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YouTube está lleno de porno, pero la mayoría de nosotros no nos damos cuenta

¿Qué es pornografía según YouTube?

oi oi

Al pensar en porno, lo normal es que nos vengan a la cabeza un montón de palabros raros del tipo bukkake, gangbang o fisting, categorías raciales en plan ebony y latina, y peña muy depilada, muy recauchutada y con suficiente autobronceador como para pasar desapercibida en cualquier despedida de soltera del Reino Unido.

Lo que seguro no nos viene a la cabeza es, por ejemplo, algo así:

Si te has quedado en plan "¿Qué mierda acabo de ver?", felicidades: Acabas de descubrir el fascinante mundo de los looners.

Los ballooners (o looners) son una comunidad de personas que sienten excitación sexual hacia los globos. Disfrutan inflándolos, restregándolos contra su cuerpo, sentándose sobre ellos o estallándolos. En YouTube podemos encontrar vídeos como este de chicas especializadas en generar contenido para estos fetichistas, y que incluso ofrecen a sus fans la posibilidad de contratarlas para recrear para ellos la fantasía looner que les ronde la cabeza.

Entonces, ¿es esto porno?

Si entendemos como porno un contenido que se crea intencionalmente como material destinado a la excitación sexual de terceros, totalmente.

Pero, si lo miramos con los ojos del Señor YouTube, probablemente no.

¿Qué es pornografía según YouTube?

YouTube no permite "la pornografía ni el desnudo sexual explícito".

Ok, ¿y eso, qué quiere decir?

Cualquier parte del cuerpo es (o puede llegar a ser) sexual, pero culturalmente hemos acotado tanto nuestra sexualidad a lo que queda un palmo por debajo del ombligo que la erotización del resto de nuestra anatomía suele considerarse un fetiche.

Por ejemplo, YouTube se cargará prácticamente cualquier contenido, intencionalmente sexual o no, en el que se vea el pecho de una mujer. Según su normativa, como no se trate de un vídeo sobre el cáncer de mama o similar, los diabólicos pezones femeninos no tienen cabida en su web.

Sin embargo, la plataforma está reventada de vídeos que sí buscan provocar excitación mostrando de forma sexual partes concretas del cuerpo.

Quien hace la ley hace la trampa, y todo lo que quede fuera de esa noción tan infantil del sexo que limita todo al "tetas, culos, pollas, coños" puede ser caballito blanco en YouTube.

En el mundo de los fetiches podríamos decir, sin mucho miedo a equivocarnos, que el gusto por los pies es el más mainstream de todos. YouTube es un auténtico paraíso para los amantes de los pies, y hay contenido de todo tipo al respecto. Desde lo más basic, al crushing (mujeres aplastando cosas con sus taconazos), pasando por la fijación por las mujeres con las uñas de los pies larguísimas.

Pero hay mucho más que pies.

Piensa en cualquier parte de la anatomía humana y puedes apostar cincuenta chelines a que hay alguien que tiene un fetiche con ello.

Y si son unos cuantos, no tengas duda de que se han montado su propio videoclub comunitario del salseo perv.

Narices.

Cuellos.

Uñas.

Ombligos.

O lenguas.

Seguramente, invirtiendo media horita larga de búsqueda, podríamos incluso encontrar algún vídeo llamado "Sexy girl licking elbow" en el que una chiquita chupándose el codo maravilla a señores con una extraña fijación por las articulaciones.

¿Dónde pone YouTube el límite al fetichismo?

Sobre el fetichismo, la normativa comunitaria de YouTube dice textualmente "Los vídeos con contenido fetichista se eliminarán o se les aplicará una restricción de edad en función de la gravedad del acto en cuestión. En la mayoría de los casos, no se permite mostrar en YouTube imágenes de fetichismo violento, gráfico o humillante".

Traduciendo: "Borraremos un poco lo que nos salga de las pelotas dependiendo de lo chunga que nos parezca la movida. Si nos parece chunga, pero no tenemos como mucha justificación para borrarla, pues nos tendremos que conformar con ponerle una restricción de edad. Eso sí, las mandangas raras de zurrarse o hacer feos al personal no nos molan un cagao, avisadicos estáis".

Como YouTube es una empresa modernita y guay no quieren jugársela a especificar demasiado y jugársela a sonar más carcas que arzobispo de Toledo, así que prefieren dejarlo todo a medio explicar.

Y dentro de esa ambigüedad deliberada el repertorio de material masturbatorio es casi infinito:

BBWs comiendo hasta reventar, frotando sus barrigas o tratando de calzarse unos shorts dieciocho tallas pequeños.

Gigantes que no tendrían piedad a la hora de arrasar con una ciudad entera.

Momias de latex que disfrutan aislándose del mundo.

Mujeres que se mean en sus leggins, vaqueros o pañales.

Tirones de bragas.

Azotes en los que no se vea demasiada carne.

Máscaras que convierten un simple pitillo en un juego de dominación y sumisión.

E incluso chicas que estornudan a cámara para el deleite de muchos.

En realiad, YouTube está mucho más cerca de YouPorn de lo que les gustaría reconocer, pero vamos a hacer como que no nos hemos dado cuenta, no vaya a ser que se nos acabe el chollo de poder mirar porno sin tener que preocuparnos de disimular con el modo incognito.

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