Reportajes

Lo que nadie cuenta de Vistalegre (ya que en realidad ocurrió en los 'afters')

"No fue una asamblea ciudadana, sino un inmenso photocall"

A las tres de la tarde, hora del cierre del congreso, la imagen no podía ser más deprimente: Pablo Iglesias y Pablo Echenique solos en el escenario, coreando "Sí se puede" sin ninguna convicción, con la plaza de Vistalegre medio vacía y los voluntarios apilando sillas en vez de mirar a sus recién confirmados líderes.

El problema es que los resultados se habían filtrado a las once y media a dos periódicos amigos: Público y Eldiario, que habían pactado con la fuente emitirlos a la vez a esa misma hora, aunque Público se paso de listo y pulsó "enter" a las once y veintiséis. ¿Más triste todavía? El partido morado había llamado a su congreso "Asamblea ciudadana", pero sus dirigentes no cedieron ni treinta minutos para preguntas o sugerencias de las bases (convertidas así en público, que limita su participación a aclamar y aplaudir). De hecho, los resultados ya eran firmes antes de que se expusieran las iniciativas que más interesan a los militantes en Plaza Podemos. Pablistas y errejonistas se enfrentaban a cuchillo, pero se negaron la oportunidad de cualquier debate de ideas, mucho menos sobre propuestas materiales que nos dieran una idea de cómo va a cambiar nuestra vida cotidiana si el partido llega al poder. No, no fue una asamblea ciudadana, sino un inmenso photocall, con declaraciones tan previsibles como las que hacen las estrellas del cine al entrar o salir de los Goya. 

¿De dónde emanaba semejante mal rollo? Básicamente, de dos facciones enfrentadas por la lucha de poder. Lo que crispaba a los errejoners era Desborda, un método de votación menos proporcional todavía que el que se usa para las elecciones generales (y que Podemos critica como un candado que corta las alas a nuevos partidos).

El partido morado había llamado a su congreso "Asamblea ciudadana", pero sus dirigentes no cedieron ni treinta minutos para preguntas o sugerencias de las bases

¿Ejemplo práctico? Los partidarios de Pablo Iglesias arrasaron, consiguiendo el cien por cien del poder en el partido con solo el cincuenta por ciento de los votos. Muy al contrario, la tercera opción, conocida como "Anticapitalistas" se quedó en dos puestos de sesenta y dos al Consejo Ciudadano Estatal, cuando en realidad  obtuvieron el 13 por ciento del voto popular. Sencillamente, no se puede ser menos proporcional que una ley electoral que rechazas por desproporcionada.

Como explicaba el sociólogo César Rendueles, los "pablistas" consiguieron convencer a las bases (a menudo, poco o mal informadas) de que lo mejor para el partido era que Iglesias cortase a su gusto la tarta de cumpleaños y luego escogiese el trozo que quisiera. Como es lógico en política, se quedó con el más grande (de hecho, con la tarta entera). ¿Peor todavía? La estética del "pablismo" cada vez recuerda más a esos eternos perdedores llamados Izquierda Unida. Es como intentar ser el festival más exitoso del verano con Lluís Llach, Silvio Rodríguez y José Antonio Labordeta como cabezas de cartel.

Rafa Mayoral es un líder espléndido, que se ganó su prestigio como líder de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Según cuentan sus rivales de lista, su compromiso político es máximo, hasta el punto de pasar una noche en el techo de un Centro de Internamiento de Extranjeros para exigir su cierre. Pero una cosa es ser un militante ejemplar y otra pensar que se pueden ganar unas elecciones cubriendo el atril con un pañuelo palestino en el momento de mayor islamofobia de la historia de Europa. Toda mi solidaridad con los machacados palestinos, pero primero hay que ganar en casa.

La estética del "pablismo" cada vez recuerda más a esos eternos perdedores llamados Izquierda Unida. Es como intentar ser el festival más exitoso del verano con Lluís Llach, Silvio Rodríguez y José Antonio Labordeta como cabezas de cartel

Pero vayamos al grano, a lo que no se cuenta en la plaza, sino en los bares.

Un sindicalista catalán pone los problemas negro sobre blanco: "Muchas veces nos preguntamos de dónde viene ese gen cainita de Podemos Madrid. Mis conclusiones son dos. Primero, la lógica electoral interna, que apostó por las listas abiertas. Eso se traduce en que realmente compites contra tus propios compañeros de listas, ya que quieres que marquen tu nombre en la casilla en vez del de al lado. Es un todos contra todos. El otro mal rollo es que la inmensa mayoría vienen de la universidad, donde el sistema competitivo es brutal. Se forman camarillas personales alrededor de los catedráticos donde todo el mundo es obediente para poder ascender. Luego veo otra cosa relevante: Podemos no es solo un partido de Madrid, sino un partido del centro de Madrid. Desde Vallecas hasta la estación de Atocha puedes llegar en ocho minutos. Es una visión muy cerrada que les desconecta de los problemas del resto del Estado español". Eso explicaría que los mayores escollos electorales de la formación son el voto rural y las mujeres (además de coordinarse con las confluencias autonómicas).

Una última cosa, tan importante o más que el resto:  "Muchos de los líderes no han sufrido nunca el feroz mercado laboral español. Pasaron de la universidad a las moquetas de los Parlamentos. Por eso Podemos no tiene un programa claro de empleo, ni una estrategia sindical. El problema gordo de la mayoría de españoles es vivir sometidos a unos lugares de trabajo donde los empresarios tienen todo el poder y los trabajadores ninguno". No escuché mejor diagnóstico en mi vida.

