco. Se hizo algo famoso cuando a finales de ese año lanzó una campaña en redes sociales para enseñarle la lengua a quien ganara las presidenciales españolas. Pablo Iglesias aceptó pero no ganó las elecciones. Y Mariano Rajoy, ejem.

La cuestión es que un día -“me dejé la barba, salí un poco desaliñado”- vivió durante 24 horas la vida de un ‘homeless’. Y empezó a hablar con los que sí lo eran para saber cuáles eran sus inquietudes y talentos.

“Los pilares de salud, educación, vivienda y trabajo se han marchado de la vida de esta gente”, dice Funk. Preguntado sobre si recae sobre la empresa privada o sobre el Estado la responsabilidad de rescatarlos, responde que “hay que trabajar juntos”. Añade: "Todo 'homeless' es un emprendedor porque es alguien que tiene que buscarse la vida permanentemente".

"Sin dinero y sin móvil, no haces nada"

Mientras algunos cuestionaban el modelo de negocio explotador (de coltán, de trabajadores) que hay detrás de todo un Mobile World Congress, él prefirió acampar a las puertas del recinto con los ‘homeless’ que trabajan con su ‘start-up’ para pedir donaciones a los empresarios que estaban en Barcelona esos días. No recibieron, eso sí, mucho dinero.

La estrategia de Funk es dar visibilidad a los sin-techo colgando en su web los vídeos con la historia de cada uno pidiendo dinero para donaciones necesarias para emprender un proyecto.

También contacta con empresas que pueden ayudar, como por ejemplo la editorial Carena, que le publicó el libro ‘Poemas sin techo’ a Marcos Hernández. Para motivarle a escribir, Andrew le pidió a Marcos a que escribiera un poema cada vez que le invitaba a un café, que era casi siempre. La portada del libro es una taza de café.

A Paco, otro joven peruano que vivió en el sofá de unos amigos, Homeless Entrepeneur le consiguió un empleo como desarrollador web a través de Linkedin. Él se compromete a darle ahora el 10% de su sueldo durante los próximos seis meses. Eso sí, la asociación sigue ayudándole en la producción de su disco de rap.

“Por ideología —cuenta el propio Paco—, en principio no estoy de acuerdo con esa estructura vertical de capitalismo que propone Homeless Entrepeneur. Pero sí que funciona muy bien como ayuda mutúa, me han ayudado a encontrar un empleo y Andrew no me ha fallado nunca”.

Cuando alguien consigue un trabajo ‘freelance’ a través de la empresa, le da el 50%, porcentaje considerable para un intermediario. O sea, que cuando los ‘homeless’ ganan, la empresa gana, y Andrew también espera ganar.

Sin dinero no se puede hacer nada. Queremos por ejemplo hacer acampadas por España para pedir donaciones y ganar visibilidad y esto vale dinero. Claro que me gustaría generar riqueza a través de la asociación para hacer más cosas. Si alguien quiere criticarme por encontrar un modelo de negocio con personas sin techo, puedo conversar sobre ello. Pero si preguntas a las personas que ayudamos, verás que no hay ningún problema”.

Andrew Funk: "Por ahora no tengo el problema de que alguien me ofrezca 50 millones de euros para blanquear. Pero con cuatro millones podríamos acabar con los sin-techo en Barcelona"

Funk es consciente del doble juego capitalista. ¿Comprobar si el dinero está sucio antes de aceptar una donación? “ Por ahora no tengo el problema de que alguien me quiera dar 50 millones para blanquear. Sería un dilema moral, seguramente si es legal aceptaría el dinero, a no ser que venga del negocio de las armas por ejemplo. ¿Pero cuál es la mejor opción? Con cuatro millones de euros daríamos hogar a todos los sin-techo. Todo el mundo mueve dinero y nadie sabe de dónde viene…”

Su ‘american dream’ es consciente de las limitaciones: “La mayoría de la gente es rica o pobre en función de su familia, de dónde ha nacido”. Pero también optimista: “La idea es que todo el mundo tenga al menos la oportunidad de intentar mejorar su vida. Te puedes conformar o criticar al sistema o aceptar que estás dentro de él y hacer todo lo posible por mejorar”.

Entre los proyectos de Funk está el de conseguir móviles para todos los sin-techo. “Sin móvil —dice el emprendedor— no eres nadie, a partir de tener Whatsapp y redes sociales tienes muchas más oportunidades de empleo”.

En busca de la felicidad

Vincent tiene una mirada fija y es un gran comunicador. Habla de manera clara, gráfica y didáctica, como un profesor de los buenos. S orprende que haga varios meses que está en la calle y sin empleo, desde que cerró la empresa para la que trabaja.

Su discurso ‘hollywoodiano’ con acento de Londres y positivista tiene a un referente tan obvio como el protagonista de la película ‘En busca de la felicidad’, protagonizada por Will Smith. “Como algunos de los emprendedores que hoy son millonarios, como Chris Gardner, fueron homeless, de alguna forma me hizo feliz ser ‘homeless’ para seguir sus pasos”, dice.

En su Londres natal, Vincent fue profesor de seguridad, primeros auxilios, autodefensa y entrenador de ‘fitness’. Llegó hace unos meses a Barcelona y encadenó dos trabajos, pero se quedó sin empleo y sin techo y ahora duerme en un albergue.

Pero Vincent no se conforma con conseguir un empleo y un sueldo: “Para mí eso no es crecimiento. Estar sin techo es un desafío y los desafíos sacan lo mejor de ti. Sé que voy a tener mucho éxito en la vida”.

Ese discurso, que seguramente sería aplaudido en conferencias si lo pronuncia tras alcanzar la meta, suena ahora antes de la línea de salida como una falta de contacto con la realidad. Ve en Amancio Ortega otro modelo a seguir y espera tener la misma visión para “hacer las cosas de manera que nadie las ha hecho antes”.

Vincent gana 100 euros al mes como profesor de inglés de alumnos que le ha conseguido la asociación de Funk y está escribiendo dos libros que cree que serán bests-sellers. Uno, ‘28 formas de aprender inglés’; el otro, ‘28 formas de triunfar en la vida’.

Cuando crees que vas a tener éxito, el universo pone a tu disposición los elementos para que suceda”, remata Vincent.

Vincent está convencido de que va a ser rico y prepara dos libros que cree que serán best-sellers: uno sobre cómo aprender inglés y otro sobre cómo tener éxito en la vida

Dice no ser negro, sino “besado por el sol” y tampoco cree que el racismo pueda ser un impedimento: “Si crees que hay racismo, habrá racismo. Yo lo que veo es que se fijan en mi talento y en mi personalidad”. Se espeja en Delroy Lindo, actor negro de Londres que llegó a Hollywood. “Nació en el mismo hospital que yo”.

Un homeless con 2.400 seguidores en Twitter

En las antípodas del discurso optimista y liberal de Vincent o Andrew se encuentra José Daniel, que cree que el capitalismo “premia demasiado lo material y no se fija en el lado artístico y espiritual de las personas”.

En la calle por “una mala gestión económica y espiritual”, José Daniel trabaja como bibliotecario tres horas al día en la Universitat Autónoma de Barcelona.

Ese trabajo no lo consiguió por Homeless Entrepeneur, pero la asociación de Funk sí le ha conseguido 250 euros para la fianza del alquiler de una habitación. “Aunque los propietarios no se fían cuando uno dice que una asociación te paga la fianza”.

José Daniel llegó a tener un muy buen sueldo antes de la crisis, pero se metió en préstamos y se arruinó cuando se quedó sin trabajo. Tuvo que dejar los estudios de comunicación audiovisual que acababa de empezar.

Escribe y publica sus fotos en un blog donde cuenta en segunda persona las historias de sin-techo que va encontrando. La asociación le ayuda a divulgarlo.

José Daniel cree que el capitalismo "premia demasiado lo material y muy poco lo creativo y lo espiritual". Publica historias con foto de otros sin-techo en un blog.

“Tu carro espera en la calle en busca de chatarra y lo que encuentres. Sobre todo encontrarás personas que con sus miradas se apenan, apiadan o directamente desprecias. No haces caso. Sigues a lo tuyo. Por la noche, tu saco te espera”, reza uno de los fragmentos.

Daniel es consciente de que le será difícil ganar dinero de escribir o hacer fotos, pero como buen dominador de las redes sociales que es (tiene más de 2.400 seguidores en Twitter) espera encontrar trabajo en ese área al alza.

Masajista polaco

Andrzej no tiene problemas en reconocer desde un primer momento que sufre un trastorno bipolar y eso le complica conseguir un empleo: “No me veo trabajando ocho horas”.

Este polaco trotamundos que pasó años en Londres y meses en Amsterdam se quiere quedar esta vez en Barcelona, donde por ahora duerme en albergues. “Me encanta el clima”.

Tampoco se corta al reconocer delante de Andrew que no está tan contento con la asociación como otros: “Me esperaba que iba a conseguir más trabajos y más dinero”.

Funk matiza: “Antes de encontrar un empleo, hay un trabajo muy importante en conseguir ropa, foco y material de trabajo para cada homeless”. Y Andrzej asiente con la cabeza.

Afirma ser un excelente masajista y también un gran limpiador. Durante la entrevista, Andrew le informa por sorpresa de que han conseguido una donación de 150 euros para comprar la mesa que usará para dar masajes.

Así rebajan la tensión de una pequeña discusión anterior. “ Un rico árabe vino a darme 50 euros y me dijo: son para ti, solo para ti”. Sucedió durante la acampada del Mobile World Congress, por lo que le tuvo que dar la mitad a la asociación. Andrzej lo acepta a regañadientes.

Y Funk aclara: “Me da igual lo que dijera porque esto es un trabajo en equipo. Consiguió el dinero gracias a la visibilidad del evento y por tanto tiene que donar una parte. Es para acciones que beneficiarán el resto, yo me paso días enteros en la calle trabajando para ayudarles y aquí si gana uno, ganan todos”.

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