¿Cotilleos personales? Iñigo Errejón y Pablo Iglesias no comen juntos ninguno de los días. Era previsible, es una anécdota, pero resulta muy triste que carezcan de la empatía para hacerse una foto compartiendo un menú en un bareto para currantes (la plaza de Vistalegre está rodeada de ellos). Lo explica con mucha gracia un diputado del partido en la asamblea de Madrid: "Ahora mismo, la relación es tan tensa que dudo que ninguno de los dos ingiera ningún alimento que no haya sido preparado delante de sus ojos. No solo eso, sino que pedirán un control de polonio y después se lo harán probar a un joven becario que haga funciones de guardaespaldas y catador". Riánse de "Yo, Claudio" y de "Los Soprano".

El viernes por la noche, en una fiesta errejoner en la sala Copérnico, altos cargos errejonistas bailaban con collares fluorescentes himnos como "La Gozadera" (Gente de Zona), "Vivir mi vida" (Marc Anthony) y "El perdón" (Nicky Jam ft. Enrique Iglesias). Todo era paz, buen rollo y armonía, menos las respuestas que me daban a pequeñas preguntas en la pista o en la barra. ¿Pensaban que iban a ser purgados si perdían Vistalegre? "Sin duda". ¿Cómo ven la situación de Podemos? "Aún queda tiempo antes de las generales, pero ahora mismo no hay nadie sensato en el partido. Quizá un par de personas, tipo Santiago Alba Rico o César Rendueles, pero ellos no controlan el día a día, sino que son figuras simbólicas de refuerzo". Antes de despedirnos, coincidimos es que la solución más razonable para aportar algo al congreso es verter doce kilos de MDMA en el sistema de distribución del agua.

El viernes por la noche, en una fiesta errejoner en la sala Copérnico, altos cargos errejonistas bailaban con collares fluorescentes. ¿Pensaban que iban a ser purgados si perdían Vistalegre? "Sin duda".

El sábado por la noche aterrizo en La Morada, sede cultural del partido, después del espléndido concierto de casi tres horas que ofreció Isabel Pantoja en el Palacio de los Deportes  (atentos en Barcelona, donde actúa este sábado). La Morada es centro de reunión de el errejonismo, pero a la una de la mañana ya se han marchado los VIPS y solo quedan los soldados de infantería.

Acabamos en un after pijo de Lavapiés, donde charlo sobre todo con Carlos, un chico sevillano de 38 años y padres obreros, que ahora trabaja de becario por 600 dólares mensuales en una universidad de Quito, Ecuador. "Aquí no había ninguna oportunidad laboral, así que tuve que emigrar. He cruzado el charco para ver Vistalegre en directo porque estoy escribiendo una tesis doctoral sobre los movimientos sociales en España". En principio, es un asunto fascinante, pero lo que le cuento le destruye la moral.

El 15M tuvo seguimiento decreciente, hasta el punto de que ya no se celebran los aniversarios. En Ecologistas en Acción están desesperados porque no hay relevo generacional y no han conseguido que Podemos incorpore un programa detallado de cómo van a hacer frente al cambio climático, que ya tenemos encima. El movimiento okupa está tan perseguido en la capital de la jueza Manuela Carmena que tenemos que mantener esta conversación en un sitio hípster de Lavapiés donde las copas cuestan ocho euros y suenan Los Piratas, León Benavente y Lykke Li. Hace un par de años, estaríamos bailando y debatiendo en El Patio Maravillas, que ha sido desalojado ya tres veces de los locales que ha intentado ocupar.

Otra de las cosas más tristes de Vistalegre es que Podemos no haya colgado en su web un lista de bares y alojamientos baratos donde puedan estar cómodos los militantes pobres que han venido de muy lejos.

Los chismes no pueden ser más desmovilizadores. Un treintañero metido en las tripas del partido asegura que la dimisión de Carolina Bescansa y Nacho Álvarez, presuntamente partidarios de la concordia, era un simple movimiento táctico para aparecer como neutrales y luego recibir un cargo en el pablismo, para dar a esta corriente aires de pluralidad. A las cinco y media, decidimos dejar de intercambiar información deprimente y bailar un poco.

Un treintañero metido en las tripas del partido asegura que la dimisión de Carolina Bescansa y Nacho Álvarez, presuntamente partidarios de la concordia, era un simple movimiento táctico para aparecer como neutrales y luego recibir un cargo en el pablismo, para dar a esta corriente aires de pluralidad

A pesar de la profunda tristeza de Vistalegre, hay que dar la enhorabuena a Pablo Iglesias y sus equipo, ya que han sido escogidos de manera democrática. Miro la lista del Consejo Ciudadano Estatal y casi todos los nombres me inspiran confianza y respeto. Además, en el bolsillo de la chaqueta llevo un espléndido libro que me regalaron en las escaleras de Vistalegre. Hablo de Ibex 35. Una historia herética del poder en España, de Rubén Juste, cuya primera mitad (la que llevo leída) engancha más que el crack. Basta citar una frase de la contraportada: "¿Es el estado quien regula las condiciones y el devenir de las grandes empresas o son las empresas quienes han pasado atener un mayor control de ciertas áreas del Estado?"

El autor explica cómo dependemos de ellas cada día, cómo fueron organizadas desde los ochenta por el ala derecha del PSOE, florecieron con el rodillo de Aznar y se convirtieron en semidioses durante los años de la crisis. En ningún otro congreso de ningún otro partido podrían repartir entre la prensa un libro así. Seguimos siendo el partido del "Sí se puede" contra la triple alianza (PP, PSOE y Ciudadanos) que insiste en que no es posible mejorar nuestro sistema político y económico. Podemos sigue siendo el partido de la esperanza frente a los que solo quieren compadreo con las élites.

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